Domingo, 22 de mayo de 2011

Las v?as existenciales de las que el Se?or se sirve para salir a nuestro encuentro
Autor: Jos? Ignacio Munilla Aguirre | Fuente: www.diocesispalencia.org
El Catecismo de la Iglesia cat?lica recoge la doctrina del Concilio Vaticano I, en la que se afirma la capacidad racional del hombre para conocer la existencia de Dios:

?La santa Iglesia, nuestra Madre, mantiene y ense?a que Dios, principio y fin de todas cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la raz?n humana a partir de las cosas creadas? (CIC 36).

A esto a?ade el mismo Catecismo una constataci?n realista: son muchas las dificultades que en la pr?ctica tenemos para llegar al conocimiento de Dios, mediante el ejercicio de la raz?n (Cf. CIC 37).

Esas dificultades, lejos de decrecer, en nuestros d?as han aumentado. En efecto, la cultura dominante no se caracteriza por la racionalidad, sino por el impacto visual, visceral, puntual y voluble.

En este contexto, los argumentos metaf?sicos con los que Santo Tom?s de Aquino demostraba en el siglo XIII la existencia de Dios, sin haber dejado de ser verdaderos, est?n supeditados a la capacidad de raciocinio del hombre, que no siempre podemos dar por supuesta. Desgraciadamente, la filosof?a occidental contempor?nea ha renunciado mayoritariamente a plantearse las cuestiones fundamentales sobre la verdad objetiva y el sentido de la existencia, para reducirse al ?mbito de la practicidad inmediata, ignorando los anhelos m?s profundos del hombre.

Juan Pablo II describ?a as? en la enc?clica Fides et Ratio la crisis de pensamiento del momento presente: ?Tanto la fe como la raz?n se han empobrecido y debilitado una ante la otra. La raz?n, privada de la aportaci?n de la Revelaci?n, ha recorrido caminos secundarios que tienen el peligro de hacerle perder de vista su meta final. La fe, privada de la raz?n, ha subrayado el sentimiento y la experiencia, corriendo el riesgo de dejar de ser una propuesta universal.? (n. 48)

En este contexto, y sin dejar en el olvido la labor subsidiaria que la fe est? llamada a desarrollar en el terreno de la reflexi?n filos?fica, es necesario proponer al hombre de hoy otras v?as de acceso a Dios, que, aunque sean menos concluyentes desde el punto de vista racional, frecuentemente ser?n m?s efectivas, supuestas las caracter?sticas de nuestra cultura. Por lo dem?s, las v?as racionales del conocimiento de Dios, siempre estuvieron complementadas con estas otras ?v?as existenciales?. Proponemos brevemente algunas de ellas:

1.- El testimonio de los santos:
Las virtudes heroicas que el Esp?ritu Santo ha suscitado en los santos, maravillan y cuestionan a todos aquellos que buscan la verdad y est?n dispuestos a seguirla una vez encontrada. En la historia de la Iglesia hemos podido comprobar frecuentemente que el testimonio de los santos ha ganado m?s almas para Dios que la erudici?n de los sabios. Es verdad que no debemos oponer las v?as racionales a las existenciales, pero tampoco conviene que olvidemos aquel refr?n: "Las palabras -a lo sumo- convencen, pero el ejemplo arrastra".

2.- El grupo cristiano:
Es claro que Dios es ?familia? y que tiene un estilo ?comunitario?. Quiso revelarse a un pueblo, y est? especialmente presente all? donde nos reunimos en su nombre. El encuentro con Dios no se suele producir caminando ?por libre?. De hecho, es mucho m?s dif?cil encontrar la meta caminando en solitario.
Por el contrario, Dios sale al encuentro del hombre en su Iglesia, y con frecuencia lo hace a trav?s de otras personas o del arropamiento de alg?n carisma concreto.

3.- El cultivo de la paz interior:
El estr?s sofocante que comporta nuestro ritmo de vida, ha desarrollado una sensibilidad especial que valora sobremanera la paz interior. La Iglesia est? llamada a cuidar espacios de silencio para el encuentro con Dios. Uno de los signos de los tiempos que observamos con sorpresa en estos momentos de intensa secularizaci?n, es la gran atracci?n que ejercen los monasterios contemplativos.
Sin embargo, conviene que hagamos una matizaci?n: mientras que en determinadas escuelas, la paz interior se oferta como una ?t?cnica? para alcanzar un estado psicol?gico placentero; sin embargo, la Iglesia predica la fe cristiana, no precisamente como una t?cnica de relajaci?n, sino como la ?clave de sentido? de la que la paz interior es una mera consecuencia.

4.- El humanismo cristiano:
En nuestra cultura agn?stica, el hombre es presentado como la medida de todas las cosas. La existencia de Dios se pone en cuesti?n, ante la sospecha de que la fe pueda mermar la autonom?a del hombre. Sin embargo, estos prejuicios caen por su propio peso, en la medida en que se demuestra la capacidad humanizadora del cristianismo. La Iglesia ha sido y es experta en humanidad, de forma que en su experiencia nos muestra a Cristo como la culminaci?n de las aspiraciones de plenitud de la humanidad y como el camino pr?ctico para verlas realizadas. La historia se ha encargado de demostrar que sin Dios no hay creencia aut?ntica en el hombre.

5.- La capacidad cr?tica ante los l?mites del agnosticismo:
No podemos menospreciar la ?v?a negativa? para llegar a Dios. En efecto, hay quienes llegan a Dios por exclusi?n (?Si Dios no existe, todo est? permitido? Dostoiewski). La cruda experiencia de la degeneraci?n moral en la que desemboca la secularizaci?n, ha permitido a muchos superar sus prejuicios ideol?gicos de partida, para abrirse al hecho religioso con disposici?n receptiva. Chesterton lo expresaba con gran agudeza: ?Quitad lo sobrenatural, y no encontrar?is lo natural, sino lo antinatural?.

En resumen, las tradicionales v?as racionales para el conocimiento de Dios, son complementadas por tantas v?as "existenciales? de las que el Se?or se sirve para salir a nuestro encuentro. No en vano, Benedicto XVI afirmaba en una de sus catequesis sobre los Santos Padres, que el camino privilegiado para conocer a Dios es el amor. ?No existe un aut?ntico conocimiento de Dios sin enamorarse de ?l?.


Publicado por mario.web @ 9:32
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