Domingo, 22 de mayo de 2011

Resulta triste ver a esposos, o a amigos y conocidos, que caen en esa l?gica del ?t? tuviste la culpa? o del ?te lo hab?a advertido y no me hiciste caso?
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
En familia, en el trabajo, entre conocidos, es f?cil que surjan reproches e incluso afrentas sobre los errores y culpas de los dem?s.

??No fuiste t? quien dijo que el ni?o no fuese a clases particulares de ingl?s? Ahora no te quejes si suspendi? el examen?.

??Vuelves a dar tu opini?n cuando nadie te la ha pedido y ayer te equivocaste m?s de tres veces??

??No te he dicho mil veces que apagues la luz al salir de la habitaci?n??

??Es que buscas siempre salirte con la tuya a la hora de decidir d?nde vamos de vacaciones??

??Tengo que recordarte que fuiste t? quien eligi? esa computadora que nos ha causado tantos problemas??

??Y encima te quejas de las goteras del techo cuando te dije una y otra vez que ese material no era seguro??

Los ejemplos pueden multiplicarse casi hasta el infinito. Detr?s de muchos de esos reproches se esconde un esquema mental muy sencillo: 1. Algo no va bien o se ha cometido un error en el pasado. 2. La decisi?n fue tomada por el otro (o bajo presi?n del otro). 3. El otro perder?a, entonces, su derecho a quejarse; le toca simplemente asumir su culpa.

Estos tres puntos (o parecidos) suelen ir acompa?ados por una idea impl?cita o expl?cita: 4. Por lo tanto, ahora me toca a m? tomar las decisiones, y a ti te toca guardar silencio y someterte.

Es posible que los puntos 1 y 2 sean verdaderos. Pero si el otro fue el responsable de una decisi?n equivocada, o de una decisi?n buena que al final, por factores imprevistos, dio un mal resultado, ello no significa que ese otro haya perdido sus ?derechos? a opinar, a dar ideas, a participar activamente en las mil decisiones de la vida familiar.

No resulta f?cil, de todos modos, evitar este tipo de situaciones. Quien se siente inocente, quien cree no haber sido la causa de ciertos males, puede caer en actitudes impositivas, con las que busca dominar a la otra parte, o, en algunos casos, con las que pretende ?vengarse? y humillar a quien se equivoc? (o a quien es acusado falsamente de culpas que no existen).

Pero ese tipo de actitudes hieren y envenenan la convivencia. En primer lugar, aumentan el dolor y la pena de quien se ha equivocado, o la rabia de quien es inocente y se siente acusado por falsedades. En segundo lugar, da?an tambi?n a quien toma actitudes de verdugo que se autodeclara como dotado de ?derechos? para condenar y castigar (aunque s?lo sea de palabra) al otro.

Resulta triste ver a esposos, o a amigos y conocidos, que caen en esa l?gica del ?t? tuviste la culpa? o del ?te lo hab?a advertido y no me hiciste caso?. Son personas que se hieren (a veces mutuamente: la parte herida tambi?n puede reprochar errores a la parte que ha empezado un ataque frontal), que se distancian en lo m?s ?ntimo de sus corazones, que llegan a vivir como enemigos bajo el mismo techo.

Lejos de esa la l?gica del reproche y de las quejas, hay esposos y amigos que buscan analizar, juntos, lo ocurrido, con serenidad y paz. Descubren as? tanto los aciertos (que los hay) como los errores. Ante los errores objetivos, tienden la mano a quien se ha podido equivocar para que no se sienta aplastado por su culpa. Al mismo tiempo, buscan aprender desde lo ocurrido para orientar las decisiones futuras de la mejor manera posible.

Siempre es posible aparcar rencores y pensamientos seg?n los cuales ?la culpa es siempre del otro? para sentir la dicha y la paz de quien reflexiona y act?a como corresponsable (a veces uno ha tenido su parte de culpa en un peque?o o grande descalabro familiar) y, sobre todo, como aut?ntico amigo, como esposo o esposa enamorado, como quien desea levantar y ayudar a los dem?s.

As? act?a Dios, hasta el punto de perdonar tantas culpas y pecados de los hombres. As? podemos actuar tambi?n nosotros si dejamos de echar en cara, una y otra vez, a los dem?s sus errores y sus ca?das, para, juntos, avanzar como familia, como amigos, como hermanos, como miembros de sociedades que pueden ser un poco m?s buenas y m?s unidas gracias al esfuerzo de corazones comprensivos y promotores de paz.


Publicado por mario.web @ 9:14
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