Domingo, 22 de mayo de 2011

Los valores religiosos y morales son y deben ser los m?s importantes, porque se refieren a la dimensi?n decisiva de la existencia humana.
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Forum libertas
La educaci?n en los valores est? de moda. La familia y la escuela, los gobiernos y diversos grupos sociales buscan ense?ar y promover valores entre la gente, sobre todo entre los ni?os, adolescentes y j?venes, aunque tambi?n entre los adultos.

La pregunta resulta necesaria: ?cu?les valores? La lista de valores es inmensa. Existen, adem?s, valores que son m?s apreciados por algunos pueblos y culturas, mientras que otros valores son menos apreciados. Los valores ense?ados en el pasado no son los mismos que los ense?ados en el presente.

Para responder, resulta necesario aclarar qu? es ?valor?. Se trata de una propiedad o una dimensi?n que descubrimos en ?algo? y que perfecciona a quien escoge ese ?algo?.

La definici?n es intencionalmente abstracta. Baj?mosla a algunos ejemplos. Juan y Matilde tienen hambre. En la nevera encuentran quesos y jamones, tomates y pescado congelado. Cada uno de esos alimentos puede satisfacer, de modos distintos, el hambre de Juan y de Matilde: es ?valioso? para empezar a comer. Si, adem?s, alguno de esos alimentos es m?s saludable y permite cumplir con una dieta impuesta por los m?dicos, su ?valor? aumenta, sin que el alimento haya cambiado, porque ?perfecciona? m?s a quien lo come desde su situaci?n particular.

En palabras m?s sencillas, el valor de ?algo? (un objeto, una idea, un acto, una persona) consiste en su poder perfeccionar a alguien, a quien escoge ese ?algo?, y mucho (no todo) depende de qui?n es ese alguien que escoge ese ?algo?.

Nos damos cuenta de que existen un n?mero inmenso de valores. El bal?n de f?tbol tiene un valor muy grande para miles de ni?os, mientras que interesa muy poco a muchos ancianos. El color de la ventana es un valor para dos reci?n casados. El trabajo realizado con gusto es un valor para el campesino, el oficinista o el conductor de camiones. La participaci?n en misa todos los domingos es un valor para los cat?licos que quieren vivir en serio su fe.

Entre la multitud de valores, descubrimos que unos son m?s importantes, m?s hermosos y m?s nobles, porque llegan a aspectos centrales del coraz?n humano. Otros valores, en cambio, tienen una importancia menor, porque quedan en lo perif?rico, o porque producen un resultado muy pobre (el placer o la autocomplacencia son resultados ef?meros y vanos de quien escoge valores empobrecedores), o porque satisfacen un deseo pero da?an al mismo tiempo dimensiones profundas de las personas. ?No es un valor conseguir m?s dinero, pero no es un da?o enorme conseguir ese dinero a trav?s de un fraude?

Las diferencias que existen entre los valores permiten establecer una jerarqu?a entre los mismos. Hay valores m?s importantes y otros m?s accesorios. Hay valores que llegan al esp?ritu y otros que miran sobre todo al cuerpo. Hay valores que promueven la uni?n y la armon?a entre los hombres y otros que llevan al ego?smo y a la violencia. Hay valores que sirven s?lo para la vida terrena y otros que llegan a la vida que existe tras la muerte.

Cuando entendemos lo que es un valor, descubrimos que casi siempre est? acompa?ado por un ?antivalor? o un ?desvalor?. El valor de la solidaridad encuentra su antivalor en la insolidaridad. El valor del respeto tiene su correspondiente antivalor en el desprecio, etc.

A lo largo del siglo XX algunos fil?sofos elaboraron listas de valores y establecieron una escala de los mismos. Como un ejemplo, tomado del P. Joseph de Finance (1904-2000), podemos clasificar los valores en estos grupos:

a. Valores infrahumanos: existen realidades que valen para el ser humano en su dimensi?n m?s perif?rica. Por ejemplo, el placer, la fuerza f?sica, la salud. Como dijimos, cada uno de esos valores tiene sus antivalores (el dolor, la debilidad, la enfermedad, etc.).

b. Valores econ?micos y ?eudem?nicos?: realidades con las que el hombre cree alcanzar cierta ganancia o beneficio desde el cual puede luego conquistar otras metas. Por ejemplo, el valor de la prosperidad, del triunfo, del dinero, etc.

c. Valores espirituales: realidades que valen porque permiten al hombre satisfacer sus deseos m?s profundos como persona, el conocer y el amar. Aqu? encontramos los siguientes grupos de valores: del conocimiento (la verdad, la perspicacia, la memoria), de la experiencia est?tica (la belleza), de la vida social (la cohesi?n, la armon?a, la solidaridad). Tambi?n entran aqu? los valores de la voluntad (fuerza de car?cter, constancia). Algunos de estos valores se poseen de modo casi espont?neo; otros s?lo pueden ser alcanzados despu?s de un largo trabajo de formaci?n y de esfuerzo.

d. Valores morales: son valores que tocan al ser humano en lo m?s profundo de s? mismo, en el uso de su libertad, en su responsabilidad. La enumeraci?n podr?a ser larga, pero podemos mencionar los siguientes: la bondad de coraz?n, la rectitud de conciencia, la sinceridad, la autenticidad, la lealtad, la laboriosidad, la fidelidad, la generosidad, la servicialidad, la magnanimidad, la justicia, la honradez, la gratitud, etc.

e. Valores religiosos: son valores que se refieren a nuestras relaciones con Dios. Aqu? podemos mencionar, por ejemplo, el valor de la oraci?n, de la piedad, de la veneraci?n, etc.

Si analizamos algunos programas para educar en los valores, notamos en seguida la ausencia de muchos de los valores que acabamos de mencionar, y la presencia de otros valores que tienen su importancia, pero que no son esenciales para la vida humana.

Por ejemplo, se habla mucho de la tolerancia, del respeto, de la apertura, del di?logo. Pero se olvida que cada uno de esos valores (a veces son virtudes) est?n relacionados o dependen de otros valores (y virtudes) sin los cuales no se consigue nada.

En otros programas hay cierta confusi?n, pues aparecen como superiores valores que son inferiores, si es que no se llega a mezclar valores y antivalores. Hablar, por ejemplo, del valor del sexo como si cualquier acto sexual fuese ?valioso? por el hecho de producir un placer es no s?lo contraproducente sino da?ino, y lleva a consecuencias dram?ticas al fomentar el desenfreno y la adicci?n (dos antivalores) en no pocos adolescentes.

Una sociedad que haga de la belleza f?sica, de la ?l?nea? (aparecer ante los dem?s con una figura juvenil), de la fuerza o del dinero los valores m?s importantes ha perdido la cabeza y avanza hacia su desintegraci?n profunda, con consecuencias funestas en las vidas de miles de personas.

Para evitar esos errores, cualquier aut?ntica educaci?n en los valores necesita reflexionar seriamente sobre lo que es el hombre y sobre aquellos bienes valiosos que le permiten acometer su existencia humana de modo correcto y bueno. S?lo con una buena antropolog?a podemos reconocer la jerarqu?a de valores que pone a cada cosa en su sitio.

Los valores religiosos y morales son y deben ser los m?s importantes, porque se refieren a la dimensi?n decisiva de la existencia humana: su relaci?n temporal y eterna con Dios y con los otros seres humanos. Luego siguen los valores del esp?ritu, que incluyen la disciplina mental para acceder a la verdad, para ?retenerla? con una buena memoria y expresarla de modo claro y honesto; la fuerza de voluntad, que permite comprometerse en el trabajo, en el estudio o en las mil actividades de la vida familiar; la solidaridad, que lleva a los hombres a unir sus esfuerzos en la construcci?n de un mundo m?s acogedor; la justicia, que permite no s?lo respetar los acuerdos o los derechos ajenos, sino promoverlos all? donde todav?a son pisoteados... La lista podr?a ser muy larga, pero da una idea de lo urgente que es elaborar buenos programas de formaci?n en los valores.

Una sociedad que sepa proponer un programa exigente y completo de valores, apoyados y vividos desde una educaci?n para la virtud, permitir? que los ni?os, adolescentes, j?venes y adultos maduren cada d?a en su humanidad, vivan abiertos a los dem?s, y se preparen en serio a la meta en la que se decide, para siempre, el bien verdadero de cada uno de nosotros: el encuentro eterno con Dios. ?No deber?a ser esa la se?al inequ?voca de que hemos sabido ofrecer un buen programa de formaci?n en los valores?


Publicado por mario.web @ 20:31
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