Domingo, 22 de mayo de 2011
Fines principales. Estilo y vida. Gobierno
?
Sacerdotes Operarios Diocesanos
Sacerdotes Operarios Diocesanos

La Fundaci?n

La Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos fue fundada en 1883. El Fundador de la Hermandad, el beato Manuel Domingo y Sol, entendi? as? su proyecto: ?En su esencia, en su esp?ritu, en su instinto y en su origen, el car?cter de la obra es el del apostolado sacerdotal en medio del mundo....No tiene ni el car?cter mon?stico ni el religioso...Va tras el ideal de una vida s?lidamente piadosa y aprovechada y de apoyo mutuo en medio del mundo?.

Don Manuel, as? le llamamos los sacerdotes operarios, est? enraizado en el esp?ritu de servicio total a la Iglesia, y quiso servirla con los medios m?s adecuados a su tiempo. La nota de la ?secularidad? (libertad de movimientos para mayor eficacia evangelizadora en el mundo), respaldada por la ?fraternidad? (trabajar y vivir en equipo) la destaca el Fundador con reiterada insistencia.

Vamos a comprobarlo de primera mano: ?No queremos ser de otra manera de la que somos. Nuestra instituci?n no puede ni debe alterarse en manera alguna sustancial en su modo de ser amplio, modesto y humilde. Porque perder?amos la fisonom?a puramente sacerdotal....Hemos de ser, pues, sacerdotes, y nada m?s que sacerdotes. Y santos. Y trabajar cuanto podamos por la gloria de Dios, y a ser posible en uni?n de otros?.


Una obra especial


A fines del s. XIX resultaba una novedad tan llamativa la estructura de la Hermandad, que no extra?a cu?nto le cost? a don Manuel la aprobaci?n de su obra, de sus estatutos. A lo largo de su historia no ha resultado f?cil darle un cauce jur?dico a la Hermandad dentro de los moldes can?nicos existentes. Actualmente la Hermandad es un Instituto secular, pero con la sensaci?n de sentirse siempre en periodo constituyente.

A pesar de todo, el 1 de agosto de 1898, la autoridad eclesial refrendaba oficialmente en Roma sus deseos y le garantizaba que su obra hab?a emprendido buen camino: agrupando en vida com?n a sacerdotes seculares, sin muchas ataduras, pero con mucho esp?ritu; sin muchas leyes, pero con mucho amor. Ya dec?a don Manuel: ? Cuantas menos estrecheces can?nicas tengamos, mejor. Nuestra obra no es una religi?n estrecha, sino una obra de libertad sacerdotal?.


Los fines principales

Los fines, objetivos u objetos de la Hermandad los expresamos sumariamente as?:

- Atender a la amplia realidad vocacional de la Iglesia, que arranca del ser cristiano (bautismo) y que se realiza en las diversas vocaciones eclesiales: sacerdotales, religiosas y laicales.

- Contribuir a la construcci?n de la humanidad y sociedad del futuro, estando junto a la juventud y ayud?ndola a discernir, descubrir y sostener su vocaci?n dentro y al servicio de la Iglesia y de la sociedad.

- Configurar el vivir creyente, tanto el nuestro como el de los destinatarios de nuestra misi?n, de un profundo sentido teol?gico, cristol?gico, espiritual, eucar?stico-reparador.


Estilo y vida

Para conocer la vida y el estilo de la Hermandad, vamos a exponer sumariamente lo que el Fundador llama ?nervios principales de su sostenimiento?:

Selecci?n: Para que se puedan llevar con dignidad las responsabilidades encomendadas a la Hermandad, don Manuel ve necesario el poseer unas buenas cualidades humanas: ?talento, grandeza de car?cter, buen criterio, espontaneidad, seguridad de virtud?. ?No procur?is conquistar median?as. No os haga gozo el n?mero de los que hayan de venir, m?s s? la calidad?. ?Pero digo m?s: no basta tener esa santidad sacerdotal; no basta que seamos sacerdotes muy espirituales; tenemos necesidad de algo m?s los operarios: hemos de ser hombres?.

Fidelidad: La fidelidad se desprende de la nota anterior. Un hombre si se compromete, cumple. Buscar dispensas f?ciles y compensaciones marginales, es se?al de poca hombr?a. Don Manuel urge la fidelidad m?s meticulosa, pero por convicci?n, por amor. Se f?a de cada operario. ?Pobres de nosotros si no nos posesionamos del deber de fidelidad?.

Apertura de coraz?n: En la mente del fundador, esta cualidad tiene una importancia capital. Es consecuencia del esp?ritu de familia que tiene que caracterizar a la Hermandad. Y debe ser natural, no impuesta, derivaci?n l?gica de la confianza fraternal. ?No ser corazones cerrados, ni caracteres abstra?dos, de los que no se sabe nunca ni qu? hacen, ni qu? piensan, ni por qu? caminos andan?. La apertura de coraz?n es una ?comunicaci?n de bienes que estrecha los lazos de fraternidad?. ?Hemos de obrar como si lo hici?ramos todo en medio de la plaza. Fuera misterios y tortuosidades de conducta y excentricismos de car?cter. Expansi?n y abertura. El coraz?n siempre abierto dentro de nuestra Hermandad?.

Correcci?n fraterna: Es complemento indispensable de la apertura de coraz?n, y as? lo entiende don Manuel. La correcci?n fraterna es una exigencia del car?cter fraternal de la Hermandad. Don Manuel, enraiz?ndola en el evangelio, le da toda su importancia. ?Veo este pilar de la correcci?n fraterna de tanta necesidad, atendida nuestra fragilidad humana, las asechanzas continuas del enemigo y lo que puede el h?bito y la costumbre, que, si se aflojare en esta pr?ctica, podr?a peligrar el esp?ritu de la obra y con ?l la obra misma?. Hace falta humildad y valent?a para hacer y para recibir la correcci?n. Por eso, don Manuel, gran conocedor de la psicolog?a y debilidad humanas, puntualiza con realismo: ?Con todo, si he de decir verdad, esta pr?ctica la veo bastante dif?cil y temo no se mantenga con fidelidad. Porque tenemos nuestro amor propio, y si nos resentimos, es bastante para que desaparezca el fruto de esta laudable pr?ctica. Pero permitidme que os lo diga como el ap?stol, en un arranque de su firmeza en la doctrina: "si yo o un ?ngel del cielo os dijera otra cosa, no lo cre?is?.


El gobierno

La Hermandad est? gobernada por un Director general, elegido cada seis a?os. En la misma Asamblea en que se elige al Director general, son elegidos tambi?n cuatro Consejeros, que forman el Consejo central.

La Hermandad se divide en Delegaciones. Al frente de cada una de las cuales hay un Delegado elegido por el Director general cada tres a?os y al que se asignan dos consejeros.

En la Iglesia la Hermandad, como expresi?n de su comuni?n y disponibilidad eclesial, trabaja al servicio de la Iglesia universal, especialmente en aquellas di?cesis o pa?ses que, por su penuria de medios y de agentes para la pastoral vocacional, reclaman su presencia.


Un grupo de sacerdotes

Don Manuel quiso que sus Operarios fueran sacerdotes y s?lo sacerdotes, con voto de obediencia y vivienda com?n. Traz? una s?ntesis de lo que quer?a fuese la Hermandad con estas breves palabras: "No querer ser m?s que sacerdotes, y santos, y trabajar cuanto pudieren por la gloria de Dios y, a ser posible, en uni?n con otros". ?l mismo dej? se?alada esta consigna como norma de conducta: "Que no pueda decirse de un Operario que pudo hacer alg?n bien y no lo hizo".


Unidos por la obediencia

Podr?a resumirse sencillamente en la vivencia propia de sacerdotes seculares que tienden a la perfecci?n. Dec?a nuestro Fundador: ?No tenemos otra reglamentaci?n que la que tendr?a un sacerdote piadoso y celoso en medio del mundo. Y esta reglamentaci?n basta para obrar nuestra santificaci?n sacerdotal. Si la guardamos, seremos santos sacerdotes y dignos operarios?.

Don Manuel quer?a para la Hermandad, antes que nada y por encima de todo, el v?nculo de la caridad, que es el m?s fuerte, como s?ntesis de toda la ley y cima de la perfecci?n. Pero en toda asociaci?n de hombres es necesario un cauce para el amor. ?La obediencia es la base de toda organizaci?n?. Esta obediencia es virtud sellada con voto en la Hermandad.


Compartiendo los bienes

Don Manuel no quiso que la Hermandad perdiera nunca su fisonom?a puramente sacerdotal, y por eso no quiso atar a los operarios con el voto de pobreza. La comuni?n de bienes puede sintetizarse as?: cuanto el operario adquiere por sus ministerios es propiedad de la Hermandad. La Hermandad, a su vez, se preocupa totalmente del cuidado de sus miembros. Cada operario administra personalmente los ingresos recibidos, con libertad y austeridad, y, peri?dicamente, rinde cuentas a la direcci?n de la Hermandad. En cuanto a los bienes propios, el operario conserva el dominio y la administraci?n, rigi?ndose por las normas cristianas y sacerdotales pertinentes.


La reparaci?n eucar?stica como fuente

El tercer objetivo, nuclear y distintivo en la obra de don Manuel, es el del ?esp?ritu reparador?. ?Esp?ritu reparador? asociado al ?nico reparador que es Cristo y ejercido sobre todo en el sacrificio de la eucarist?a. Este fin u objetivo de la Hermandad no se puede separar de la concepci?n de la eucarist?a que tiene don Manuel. La eucarist?a no s?lo es la fuente, centro y culmen de la vida cristiana, sacerdotal y de la Hermandad, sino que es objeto de un amor instintivo del que nace toda su misi?n evangelizadora y vocacional.

?Si descendi?ramos al fondo, al manantial de nuestros sentimientos, encontrar?amos que el origen de nuestros deseos del bien y fomento de las vocaciones eclesi?sticas, de que Dios nos d? muchos y buenos sacerdotes, ha sido nuestro instintivo amor a Jes?s sacramentado?.


Templos de adoraci?n eucar?stica:

San Jos? de Gracia en Quer?taro (M?xico); Templo de Reparaci?n de Tortosa, de Santa Catalina en Valencia y Murcia (Espa?a) en los que se ofrece un servicio de atenci?n espiritual personal y lit?rgico sacramental y de oraci?n por las vocaciones.


Publicado por mario.web @ 22:03
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios