Domingo, 22 de mayo de 2011

Hay una frase que decimos en M?xico cuando alguien hace algo indebido: ?que poca madre! ?Suena feo? No deber?a. Detr?s de esta expresi?n hay un reconocimiento impl?cito a la labor educativa de las madres de familia
Autor: Salvador I. Reding Vida?a | Fuente: Catholic.net
Cuando se reflexiona en la formaci?n de los ni?os en la familia, se piensa que es principalmente el esfuerzo materno, de ese que proviene de tantas horas de convivencia en el hogar, y que se complementa con el cuidado paterno, cuando el pap? llega a casa de su trabajo. Buena parte de esas ense?anzas, las recibimos con el buen ejemplo.

Trat?ndose de madres solas, por ausencia, abandono o muerte de un padre, esta labor de formaci?n en valores queda b?sicamente a cargo de esas madres. Las mam?s que tambi?n trabajan, de todas maneras, aprovechan las escasas horas de convivencia familiar para trasmitir valores, obediencia a Dios y buen comportamiento con los dem?s.

Por supuesto que en la formaci?n de valores para los ni?os, en muchas ocasiones, la mayor?a afortunadamente, intervienen tambi?n otros miembros de la familia y gente cercana. Pero entre ?stos, siempre se ha esperado, y con raz?n, que las abuelas hagan parte de esa labor de formaci?n identificada con la madre (ellas son las madres del pap? o de la mam? del ni?o). Finalmente, son madres en segunda generaci?n.

Por eso, cuando una persona demuestra con sus actos que carece de valores, se piensa en autom?tico que le falt? esa formaci?n ontol?gica que las madres dan a los hijos − y a los hijos de sus hijo(a)s −. Por eso, y no por malas razones ni lenguaje torcido, se hace referencia a los malvados diciendo ?qu? poca madre? o ?no tiene (o m?s bien no tuvo) madre?.

As?, con esas reacciones idiom?ticas hacemos, lo m?s probable que sin darnos cuenta, un homenaje a las madres y a su labor formativa en valores, respeto a Dios y a las dem?s personas con quienes vivimos o nos encontramos en el camino de la vida.

El D?a de las Madres, adem?s de servir para comprarles regalos (que muchas veces son m?s para la casa o la cocina, que para su disfrute o lucimiento personal), darles muchas felicitaciones, abrazos, besos y llevarlas a comer ?fuera? para que no cocinen ni laven trastes ese d?a, o visitar sus tumbas y orar por ellas si han muerto, debemos hacer otras cosas.

?Cu?les son esas otras cosas? Reconocer su esfuerzo permanente de formaci?n en valores, buenas costumbres y h?bitos sanos. Pero adem?s tener una fuerza de voluntad reiterada, permanente, de seguir sus buenos consejos (?y ?rdenes!), y vivir seg?n esos valores y buenos tratos que las madres se empe?an en ense?ar y exigir a sus hijos.

Que quienes nos rodean, beneficiarios (o v?ctimas) de nuestras diarias acciones, no tengan nunca raz?n para pensar o decir de nosotros: ?este(a) no tiene o parece que no tuvo madre?. Al contrario debemos, con nuestro actuar, ganarnos la imagen de que en nuestro hogar hubo (o hay) una madre de grandes valores ense?ados a nosotros, sus hijos. La mejor manera de honrar a las madres es ser siempre gente de bien, como ellas quieren, exigen y esperan de nosotros. ?Muchas felicidades y honor a quienes trasmiten esos valores y buenas costumbres, de generaci?n en generaci?n!

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Publicado por mario.web @ 9:26
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