Lunes, 23 de mayo de 2011
Escrito por Redactora ??
domingo, 10 de abril de 2011

Prensa asociada. N? 832, 9-4-1963, selecci?n de Rafael Higueras ?lamo, postulador de la Causa

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Sobre la cabecera de mi cama hay un crucifijo muy grande. Desde hace unos d?as vengo notando que tiene flojo uno de los clavos y al fin me he dicho "de hoy no pasa". En efecto, ahora le tengo ya sobre la mesa camilla y, uno a uno, he ido desprendiendo los tres, y ya los guardo dentro de la mano.

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La verdad es que nunca, Jes?s, me he visto tan cerca de tu figura. Tan juntos estamos que se me ha ocurrido que el ventanal de tus manos son unas buenas lentes, las mejores, para ver y certificar la verdad del mundo.

Uno va a las culturas que dejaron alguna huella en la sensibilidad del mundo y se queda con cierta gracia que se desconcha por la fuerza de tu sentimiento. "El Pensador" de Rod?n es un hombre "recipiente" que, incluso, ha de apuntalar con la mano en la barbilla de su debilidad de criatura cerrada; "El Disc?bolo" de Mir?n est? quieto en un puro narcisismo de los m?sculos; "El Mois?s" de Miguel ?ngel s? es ya un personaje que "se sale", pero lo que se derrama es un duro centellear de J?piter que truena.

Lo tuyo es otra cosa, aparte de que no eres una estatua, sino algo muy profundo, prolongado y hasta eternamente vivo. Alientas tan dado, tan hacia fuera, que te manifestaste desnudo, para no quedarte siquiera con una hilacha. Tus costillas est?n al viento; es m?s, tu pecho tiene un boquete de aire para dar salida al coraz?n y no se amortig?e la ternura cuando una cabeza busque apoyo.

Puestos a elegir..., a ver si hay una postura de amor m?s sincera que la de los brazos abiertos. As?, los dos en l?nea recta y con las palmas hacia delante se est? en las estaciones de ferrocarril, cuando el hijo llega de la mili o cuando esperamos a la mujer que viene de operarse, y en el quicio de la puerta, al amanecer, adivinando el punto lejano que se acerca por el camino y adelant?ndole la prodigalidad de tu padre. T?, m?s atornillado por los clavos para marcar bien las perpendiculares. Miserable de m? que me apego a un mechero de butano, al lapicero de cuatro colores y los dos azucarillos del caf?, cuando T?, de haber fumado, no hubieras podido disponer ni del cigarrillo de los condenados. Dime: ?D?nde tienes los bolsillos? ?Con qu? te abrigas si hace fr?o? ?No te va a dar fiebre si hasta has despilfarrado toda la sangre? Tu palma agujerada un s?mbolo

Todo lo que pienso y eres viene a resumirse en tu mano. Tu palma agujerada viene a ser algo as? como la insignia del Madrid o el Barsa que el hinca lleva en la solapa, salvo que esto es, en el terreno sobrenatural, un s?mbolo. Yo, ahora, te cojo con mucho mimo por la mu?eca y ya no veo sino el tremendo hoyo que te han hecho. Es como una alcanc?a al rev?s, donde las monedas salen y andan fuera como Juan por su casa. Lo que quiere decir que el que se asome a tus heridas ha de contar ya con que eres un hombre sin "blanca".

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Como toda la riqueza se ha escanciado por ah?, tu llaga tiene un aire dulce y rumoroso de ca?o de fuente en el bosque, y es perfectamente redonda, como una hostia, como una ofrenda, como la sublime inmolaci?n que realmente es, y tiene los bordes encendidamente rojos, como un signo triunfal, como la esperanza que late en el m?s bello amanecer.

Bueno, y ya puesto a mirar el mundo ?C?mo he de decir lo que veo? Puede que sea lo de siempre, los mismos hombres y los mismos paisajes, pero en bonito, como cribado por una gu?a tur?stica. Con todo, eso es lo de menos; lo importante es la varita m?gica que ha transverberado el giro de las ideas y las relaciones de las criaturas. Se toma un hombre cualquiera, un harapiento, por ejemplo, y hasta en su ropa gastada hay un no s? qu? de piedra filosofal, de fil?n de oro. Todos, todos, hasta los que piden limosna, son ricos, inmensamente millonarios. Adem?s, aunque haga fr?o o calor, por dentro viven en primavera, como unos ?rboles repletos de frutos que ya pintan. Ni que decir que es Tu cosecha, esa siembra de Ti mismo que hiciste una tarde desde un repecho de Judea.

Luego viene este otro clima de domingo y de misa. Lo que se ve es un mundo como en vilo y, como lo estamos viendo desde una ventana redonda, se nota enseguida la verdad del ofertorio tuyo con los hombres, esa sensaci?n de un cielo con pelda?os por el que suben todos d?ndole el brazo a un hermano mayor. Se?or, yo he visto en mi pueblo cuando arrancan los tocones de los olivos: tiran con furia, sin andarse con chiquitas; y dir?a que tambi?n he escuchado a la vez el gemido alucinante del suelo que se desgarra. Ser generosos cuesta, duele y hasta deja un vac?o; pero este dolor es el martirio santo de todas las redenciones y ese hueco es la venturosa nostalgia y la succi?n que da cuenta de la inminencia de tu llegada.

Manirroto m?o, loquito despilfarrador, yo quiero vivir tambi?n tu alergia a los bancos; ser lo mismo de dilapidador del coraz?n que T?; parecido a esa criatura que se arranca las ilusiones y los deseos, los sube hasta lo alto para que el Padre los acepte sonriendo y luego deja que se derramen por las palmas para que se siembren y germinen bajo los pies de los hombres.


Publicado por mario.web @ 1:07
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