Lunes, 23 de mayo de 2011

Existe un cuadro en la Catedral de Toledo que sobrecoge el alma, me refiero a las l?grimas de San Pedro del Greco. San Pedro llora porque ha traicionado a su Se?or. Los que hemos visto el lienzo, no podemos olvidar la expresi?n de esos ojos.
Autor: Javier Ayala, L.C. | Fuente: www.buenas-noticias.org


Existe un cuadro en la Catedral de Toledo que sobrecoge el alma, me refiero a las l?grimas de San Pedro del Greco. Mi madre siempre ha dicho que es una de sus pinturas favoritas. San Pedro llora porque ha traicionado a su Se?or. Los que hemos visto el lienzo, no podemos olvidar la expresi?n de esos ojos.

El otro d?a vi un cuadro a?n m?s conmovedor que el del Greco. Fue en Roma, en la vigilia de oraci?n con el Santo Padre por la clausura del A?o Sacerdotal. Era una noche indulgente del verano romano, corr?a la brisa y la columnata vaticana albergaba a m?s de 15.000 sacerdotes de los cinco continentes. ?ste es el cuadro: despu?s de unos momentos de m?sica y testimonios sacerdotales todos nos levantamos. ??Ya lleg? el Papa!?, ??viva el Papa!?. El papam?vil recorr?a la plaza de San Pedro a una velocidad m?s lenta que la habitual. Benedicto XVI parec?a querer mirar uno a uno a los ah? presentes, a todos bendec?a, a todos saludaba. Cuando finalmente lleg? al escenario y se vio frente a esa multitud de pescadores de hombres, ?l, el Vicario de Cristo, Pedro, llor?. ?Qu? cuadro tan maravilloso! Cu?ntas im?genes habr?n pasado por su mente en ese instante. Despu?s de un a?o de purificaci?n y de bendiciones, Cristo lo premiaba con la mayor reuni?n de sacerdotes en la historia de la Iglesia. La plaza se hab?a convertido en una gran esperanza para el mundo entero. Ah? estaban, hombres de carne y hueso, que un d?a lo dejaron todo y decidieron remar mar adentro.

?Queridos amigos, ante todo quisiera expresar mi gran alegr?a porque aqu? est?n reunidos sacerdotes de todas partes del mundo, en la alegr?a de nuestra vocaci?n y en la disponibilidad de servir con todas nuestras fuerzas al Se?or, en este nuestro tiempo?. Esta vez las l?grimas del Papa condensaban la alegr?a de constatar la noble figura del sacerdote -como escribe V?ctor Hugo al final de Los Miserables- reflejada en miles de historias personales, silenciosas y ocultas, pero cargadas de amor y tan necesarias en nuestro tiempo. Las l?grimas de Pedro fueron l?grimas de alegr?a, y eso es una buena noticia.


Publicado por mario.web @ 22:07
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