Domingo, 22 de mayo de 2011
Cristo necesita, quiere tener necesidad de vuestras personas, de vuestra inteligencia, de vuestras energ?as, de vuestra fe, de vuestro amor, de vuestra santidad
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Os toca a vosotros responder
Os toca a vosotros responder

Os hablo particularmente a vosotros, j?venes. M?s bien, quisiera hablar con vosotros, con cada uno de vosotros. Me sois muy queridos y tengo gran confianza en vosotros. Os he llamado esperanza de la Iglesia y mi esperanza. Recordemos algunas cosas juntos. En el tesoro del Evangelio se conservan las hermosas respuestas dadas al Se?or que llamaba...

Desde los tiempos de la primera proclamaci?n del Evangelio hasta nuestros d?as un grand?simo n?mero de hombres y mujeres ha dado su respuesta personal, su libre y consciente respuesta a Cristo que llama. Han elegido el sacerdocio, la vida religiosa, la vida misionera, como objetivo ideal de su existencia. Han servido al Pueblo de Dios y a la humanidad con fe, con inteligencia, con valent?a, con amor. Ha llegado vuestra hora. Os toca a vosotros responder. ?Acaso ten?is miedo?

Reflexionemos, pues, juntos a la luz de la fe. Nuestra vida es un don de Dios. Debemos hacer algo bueno. Hay muchas maneras de gastar la vida poni?ndola al servicio de ideales humanos y cristianos. Si hoy os hablo de consagraci?n total a Dios en el sacerdocio, en la vida religiosa y en la vida misionera, es porque Cristo llama a muchos de vosotros a esta extraordinaria aventura. ?l necesita, quiere tener necesidad de vuestras personas, de vuestra inteligencia, de vuestras energ?as, de vuestra fe, de vuestro amor, de vuestra santidad. Si Cristo os llama al sacerdocio es porque ?l quiere ejercer su sacerdocio por medio de vuestra consagraci?n y misi?n sacerdotal. Quiere hablar a los hombres con vuestra voz. Consagrar la Eucarist?a y perdonar los pecados a trav?s de vosotros. Amar con vuestro coraz?n. Ayudar con vuestras manos. Salvar con vuestra fatiga. Pensadlo bien. La respuesta que muchos de vosotros pueden dar est? dirigida personalmente a Cristo que os llama a estas grandes cosas.

Encontrar?is dificultades. ?Cre?is que no las conozco? Os digo que el amor puede vencer cualquier dificultad. La verdadera respuesta a cada vocaci?n es obra del amor. La respuesta a la vocaci?n sacerdotal, religiosa, misionera, puede surgir solamente de un profundo amor a Cristo. Esta fuerza de amor os la ofrece ?l mismo, como don que se a?ade al don de su llamada y que hace posible vuestra respuesta. Tened confianza en Aquel que es poderoso para hacer que abundemos copiosamente m?s de lo que pedimos o pensamos (Ef. 3, 20). Y, si pod?is, dad vuestra vida, con alegr?a, sin miedo a ?l que dio antes la suya por vosotros.


Publicado por mario.web @ 20:16
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