Domingo, 22 de mayo de 2011

La escuela cat?lica educa evangelizando. Una escuela as? contribuye a un cambio decisivo en la sociedad
Autor: Cardenal Antonio Ca?izares | Fuente: diario La Raz?n



Acabo de participar en un interesante Congreso sobre educaci?n organizado por la Universidad cat?lica ?San Vicente M?rtir?, de Valencia, la m?s reciente de las universidades cat?licas en Espa?a. El lugar estaba lleno de maestros, profesores y padres j?venes: una gran esperanza.

Me correspondi? hablar sobre la Escuela Cat?lica, de la que pienso que si no existiese, habr?a que crearla. La situaci?n que estamos viviendo, con una quiebra moral y humana patentes y al mismo tiempo con un anhelo de una humanidad nueva y renovada, y el futuro de una nueva cultura, que o ser? profundamente humana y religiosa o no ser?, nos hacen pensar en el importante papel que la escuela cat?lica est? llamada a desempe?ar. ?sta debe ofrecer una verdadera alternativa a la ense?anza, original y con identidad propia, para contribuir a una renovaci?n de la sociedad desde su aportaci?n humanizadora y educadora del Evangelio.

No hay que temer ofrecer y defender con todas las consecuencias y exigencias la escuela cat?lica, sabiendo que se est? defendiendo el derecho humano fundamental a la verdadera y plena libertad de ense?anza. Sin duda la escuela cat?lica, en el momento cultural y social que atravesamos, tiene que caminar a contracorriente, pero ese caminar es absolutamente necesario por el bien de los alumnos, de las familias, y de la sociedad. Cuando est?n en juego el bien de la persona, su desarrollo integral, el futuro de la sociedad, una verdadera antropolog?a, libertades y derechos fundamentales, la escuela cat?lica habr? de remar a contracorriente o con vientos adversos, sin desmayar. No puede acomodarse a una cultura marcada por el relativismo ambiental y dominante.

La escuela cat?lica es y debe ser un ?mbito de educaci?n integral, con un proyecto educativo claro y espec?ficamente cat?lico que se extiende a todas las facetas de la escuela y las penetra con la savia del Evangelio. Un proyecto educativo que tiene su fundamento m?s propio, firme y total en Jesucristo, que al revelarnos el misterio y la verdad de Dios, inseparablemente, desvela la verdad del hombre y le descubre la grandeza y sublimidad de su vocaci?n. No se trata de una vaga y gen?rica inspiraci?n cristiana, de un vago e impreciso humanismo cristiano, sino de unas escuelas cat?licas en todas sus ense?anzas, en todas sus realizaciones, en todas sus dimensiones.

Verdad, bien y belleza son bienes, contenidos y fines fundamentales de la escuela cat?lica. Una escuela al servicio de la verdad que nos precede y hace libres y se realiza en el amor, ofreciendo toda la luz y todo cuanto comporta Jesucristo que es la verdad en persona, no algo abstracto, pasado o irreal. Una escuela, en definitiva que abre a los alumnos a Dios, que les muestra a Dios, que les hace descubrirse a s? mismos en Dios, del que el hombre es inseparable: Dios que se nos revela en el rostro humano de su Hijo, Dios que es Amor y esperanza y futuro para el hombre.

El entorno que vivimos y su propia naturaleza reclaman de la escuela cat?lica proponer una educaci?n que permita a los ni?os y j?venes adquirir una madurez humana, moral y espiritual, y empe?arse en la transformaci?n de la sociedad conforme al designio de Dios Creador y Redentor. Para ello, la escuela cat?lica, con toda nitidez y empe?o, habr? de estar en condiciones de ofrecer su verdadera y original contribuci?n al mundo, el tesoro escondido del Evangelio, para edificar la civilizaci?n y ciudadan?a del amor, la cultura de la vida y de la verdad que nos hace libres, de la verdadera fraternidad, de la solidaridad, de la paz, que siempre se basa y edifica sobre la verdad, la libertad, la justicia y el amor. En el centro de todo, porque se funda en Dios, la escuela cat?lica tiene al hombre, su camino, la persona humana, la dignidad inviolable de todo ser humano, el establecimiento de los derechos fundamentales que no los crean los poderes humanos ni las mayor?as parlamentarias o sociales, sino que preceden a todo ello y est?n inscritos en el mismo ser del hombre, en la gram?tica del ser humano.

Un c?ncer que corroe la educaci?n, como la sociedad y la cultura de la que es reflejo normalmente la escuela, consiste tanto en relativismo gnoseol?gico y moral, como en el olvido de la verdad de la persona, de la verdad del hombre, inseparable de Dios, Creador y Redentor, en el olvido de la naturaleza, de lo que corresponde al hombre por el hecho de serlo, en el olvido del bien y de la belleza, y en la reducci?n de la raz?n a la sola raz?n cient?fica y t?cnica, a la raz?n pr?ctico-instrumental.

La escuela cat?lica debe ser evangelizadora. Evangelizar es humanizar, es educar; es llevar a cabo la obra de renovaci?n de la humanidad con hombres y mujeres nuevos con la verdad del Evangelio; evangelizar es ayudar a aprender el arte de vivir, de ser hombre, en conformidad con quien es la verdad del hombre: Jesucristo. La escuela cat?lica educa evangelizando. Una escuela as? contribuye a un cambio decisivo en la sociedad. Por eso dije en mi conferencia del lunes en Valencia que la escuela cat?lica hoy deber?a implicar una verdadera ?revoluci?n? en nuestra sociedad.

* El cardenal Antonio Ca?izares es prefecto de la Congregaci?n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
*Publicado en el diario La Raz?n


Publicado por mario.web @ 21:09
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