Lunes, 23 de mayo de 2011
No es p?rdida de tiempo preguntarnos si estamos en un camino correcto
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net

Comer o estudiar, dormir o leer, caminar o quedarnos en casa, llamar por tel?fono o escribir un mensaje electr?nico, dar un consejo a un amigo o dedicar unos momentos a la oraci?n: cada uno de nuestros actos nacen del interior del alma, de los deseos, sue?os, temores, esperanzas que albergamos en el coraz?n.

Detr?s de cada uno de los cientos de actos que ejecutamos cada d?a, hay un deseo de conquistar algo bueno, de acercarnos a una meta, provisional o definitiva, que nos aparte del dolor y nos conduzca hacia la felicidad.

Para algunas corrientes psicol?gicas, nuestras acciones obedecen simplemente a leyes que regulan el sistema nervioso, las hormonas y otras dimensiones de nuestro sistema biol?gico, hasta el punto de que estamos determinados a realizar algunos actos y a dejar de lado otros.

Otras teor?as, de tipo sociol?gico, consideran que es la sociedad (familia, lugar de trabajo, estado, administraciones p?blicas) quien, a trav?s de presiones m?s o menos expl?citas, y con leyes escritas o con normas consuetudinarias, orienta lo que hacemos, lo que compramos, lo que vemos, lo que amamos.

Hay quienes han pensado que ni las estructuras biol?gicas ni las presiones sociales son suficientes para explicar nuestras opciones, sino que todo depende pura y simplemente de nuestra libertad absoluta, hasta el punto de que podr?amos, en cualquier momento, odiar lo que antes am?bamos y amar lo que antes odi?bamos. Nuestras acciones, en esta perspectiva libertaria, ser?an totalmente indeterminadas e imprevisibles, seg?n los movimientos profundos y los deseos cambiantes de los corazones de cada uno.

Plat?n y Arist?teles, y con ellos otros fil?sofos del pasado y del presente, encontraron la causa decisiva de nuestros actos en el di?logo que se establece entre la inteligencia y la voluntad, sin olvidar que tambi?n los influjos externos tienen su importancia y llegan a condicionar en mayor o menor medida nuestras decisiones.

Con el pensamiento, vemos, analizamos, juzgamos el mundo en el que vivimos, las personas que nos rodean, los mismos movimientos interiores de nuestra alma y de nuestro cuerpo. Con la voluntad, que dialoga y escucha al pensamiento, tomamos decisiones, seg?n lo que creemos que es bueno, que es ?til, que es provechoso, que nos ayuda, que ayuda a los dem?s.

Es cierto tambi?n, recordaban Plat?n y Arist?teles, que existen en nosotros movimientos pulsionales, pasiones y sentimientos, que llegan a ofuscar nuestra inteligencia y a debilitar nuestra voluntad, o que encadenan nuestro coraz?n a apegos y dependencias (alcohol, sexo, droga, dinero, caprichos de todo tipo) hasta el punto de limitar enormemente las posibilidades de un pensamiento equilibrado y de una voluntad madura y fuerte.

Nuestras acciones nacen, por lo que vemos, desde muchas presiones, entre muchos conflictos internos o externos, con la ayuda (o las trabas) que ejercen otros sobre nosotros.
En este d?a voy a realizar actividades de diverso tipo. ?Por qu? las realizo? ?Qu? busco en cada acci?n que escojo? ?O tengo que reconocer que a veces me dejo esclavizar por presiones sociales, complejos personales, recuerdos que me llenan de temores? ?Soy capaz de construir la propia vida desde esperanzas buenas y sobre ideas bien fundadas?

La mirada sobre las propias acciones ayuda a comprender hacia d?nde vamos, qu? es lo que amamos, con qu? pensamientos decidimos cada uno de nuestros pasos.

No es p?rdida de tiempo preguntarnos si estamos en un camino correcto, si avanzamos hacia metas realmente valiosas, si conocemos el bien verdadero, el ?nico que sacia los corazones y que nunca termina.

Para los cristianos, ese bien no es un objeto, no es un espect?culo, no es una experiencia pasajera. Ese bien se llama Dios, y es una Persona, un Padre y un Amigo Salvador. Por ?l vale la pena empezar cada d?a con la ilusi?n de sembrarlo de actos buenos, de vivir con la mirada y el coraz?n dirigidos hacia Dios y hacia los hermanos.

Publicado por mario.web @ 1:20
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios