Domingo, 22 de mayo de 2011
Sucesores de la espiritualidad pobre de Francisco de As?s
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Franciscanos de Teruel
Franciscanos de Teruel
Somos franciscanos, o si se prefiere, hermanos menores, porque as? se ha venido llamando a los sucesores de la espiritualidad pobre de Francisco de As?s, aqu?l santo que llamaba hermano a todo lo creado, por el hecho de ser criaturas de Dios, hermano lobo, hermano fuego, hermana agua, hermana muerte..., y que un d?a, identificado del todo con el amor y la extrema desnudez pobre de Cristo, fue honrado por ?l con la impresi?n de sus propias llagas. Nunca cristiano alguno obtuvo de Dios tan alto y digno carnet de identidad.

?l mismo es quien, en el siglo XIII, cuando la forma de vida con que con sus compa?eros de espiritualidad testimonian ante el mundo su vivencia del evangelio, ha quedado aprobada por Roma, env?a sin tardanza a sus frailes a predicar a Cristo por toda la cristiandad. A Espa?a, entonces dividida entre cristianos al norte y musulmanes al sur, destaca a un grupo de esforzados religiosos, como fray Bernardo de Humanalis, fray Bernardo de Moraria, fray Zacar?as Romano, fray Clemente Tusco, fray Benincussa Turdetino, fray Gualterio y fray Felix, que van fundando conventos, de dos en dos, como enviaba Jes?s a los suyos en el evangelio, por toda la geograf?a espa?ola, hasta recalar en Lisboa.

A instancias de un capit?n turolense, Mart?n Garc?s de Marcilla, que se cruza con ellos en Italia y queda impresionado por su g?nero de vida, y les entrega cartas de favor para autoridades y familia, los hermanos Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato se comprometen a establecerse en el arrabal de Teruel, alta fortaleza reci?n fundada para contener a los moros que amenazaban nerviosos desde Villel, a 14 kil?metros de la villa. Antes, hab?an aistido a la fundaci?n del convento de L?rida, que llevan a cabo los hermanos Bernardo y F?lix.

Durante 11 a?os viven aqu?, en el arrabal de Teruel,en el entorno de una ermita dedicada a san Bartolom?, en la vega del r?o Guadalaviar, que aguas abajo no tarda en cambiar su nombre aragon?s por el de Turia.

Juan es sacerdote y Pedro, laico, y desde un principio se dedican al ministerio eucar?stico entre los fieles que se dignan bajar hasta el incipiente convento, a predicarles la actualidad del evangelio desde el p?lpito de la ermita, a atender a los leprosos del Hospital de San Juan y a la ense?anza de los ni?os.

Precisamente, la ense?anza fue durante siglos una de las actividades m?s destacables que vino ejerci?ndose siempre por los hermanos, desde este convento de San Francisco en que ahora escribo, con un radio de acci?n que llegaba hasta Hijar, ya en los l?mites de Zaragoza. La desamortizaci?n dio al traste con aquel proyecto cultural de favorecer con becas de estudios a los ni?os mejor dotados, carentes de recursos propios.

Un claustro de selectos profesores se dedicaba, al propio tiempo, a ilustrar en materia sagrada y en las antiguas artes medievales de estudio a los estudiantes franciscanos de Arag?n que quer?an acceder a la Orden.

Hoy, el convento de los Frailes Menores, uno de los primeros en fundarse en la pen?nsula, y la parroquia aneja de los Santos M?rtires, tratan de mantener en alto la llama que prendieron con su propio ardor aquellos santos religiosos por estas tierras, y que un d?a decidieron alumbrar con la luz de su fe las tierras de Valencia, en tiempos del ?ltimo rey moro Zeit Abu Zeit, y no tardaron en ser sometidos por la intransigencia al sangriento rechazo del martirio.

Nos corresponde a nosotros honrar y mantener viva su memoria, desde el testimonio de Cristo entre la gente y con la gente, haci?ndole presente con la palabra y la misma vida que ellos mismos vivieron de manera tan ejemplar, en cuanto nos sea posible.

Con?cenos en nuesta p?gina www.franciscanosteruel.org

Publicado por mario.web @ 21:00
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