Lunes, 23 de mayo de 2011

Autor: Angela Aparisi Miralles
Fuente:Fluvium

Hace setenta a?os las mujeres obtuvieron el derecho al voto en Espa?a. Este aniversario es un buen momento para reflexionar sobre los logros del feminismo, sus limitaciones, fundamentalmente, sobre sus retos futuros.

?Sobre qu? presupuestos ideol?gicos se apoya el primer feminismo? ?En qu? medida resultan adecuados en la actualidad? ?Qu? proyecto social propone el feminismo para el siglo que ha comenzado? En cualquier caso, es importante reflexionar sobre las razones que explican que, a pesar de los logros conseguidos, los movimientos feministas no cuentan, en la actualidad, con el respaldo deseado entre las mujeres j?venes. Quiz?s la causa de ello se encuentra en ciertos presupuestos, adoptados por el feminismo desde sus or?genes, y hoy d?a en fase de superaci?n.

Es cierto que el primer feminismo o feminismo liberal llev? a cabo una aportaci?n innegable en la defensa de la igualdad de derechos entre hombre y mujer. Sin embargo, este feminismo implic? una defensa de la mujer sobre unos presupuestos claros, heredados de la mentalidad moderna: la devaluaci?n de lo espec?ficamente femenino, como, por ejemplo, la maternidad. Se presupon?a que, para realizarse personalmente, la mujer ten?a que convertirse en otro hombre, asumiendo los valores modernos de la productividad y el ?xito.

Tal depreciaci?n de la maternidad aparece especialmente clara en la obra de Sim?n de Beauvoir. Para esta autora, la mujer es realmente un hombre con el inconveniente de que su cuerpo est? expuesto a la posible reproducci?n. Se parte, por ello, de una hostilidad a lo naturalmente propio de la mujer.

Su realizaci?n como persona estar?a, por ello, estrechamente relacionada con la posibilidad de erradicaci?n de la maternidad. Prueba de ello es que uno de los objetivos de los movimientos feministas haya sido, y contin?e siendo, la consecuci?n del aborto libre.

La pregunta que nos podemos hacer es la siguiente: ?Hasta qu? punto es vendible y susceptible de generar adhesi?n e ilusi?n un proyecto dirigido b?sicamente a las mujeres, pero asentado en la negaci?n de la realidad de lo espec?ficamente femenino? ?Hasta d?nde puede llegar el movimiento feminista si se propone como una de sus metas fundamentales la consecuci?n de una pretendida autodeterminaci?n de la mujer, que niega la alteridad, la existencia del otro, m?xime cuando el otro es el propio hijo? ?No es esto proponerse como meta la exclusi?n y eliminaci?n del m?s d?bil?

Ciertamente, el feminismo debe luchar por conservar y ahondar en la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Pero debe superar su lastre individualista, excluyente. No debe partir del rechazo de la especificidad de la mujer, porque ello implica negar la realidad, la riqueza propia de lo femenino. No puede continuar movi?ndose en un contexto de antagonismo con el hombre. El individualismo a?sla de los dem?s y pone barreras a la comprensi?n de las realidades sociales m?s b?sicas. Estos presupuestos perjudican a la misma mujer y, en ?ltima instancia, a la familia.

Frente a ello, considero que todo proyecto de cambio de las estructuras sociales debe partir de la base de que el entorno m?s propio y caracter?stico del ser humano es la familia. Somos humanos porque somos familiares; y en la medida en que seamos m?s familiares, m?s humanos seremos. Por ello, el mejoramiento de la situaci?n y condiciones de vida de las familias debe ser objetivo prioritario de toda acci?n de gobierno.

El cambio que debe propugnar el nuevo feminismo debe pasar por proponer una sociedad en la que todos tengan cabida, especialmente los m?s indefensos. Una cultura en la que no se niegue la existencia del otro, de cualquier otro. Una sociedad en la que cualquier individuo humano (tambi?n el no nacido) sea considerado un bien. Una sociedad que proponga un nuevo horizonte de realizaci?n personal, en el que las claves de la dignidad humana no se encuentren, exclusivamente, en valores como el mercado o la productividad.

Una nueva cultura no excluyente, en la que tanto hombres como mujeres concedan un lugar prioritario a la defensa de la familia, la maternidad y la paternidad, la vida en todas sus manifestaciones, la acogida y el cuidado de los d?biles o enfermos.

Una sociedad, en definitiva, en la que se defienda el car?cter sagrado e insustituible de cada individuo humano, con independencia de su grado de desarrollo, origen, salud, o caracter?sticas personales.


Publicado por mario.web @ 11:07
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