Domingo, 22 de mayo de 2011

El sacerdote es por definici?n un ministro, un servidor.
Autor: Laureano L?pez, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores

?

El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser? vuestro servidor y el que quiera ser el primero ser? vuestro esclavo (cf Mt 20,26-27). El sacerdote es por definici?n un ministro, un servidor.

El 2 de abril de 2010 se conmemora el 5? aniversario de la muerte de un enorme servidor de la Iglesia. Un Papa que dio un maravilloso testimonio sacerdotal al mundo entero. Juan Pablo II fue, en palabras de santa Catalina de Siena, un ?ministro de la Sangre de Cristo?.

Karol Wojtyla fue ?ministro de la Sangre de Cristo? mediante la celebraci?n de la Eucarist?a. Todo sacerdote es un testimonio privilegiado de la Sangre del Se?or. La puede ver, oler, tocar y distribuir a las almas necesitadas. Durante toda su vida vivi? impregnado en la celebraci?n de este misterio.

?l era consciente de que Cristo hab?a dejado en sus manos su precios?sima Sangre no para ?l solo, sino para entregarla a los cristianos. Su ejemplo de recogimiento y fervor ante este don, hizo que muchas personas se beneficiaran de tan saludable Bebida de salvaci?n.

Juan Pablo II fue ?ministro de la Sangre de Cristo? promoviendo la confesi?n y el perd?n. Las palabras del 17 de mayo de 1981 desde el policl?nico Gemelli: ?rezo por el hermano que me agredi?, a quien he perdonado sinceramente? se un?an al encuentro con Al? Agc? en 1983 cuando repet?a: ?nos encontramos como hombres y como hermanos?. Experiencia inolvidable de reconciliaci?n.

Sin embargo, habr?a un gesto todav?a m?s elocuente. En el jubileo del a?o 2000, arrodillado ante la cruz, pronunciaba un solemne mea culpa por los pecados pasados de los hijos de la Iglesia. En ese momento, la Iglesia universal experimentaba la Sangre de Cristo que se derramaba sobre ella y la purificaba.

Se convirti? en ?ministro de la Sangre de Cristo? predicando la misericordia de Dios. Esta fue una constante en su pontificado. As? lo demuestra su segunda enc?clica de 1980 titulada Dives in Misericordia (Rico en Misericordia).

?l hab?a vivido en carne propia las palabras que Cristo hab?a transmitido a santa Faustina Kowalska: ?Di a mis sacerdotes que los pecadores endurecidos se enternecer?n con sus palabras cuando ellos hablen de mi infinita misericordia y de la compasi?n que tengo por ellos en mi coraz?n. A los sacerdotes que proclamen y exalten mi Misericordia, yo les dar? una fuerza maravillosa, les dar? unci?n a sus palabras y conmover? los corazones a los que hablen? (Diario, n. 1521).

El testimonio sacerdotal de Juan Pablo II nos debe impulsar a imitar sus virtudes. Todos los cristianos, participando del sacerdocio com?n de Cristo, estamos llamados a ser servidores de la Sangre de Cristo. Los fieles estamos invitados a participar m?s activamente en la santa Misa, a promover el perd?n y la reconciliaci?n, y a transmitir en este a?o sacerdotal a un Dios infinitamente misericordioso.

El Siervo de Dios, Juan Pablo II, parti? a la Casa del Padre el la tarde de aquel 2 de abril de 2005. Dios Padre llam? a su presencia, la v?spera de la Fiesta de la Divina Misericordia, al Siervo fiel, que algunos a?os antes hab?a instituido oficialmente esta fiesta como patrimonio de toda la Iglesia.


Publicado por mario.web @ 1:30
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios