Domingo, 22 de mayo de 2011

El incremento de la violencia juvenil, en tantos ?mbitos, muestra a las claras que tenemos mucho que mejorar, padres y educadores tambi?n
Autor: Emili Avil?s | Fuente: ECD opini?n

Hemos de averiguar las causas sin fijarnos s?lo en la violencia vista en televisi?n, cine, videojuegos... Hemos de reconocer, por ejemplo, la prolongaci?n extraordinaria de la etapa de la adolescencia, en la que por pura sobreprotecci?n o individualismo ego?sta es tan dif?cil construir una identidad y una personalidad coherente, esa que se entrena en la responsabilidad y el compromiso.

Y no digamos si el ambiente o los h?bitos de chicos y chicas est?n impregnados de promiscuidad sexual, conductas adictivas o drogas, situaciones que complican y condicionan totalmente el uso de la libertad. Es verdad que para educar hoy puede haber m?s dificultades, m?s fuentes de conflictos, pero no olvidemos que el cambio de ser una persona dependiente a independiente es preciso trabajarlo desde muy peque?os y es un trabajo de equipo. Y requiere tiempo, tiempo y paciencia.

Hemos de reconocer que las incongruencias extremas -incluso hechas ley- que observan nuestros j?venes les deseducan gravemente. Pensemos, si no, en el desprecio pr?ctico hacia los d?biles, la fragilidad de las relaciones familiares, el jaleado relativismo, un consumismo desenfrenado... Todo eso se mezcla con soflamas de equidad, tolerancia, alianza de civilizaciones..., que son ?adornos adultos? para un mundo ideal.

Adem?s, la ausencia de reflexi?n provoca siempre una superficialidad y un desprecio por lo diferente o lo que no me gusta, que en muchos casos desemboca en violencia. Nuestros adolescentes y j?venes necesitan responsabilidades que sean orientadas hacia otras personas. Que vean pasi?n, ternura y fortaleza, que descubran a los dem?s, que se abran al mundo, lejos de presiones que les llevan a confundir lo ?til con lo honesto.

A veces, el mal ejemplo provoca en nuestros j?venes el deseo de resolver sus preocupaciones de manera agresiva. Por ello, es preciso hablarles de trabajo bien hecho, sacrificio, responsabilidad, confianza, servicio, empat?a, comprensi?n, solidaridad... Y evitaremos sentimentalismos y utilitarismos que f?cilmente se pueden asentar en la familia y en las relaciones de amistad.

Por eso, hemos de facilitar ambientes donde se motive y trabaje una verdadera libertad, se viva con austeridad, fortaleza y verdadera humanidad. Cosa necesaria para el discernimiento y para asumir v?nculos de calidad.

Urge ejercitarnos todos en las relaciones sociales, con diversidad en los pareceres y maneras de ser: socializaci?n grupal b?sica que no olvidemos tiene su fundamento original en la familia. Siempre en un clima de confianza y transparencia, y evitar el freno que para un equilibrado desarrollo constituyen el individualismo y la falta de delicadeza en las relaciones personales. Y, para eso, padres y educadores hemos de estar muy bien preparados.

Pong?monos de acuerdo en que deberemos evitar que ni?os y j?venes sean v?ctimas de la violencia, no es preciso vivir en un pa?s en guerra, basta con unos padres trastornados o pasotas o un colegio sin disciplina; evitar el mercadeo sexual y las adicciones; atender adecuadamente a las familias desestructuradas, pues puede faltar un buen ambiente de hogar; y no fijar el trabajo o la exigencia personal en una competitividad salvaje que olvide la dignidad de las personas, pues de lo contrario la agresividad se convierte en medio necesario que pasa por encima de todo.

Ya va siendo hora de ejercitarnos en unas pr?cticas m?s saludables en las que podamos disfrutar y ser referencia para los m?s j?venes. Por ejemplo, actividades deportivas, excursiones y paseos para estar m?s en contacto con la naturaleza, acciones de voluntariado y servicio material a los dem?s, visitas de cultura y arte, disfrutar del teatro, la m?sica, la expresi?n pl?stica, el cine y la lectura.

Animemos a nuestro alrededor el h?bito de pensar, argumentar y razonar; ejercitemos el buen humor y el respeto; tengamos la felicidad de los dem?s como objetivo real y concreto. Facilitaremos, entonces, que nuestros j?venes puedan ver la vida con amplitud de miras, sin encorsetamientos. S?lo as? van a conquistar la felicidad, despu?s de una responsable elecci?n. Esa es la clave del verdadero desarrollo de un pa?s y de cada uno de sus ciudadanos.

Emili Avil?s es especialista en educaci?n familiar

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Publicado por mario.web @ 20:53
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