Lunes, 23 de mayo de 2011

No se puede dejar de caminar por los problemas que nos acechan
Autor: Yrl?nder Hern?ndez, L.C. | Fuente: www.buenas-noticias.org


Gertrudis es una anciana simp?tica de 78 a?os, risue?a como ella sola. Le encanta lo dulce, ama a sus nietos y ellos la aman. Tiene much?simos ?nietos?, a al menos eso parece, porque para todos es la ?abuela Gertru?.

Hace un a?o que est? en cama y sus numerosos nietos la visitan de cuando en cuando; nietos de verdad y otros amigos de la familia. Ella los escucha, les pregunta tres o cuatro veces las cosas porque se le olvida. A la pregunta: ?c?mo se siente?, responde: ?Malita, pero ah? vamos?.

Est? en cama por muchas cosas, entre ellas una par?lisis de medio cuerpo, debilidad en los huesos, dolor fuerte en la columna a causa de una corneada de toro de joven que le ha dejado una peque?a joroba como recuerdo.

La ?abuela Gertru? sufre mucho pero cuenta con muchos nietos que la quieren y que la cuidan: se turnan para que no est? sola. Van a sus trabajos, como todos; los domingos, despu?s de misa, hay comida donde la abuela. Navidad, A?o nuevo, Triduo Sacro, D?a de las madres... todas estas fiestas tienen una misma sede: la casa de la ?abuela Gertru?.

No es que sea ella fiestera, sino que estar a su lado vale la pena. Se r?en por sus ocurrencias y sobretodo saben que ella es su abuela, su ?Grandmother?, que en espa?ol suena como a ?gran mam?.

Y al saber de la buena de Gertru a uno le viene a la mente el consejo que C. S. Lewis, el autor de , le daba a Malcolm: ?tienes que seguir viviendo?.

Malcolm fue un gran amigo de C. S. Lewis. Y, aunque no viv?a en la misma ciudad que Lewis, como grandes camaradas manten?an su amistad por medio de las cartas. De hecho, es una ventaja que en esa ?poca no tuviesen correos electr?nicos, pues de lo contrario no nos hubiesen llegado hoy esas cartas llenas de cari?o, amistad y comprensi?n.

Bueno, en realidad, Malcolm es un nombre ficticio, una invenci?n del genio del escritor ingl?s. En las l?neas escritas, Lewis recrea toda una vida y, entre tanto, da diversos consejos sobre la oraci?n cristiana. Si Dios no escuchase es el t?tulo del libro que recoge estas cartas y, lo que m?s impacta es que son palabras escritas por un seglar, no por curas o monjas. Estas l?neas expresan la altura de la oraci?n en el ambiente civil, de la santidad en casa.

Leemos en las cartas que Malcolm se cas? con Betty, una mujer hermosa, culta, trabajadora y alegre. Entre l?neas se nota la mano de ?sta: cuando los critica, cuando se burla de ellos, cuando les escribe bromas. Betty y Malcolm tuvieron un hijo, George. Inteligente, deportista pero con un posible problema de salud que no se puede entresacar de la lectura. Probablemente un c?ncer, porque ten?a que ser examinado con rayos X.

En medio de la gravedad del ambiente en la casa del amigo, Lewis aconseja unas palabras que, sin duda, pueden ser dirigidas a todo cristiano en tiempos de tribulaci?n o sufrimiento:

?Mientras tanto tienes que esperar hasta que se conozca el resultad de los rayos X y hasta que los especialistas hayan completado sus observaciones. Y, mientras esperas, tienes que seguir viviendo. Pues est?n las horribles secuelas de la ansiedad, el incesante y circular movimiento de los pensamientos, e incluso la tentaci?n pagana de velar por los augurios irracionales?.

Mientras esperas, tienes que seguir viviendo... Lewis no habla de desinteresarse del problema. No, eso ser?a inhumano. Lewis plantea lo de los latinos: ?in medio virtus? (La virtud est? en el medio). Seguir viviendo significa darle la importancia que se merece la enfermedad y continuar con la vida cotidiana. Amar y ser responsable. Cuidar y vivir. Dar confianza y confiar en Dios.

No se puede dejar de vivir por una enfermedad, sea de un familiar o propia; no se puede dejar de caminar por los problemas que nos acechan. Hay que seguir viviendo, d?ndose a los dem?s, amando a los dem?s. Todo lo contrario de enfrascarnos en un problema: hay que ir m?s all?, tener una visi?n de conjunto, como la ?abuela Gertru?, que sabe que est? ?malita?, pero su sonrisa no se la quita nadie. Y pienso que un m?rtir con alegr?a es el argumento m?s fuerte para creer en Dios.


Publicado por mario.web @ 22:11
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios