Domingo, 22 de mayo de 2011

Conversaci?n del purpurado colombiano antes de morir hace dos a?os
Autor: Dr Juan Manuel Estrella | Fuente:
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 18 de abril de 2010 .- Dos a?os despu?s de su muerte, el s?bado 19 de abril de 2008, a los 72 a?os de edad, vuelven a resonar las palabras del cardenal Alfonso L?pez Trujillo, en esta entrevista p?stuma en la que analiz? su vida, as? como la historia y el papel del Consejo Pontificio para la Familia.

El purpurado, que hab?a nacido en Villahermosa, Colombia (di?cesis de L?bano-Honda) el 8 de noviembre de 1935, hab?a concedido esta entrevista al doctor Juan Manuel Estrella, in?dita hasta hoy a causa del fallecimiento.

Nombrado arzobispo de Medell?n (1979), en 1983 fue creado cardenal por Juan Pablo II y elegido presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) desde 1979 hasta 1983. El resto de su vida ?l mismo la cuenta en esta entrevista que ahora publica ZENIT.

?C?mo y porqu?, a los pocos a?os de haber sido elegido Sucesor de Pedro, el Siervo de Dios Juan Pablo II instituy? el Consejo Pontificio para la Familia?

--Cardenal L?pez Trujillo: El d?a del atentado, en la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II hab?a erigido el Consejo Pontificio para la Familia, en la ma?ana. Por eso he dicho que nuestro Consejo tuvo como un bautismo de sangre. Su creaci?n fue, sin duda, un fruto claro del S?nodo de la Familia y concretamente de la Exhortaci?n apost?lica Familiaris consortio que fue la primera que elabor? con base en las proposiciones sinodales y que, muy enriquecida, represent? una especie de Carta Magna no s?lo sobre la familia sino sobre nuestro Consejo. Vale la pena recordar que el cardenal Joseph Ratzinger fue el Relator General. Podr?amos decir que fue el primer trabajo "en equipo" entre Juan Pablo II y el hoy Benedicto XVI. Yo tuve el honor de ser elegido como uno de los relatores de los c?rculos menores, concretamente del hispano-lusitano y trabaj? estrechamente con ?l.

El dicasterio para la Familia naci? del Consejo para los Laicos, en el cual ocupaba una Comisi?n a la cual perteneci? el cardenal Karol Wojtyla, muy experimentado en este tema, tanto en lo teol?gico como en lo pastoral, en calidad de arzobispo de Cracovia. Ten?a un Instituto para la Familia que funcionaba en el mismo palacio arzobispal y que daba cursos sobre todo desde el mes de abril, aprovechando la primavera y parte del verano.

Nuestro Consejo, pues, estaba en germen y en gestaci?n. Es tan fundamental la cuesti?n del matrimonio y de la familia y tal su definida importancia para la sociedad que rebasaba las posibilidades y l?mites del Consejo para los Laicos. Su campo propio, a tono con la Familiaris consortio, es inmenso: la familia y la vida. Son muchos los temas que le conf?a el Sucesor de Pedro y hizo el primer lanzamiento p?blico, ad extra, de cara al mundo, a los pueblos, al bien com?n de la humanidad, a tono con algo que ha subrayado el Compendio de la Doctrina Social, del Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz.

Cuestiones como la familia como sujeto social, con su peculiar soberan?a y sus tareas tambi?n pol?ticas, dan cuenta del vasto campo que se ha comprobado como central, en una pastoral "ad extra" y no s?lo "ad intra", concebida intraeclesialmente.

Nuestro Consejo fue una intuici?n del Papa, como tambi?n el Instituto que lleva su nombre y, mucho m?s tarde, la Academia para la Vida, que no es un Dicasterio de la Curia Romana y que est? al servicio del Dicasterio para la Pastoral de la Salud y del Dicasterio para la Familia.

Me ha llamado la atenci?n como la Comisi?n para la Familia en Francia ahora lo vincula claramente con la sociedad y en su esquema de coordinaci?n le da una nueva nominaci?n, algo as? como la familia y lo "societario", que es dif?cil de traducir al castellano. La experiencia ha mostrado que la intuici?n de Juan Pablo II era un gran paso adelante.

?En qu? a?o fue llamado usted a presidir este Dicasterio? ?Porqu? el Siervo de Dios, Juan Pablo II pens? en usted? ?Cree usted que fue a ra?z de su participaci?n en la III Conferencia del CELAM como Secretario General?

--Cardenal L?pez Trujillo: Inici? mi servicio en noviembre de 1990. El Santo Padre me pidi? venir a Roma para dialogar sobre la cuesti?n y regres? a mi Arquidi?cesis ya posesionado pues entend? que no pod?a negarme a esta colaboraci?n, aunque representara para m? un cambio y un desaf?o y el Papa no me ocult? la dif?cil tarea del Dicasterio. Yo mismo no imagin? en el momento de la aceptaci?n ni el desaf?o en su real tama?o, ni sus dificultades y posibilidades. Hab?a puesto buenas bases el Cardenal Edouard Gagnon.

La llamada a servir en el Pontificio Consejo para la Familia constituy? para mi una sorpresa y un desaf?o interesante. Colaborar con el Papa es siempre un privilegio y un cambio. Venir a Roma de una grande Di?cesis, con una curia numerosa (cerca de 400 personas, pues en ella concentramos las instituciones de la Iglesia particular), a un peque?o Dicasterio fue un contraste al comienzo. Fuera tenemos muchos colaboradores, a Dios gracias.

No s? la raz?n por la cual el Santo Padre me design?. Nunca he pedido nada. Conoc?a el Santo Padre como Secretario General primero y, luego, como Presidente del CELAM y de la Conferencia Episcopal de Colombia y tuve m?ltiples oportunidades para visitarlo.

Lo hice con la mayor frecuencia porque pertenec?a a varios dicasterios. Alg?n trabajo hab?a realizado sobre la familia. Por ejemplo, constitu? la Vicar?a Episcopal de la Familia y, en la Pontificia Universidad Bolivariana de Medell?n, inici? un Instituto de la Familia. En el CELAM creamos primero un Secretariado de la Familia y despu?s la Comisi?n correspondiente. Le agradec? al Papa la confianza depositada en un pobre obispo creado cardenal por ?l mismo, conociendo su amor por la "causa" de la familia y la vida, que tanto distingui? su formidable pontificado. Le dedic? tanto esfuerzo, tiempo y decidido entusiasmo de verdad contagioso.

--En el a?o 1995 se public? la carta enc?clica "Evangelium Vitae".
?Cu?l fue la participaci?n de Su Eminencia? ?El Papa Juan Pablo II le solicit? que colaborara directamente?

--Cardenal L?pez Trujillo: Como es bien conocido la Evangelium Vitae tuvo origen en un Consistorio Extraordinario del Colegio Cardenalicio, el cual solicit? que el Santo Padre con un Documento Pontificio de alto nivel, que de hecho fue una Enc?clica, abordara el anuncio del don de Dios de la vida humana, como una buena noticia digna de ser proclamada, defendida, asumida plenamente en una cultura de la vida. Esto tuvo lugar tras de haber examinado la situaci?n en el mundo que ofreci? rasgos negativos, preocupantes, amenazantes que mostraron una cultura de la muerte como una difundida agresi?n en curso, sobre todo contra una categor?a de los m?s d?biles y pobres. Este fue el origen de la Evangelium Vitae. El Santo Padre tom? decididamente en sus manos tan importante cuesti?n y consult? personalmente los Obispos del mundo. La respuesta personal de los Obispos en esta hist?rica consulta, no conocida que yo sepa, en los ?ltimos Pontificados para una Enc?clica, fue estudiada con la debida seriedad. En tal estudio tuvo el honor nuestro Consejo de recibir la confianza del Sucesor de Pedro de acompa?arlo en el an?lisis de las respuestas que suministraron, por as? decirlo, la materia prima para la Evangelium Vitae. Luego, Juan Pablo II sigui? bajo su personal cuidado las diversas etapas y aportes de quienes colaboraron en estrecha dependencia del Papa en su elaboraci?n.

Nuestro Pontificio Consejo para la Familia estuvo muy activo y cercano, en colaboraci?n con el substituto de la Secretar?a de Estado, en el conjunto del proceso y en los momentos de mayor significaci?n. Junto con la Congregaci?n para la Doctrina de la Fe ofrecimos nuestra colaboraci?n a lo largo de los a?os de preparaci?n sobre los temas y puntos que fueron personalmente seguidos por el Santo Padre. Tambi?n estuve presente en la consulta a unos treinta obispos del mundo reunidos en Roma para algunas cuestiones. Hubo un grande cuidado para sopesar las diversas cuestiones y tuve junto al cardenal Ratzinger la tarea de presentar la Evangelium Vitae a los medios de comunicaci?n. Fueron ?tiles las lecciones de lo acontecido con la Enc?clica Humanae Vitae, cuyo contenido fue asumido por Juan Pablo II.

En alg?n momento avanzado de la preparaci?n, ante la duda que algunos introduc?an en el sentido de que era suficiente la Carta a las Familias y podr?a ser innecesario un nuevo documento, acompa?? al Papa en su renovada decisi?n de que la Enc?clica era necesaria y obedec?a a un querer eclesial expresado claramente por el Colegio de los Cardenales primero y por el concierto de los Obispos del mundo, despu?s. Los primeros comentarios los coordinamos en el Pontificio Consejo para la Familia, aunque fueron publicados por la Academia para la Vida que acababa de ser constituida. La Evangelium Vitae hace parte n?tidamente del dominio teol?gico de la familia, pues de otro modo se cercenar?a dr?sticamente la misi?n y comprensi?n del matrimonio y la familia. Fue grande nuestra alegr?a cuando esta Enc?clica fue publicada, despu?s de una adecuada preparaci?n y una dif?cil gestaci?n.

Contamos hoy con este instrumento precioso en el cual de modo personal el Papa se empe??.

La repercusi?n ha sido inmensa y una hermosa herencia, que Benedicto XVI, que estrechamente colabor? en su preparaci?n, recibe y sin rodeos se propone alentar, como se ve, junto con la prioridad de la familia. La Evangelium Vitae es providencial, especialmente hoy en los Parlamentos mundiales, con tantos avances de la ciencia pero con una "absolutizaci?n" denunciada por el Cardenal Ratzinger que pretende no conocer l?mites e ignorar los principios y valores morales. Se cancela a Dios de la vida social y esto no ocurre impunemente, pues se atenta contra los fundamentos de verdad de toda sociedad. Se desquicia el sentido del derecho y se llega al colmo de la confusi?n que deshumaniza al hombre, al convertir el delito en derecho, como lo denunci? la Evangelium Vitae, o como expres? el cardenal Ratzinger, cuando el Estado se arroga prerrogativas abusivas. Zozobran la democracia y "aceptando de hecho que se violen los derechos del m?s d?bil, se acepta que el derecho de la fuerza prevalga sobre la fuerza del derecho" (L?Europa di Benedetto nella crisi della cultura, Ed. Cartagalli, pp. 68-69).

--Como presidente del Consejo Pontificio para la Familia:
?Qu? mensaje para la familia rescata del precioso y fruct?fero legado del Siervo de Dios Juan Pablo II? Se podr?a definir a Juan Pablo II como "el Papa de la Vida"?
?Usted lo ha definido alguna vez de este modo?

--Cardenal L?pez Trujillo: Su ense?anza y su vida, ligadas en tan admirada coherencia son un regalo para la Iglesia y para la humanidad. La fidelidad a su misi?n fue un mensaje al mundo.

Frecuentemente ciertos "vatican?logos", no siempre lucidos y objetivos han pretendido introducir una oposici?n entre Juan Pablo II abierto a los derechos humanos, a la causa de la libertad de los pueblos, a lo social, por una parte, y, por otra, el Papa cerrado e intolerante sobre la familia, la vida, la moral sexual que no dio cabida al aborto, a la contracepci?n y no cedi? a presiones (imposibles de tener ?xito) sobre el divorcio, los divorciados vueltos a casar, etc. Con escasa penetraci?n en las exigencias de la fe y de la obediencia a la Iglesia, crean la confusi?n de pensar que sobre estas materias se pueden hacer opciones a la carta. No son facultativas sino obligatorias. El Papa no busc? ahorrarse incomprensiones y ser acusado, incluso por unos te?logos caprichosos y grupos con m?nima sinton?a eclesial. Fue una estupenda lecci?n: el homenaje mundial de fieles y de no cristianos y no creyentes no fueron seducidos por esta artificial dicotom?a. Las multitudes vieron en ?l un enamorado de la verdad integral como servidor de Cristo. Las gentes se sintieron interrogadas por el Evangelio. La vida y la muerte de este servidor fiel, fueron y son una evangelizaci?n.

Yo en el Encuentro Mundial de las Familias, en el A?o de la Familia lo salud? como el "Papa de la familia y de la vida". Me parece que esto cal? en tantos. Es verdad que el pont?fice, venido de Polonia, sobresali? en tantos campos, y que se pueden multiplicar expresiones que no agotan la riqueza de su ministerio. Sin embargo su contribuci?n extraordinaria al evangelio de la familia y la vida fue ciertamente un sello. Jam?s un Pont?fice hab?a proclamado tan vigoroso y asiduamente este evangelio que reson? por doquiera en el mundo. El conjunto de su ense?anza es monumental y un camino seguro, no s?lo para los cat?licos.

Hay que recibir con gratitud la ense?anza por la cual el Papa se prodig?, sin hacer recortes y c?modas limitaciones. En esto el Pontificio Consejo para la Familia ha buscado ser fiel, sin escatimar energ?as y dificultades. Varias veces me dijo que deb?amos ir contra corriente. En tal sentido me confi? un Dicasterio no f?cil, situado siempre en el ojo del hurac?n, en la casi totalidad de los temas, porque muchos no entienden que detr?s de las apariencias de rigor e incomprensi?n hay el caudal, inmenso como las cataratas de Iguaz?, de la b?squeda del respeto a la dignidad humana, al verdadero amor, que brota como un don del coraz?n del Dios que nos ama y nos salva en la verdad. Y la verdad se configura con los perfiles del rostro de Cristo. Por tanto es una verdad hecha vida en el Verbo Encarnado. Creemos en que este mensaje est? llamado a cambiar a quienes dan cabida en su vida al Evangelio. Y esto es posible a pesar de la confusi?n de tantos gobiernos y parlamentos, que ser?n atra?dos por el esplendor de la verdad.


Publicado por mario.web @ 20:47
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