Lunes, 23 de mayo de 2011

La uni?n de personas del mismo sexo carece de los elementos biol?gicos y antropol?gicos del matrimonio y de la familia
Autor: Conferencia Episcopal Argentina | Fuente: Hazte oir
Al pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

1. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1 Tm 2,4). Por eso estableci? con el hombre un di?logo de salvaci?n, que culmin? en el encuentro con Jesucristo, Se?or nuestro y compa?ero de camino. La Iglesia est? llamada a extender este di?logo a la convivencia humana. El di?logo para ser fecundo debe ser claro, afable, sencillo y confiado. Todo esto lleva impl?cito el respeto a la persona que vive, siente y piensa de un modo diferente. Todos estamos llamados al amor de Dios. La claridad del di?logo exige un discernimiento en orden a reconocer la verdad, sobre la cual los pastores no podemos callar. Esto no supone menosprecio ni discriminaci?n.

2. El ser humano ha sido creado a imagen de Dios. Esta imagen se refleja no s?lo en la persona individual, sino que se proyecta en la complementariedad y reciprocidad del var?n y la mujer, en la com?n dignidad, y en la unidad indisoluble de los dos, llamada desde siempre matrimonio. El matrimonio es la forma de vida en la que se realiza una comuni?n singular de personas, y ella otorga sentido plenamente humano al ejercicio de la funci?n sexual. A la naturaleza misma del matrimonio pertenecen las cualidades mencionadas de distinci?n, complementariedad y reciprocidad de los sexos, y la riqueza admirable de su fecundidad. El matrimonio es un don de la creaci?n. No hay una realidad an?loga que se le pueda igualar. No es una uni?n cualquiera entre personas; tiene caracter?sticas propias e irrenunciables, que hacen del matrimonio la base de la familia y de la sociedad. As? fue reconocido en las grandes culturas del mundo. As? lo reconocen los tratados internacionales asumidos en nuestra Constituci?n Nacional (cf. art. 75, inc. 22). As? lo ha entendido siempre nuestro pueblo.

3. Corresponde a la autoridad p?blica tutelar el matrimonio entre el var?n y la mujer con la protecci?n de las leyes, para asegurar y favorecer su funci?n irreemplazable y su contribuci?n al bien com?n de la sociedad. Si se otorgase un reconocimiento legal a la uni?n entre personas del mismo sexo, o se las pusiera en un plano jur?dico an?logo al del matrimonio y la familia, el Estado actuar?a err?neamente y entrar?a en contradicci?n con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento p?blico de la sociedad argentina.

4. La uni?n de personas del mismo sexo carece de los elementos biol?gicos y antropol?gicos propios del matrimonio y de la familia. Est? ausente de ella la dimensi?n conyugal y la apertura a la transmisi?n de la vida. En cambio, el matrimonio y la familia que se funda en ?l, es el hogar de las nuevas generaciones humanas. Desde su concepci?n, los ni?os tienen derecho inalienable a desarrollarse en el seno de sus madres, a nacer y crecer en el ?mbito natural del matrimonio. En la vida familiar y en la relaci?n con su padre y su madre, los ni?os descubren su propia identidad y alcanzan la autonom?a personal.

5. Constatar una diferencia real no es discriminar. La naturaleza no discrimina cuando nos hace var?n o mujer. Nuestro C?digo Civil no discrimina cuando exige el requisito de ser var?n y mujer para contraer matrimonio; s?lo reconoce una realidad natural. Las situaciones jur?dicas de inter?s rec?proco entre personas del mismo sexo pueden ser suficientemente tuteladas por el derecho com?n. Por consiguiente, ser?a una discriminaci?n injusta contra el matrimonio y la familia otorgar al hecho privado de la uni?n entre personas del mismo sexo un estatuto de derecho p?blico.

6. Apelamos a la conciencia de nuestros legisladores para que, al decidir sobre una cuesti?n de tanta gravedad, tengan en cuenta estas verdades fundamentales, para el bien de la Patria y de sus futuras generaciones.

7. En este clima pascual, y al iniciar el sexenio 2010-2016 del Bicentenario de la Patria, exhortamos a nuestros fieles a orar intensamente a Dios Nuestro Se?or para que ilumine a nuestros gobernantes y especialmente a los legisladores. Les pedimos tambi?n que no vacilen en expresarse en la defensa y promoci?n de los grandes valores que forjaron nuestra nacionalidad y constituyen la esperanza de la Patria.

99? Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina
Pilar, El Cen?culo, 20 de abril de 2010

Carteles

Informe sobre el desarrollo infantil en parejas del mismo sexo

Declaraci?n ciudadana por la vida y la familia


Publicado por mario.web @ 21:37
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