Lunes, 23 de mayo de 2011

?Son iguales todas las Biblias?
Autor: P. Miguel Angel Fuentes, sacerdote I.V.E. | Fuente: http://www.teologoresponde.com.ar


?Me podr?an decir cu?l o cu?les son las diferencias entre una Biblia Cat?lica y una Biblia Evang?lica? Mi hermana acaba de recibir como regalo una Biblia de una persona que la quiere convertir al Evangelismo, y no sabemos en qu? difiere de la nuestra pues aparentemente son iguales.

Otras:
Tengo una pregunta o m?s bien curiosidad: la Biblia que leen los cat?licos ?es diferente a la que leen otras religiones?

Gracias por el tiempo que se toma para nuestras preguntas; en este caso la que tengo es: ?por qu? mi Biblia como cat?lico es diferente a la de los protestantes?



Las respuestas, en los distintos casos, son muy semejantes y en cierto modo, debemos remitirnos al punto anterior sobre la historia de la formaci?n del canon b?blico.

Responder a esta pregunta no es dif?cil, pero s? complicado, porque no se nos pide que digamos la diferencia de una versi?n cat?lica con una determinada versi?n protestante sino con ?la Biblia que leen los protestantes?; ahora bien, muchas personas, cuando hablan de los protestantes, engloban con este t?tulo tanto a los cristianos de iglesias reformadas tradicionales (luteranos, calvinistas, presbiterianos, etc.) cuanto a miembros de sectas que tambi?n usan la Biblia, como los Testigos de Jehov?; y no es lo mismo una cosa que otra. Tratar?, por tanto, de indicar algunos puntos generales, sin hacer una comparaci?n detallada, lo cual es imposible (para m?, aqu?, con los l?mites que me he impuesto).

Ante todo, todas las versiones cat?licas y protestantes de la Biblia coinciden en muchas cosas: en la mayor?a de los libros que contienen y sustancialmente en el sentido de los textos.

(1) En cuanto al n?mero de los libros (el canon): como ya hemos indicado en el cap?tulo anterior, las versiones cat?licas de la Biblia tienen siete libros m?s que las versiones protestantes; son los libros que nosotros llamamos ?deuterocan?nicos? del Antiguo Testamento y ellos llaman ?ap?crifos? (1 y 2 Macabeos, Tob?as, Judit, Baruc, Sabidur?a, y Eclesi?stico o Sir?cida). En cambio, aceptan los 27 libros del Nuevo Testamento, aunque a siete de ellos los llaman ?deuterocan?nicos?. El motivo es que Lucero, en el momento de su separaci?n de Roma, rechaz? el ?canon alejandrino? que contiene la lista de los 46 libros de la traducci?n de los ?Setenta? (traducci?n al griego realizada en Alejandr?a de Egipto del hebreo al griego), adhiri?ndose al ?canon jud?o de Palestina? (los libros escritos en hebreo) que contiene 39 libros1.

En torno a los a?os 90-100 d.C., algunos l?deres jud?os se reunieron para tratar el tema del canon (conocido como el canon de Palestina) quitando los siete libros, pretendiendo volver al canon hebreo, y distinguirse as? de los cristianos; pensaban que lo que no fue escrito en hebreo, no era inspirado (aunque Eclesi?stico y 1 Macabeos estaban originalmente escritos en hebreo y arameo); las discusiones siguieron por muchos a?os, con mucho desacuerdo entre los diferentes grupos y sectas jud?os. Los saduceos solamente confiaban en la Tor?, los fariseos no pod?an decidir sobre Ester, Cantares y Eclesiast?s. Solamente en el segundo siglo, los fariseos decidieron 39 libros. San Pablo, utilizaba la versi?n de los Setenta, y cuando los autores del Nuevo Testamento citan algo del Antiguo Testamento, lo citan seg?n la traducci?n griega de los Setenta el 86% de las veces. Los descubrimientos de Qumran, en pleno siglo XX, ha mostrado que grupos jud?os le?an y usaban los libros ?deuterocan?nicos? (al menos se han encontrado los libros de Tob?as, y Ben Sira o Eclesi?stico).

Lutero y los dem?s reformadores, rechazaron los siete libros que nosotros llamamos deuterocan?nicos (y ellos ?apocrifos?) dando origen a la Biblia Protestante; tambi?n calific? de deuterocan?nicos a varios libros del Nuevo Testamento, consider?ndolos de menor autoridad, sin embargo no los quit?, pues sosten?a que, aunque no son iguales a las Sagradas Escrituras, son ?tiles y buenos para leer2. La Biblia de Zurich, traducida por Zwinglio y otros (1527-29), inclu?a los libros deuterocan?nicos como ?tiles aunque los relegaba al ?ltimo volumen y no los consideraba can?nicos; algo parecido hizo la Biblia Olivetana, prologada por Calvino, en 1534-35. En 1615, el arzobispo anglicano de Cantebury, proclam? una ley que llevaba un castigo de un a?o de c?rcel, para cualquier persona que publicara la Biblia sin los siete libros deuterocan?nicos, ya que la versi?n original de la King James (la m?s famosa de las versiones inglesas) los ten?a; pero fue precisamente en Inglaterra, donde fue creciendo la oposici?n a estos libros, y en 1827 la ?Sociedad Brit?nica y Extranjera de la Biblia? los omiti? completamente en su Biblia. Luego, otras editoriales hicieron lo mismo.

Estos libros no fueron a?adidos durante el Concilio de Trento, como creen algunos protestantes, pues Lutero los hab?a rechazado del canon precisamente porque estaban en el canon com?nmente admitido (aunque algunos discutieran su valor can?nico), pero ?l consideraba que no deb?an estar al no haber sido escritos originalmente en hebreo. Trento define de modo definitivo el canon, pero no hace aceptar libros que hasta el momento se rechazaban. De hecho, los manuscritos m?s antiguos (anteriores mil a?os a Trento), contienen los deuterocan?nicos; y salvo el Codex Vaticanus, el m?s antiguo texto griego del Antiguo Testamento (en el que no est?n los libros de Macabeos), todos los dem?s manuscritos contienen los siete libros del Antiguo Testamento llamados deuterocan?nicos.

Pasando de las grandes denominaciones protestantes a las sectas de inspiraci?n pseudo-cristiana (pensemos en los Testigos de Jehov?, por ejemplo), debemos decir que, en cuanto al canon b?blico, no difieren sus Biblias de las protestantes, aunque tal vez ellos han percibido con m?s fuerza el gran problema que plantea el dar raz?n del canon (o sea, por qu? creemos que estos libros han sido inspirados), debiendo atribuir el poder de discernimiento ?al cuerpo gobernante? de la Congregaci?n cristiana, o sea reconociendo la necesidad de un criterio extra-b?blico3.

(2) El segundo tema es el de las versiones, es decir, las traducciones de la Biblia. Desde un primer momento, los reformadores no se contentaron con distinguir el canon protestante del cat?lico sino que se dedicaron a hacer traducciones de la Biblia a las lenguas modernas.

Sabemos que los textos originales de la Biblia han sido escritos en hebreo/arameo (la mayor?a de los libros del Antiguo Testamento) y en griego (los libros del Antiguo Testamento que se conocen como deuterocan?nicos, aunque algunos de los as? denominados son traducciones del hebreo; los escritos del Nuevo Testamento, aunque se discute si algunos de ?stos no son en realidad traducciones al griego de un texto original en hebreo o arameo). Hubo traducciones desde tiempos antiguos, como lo demuestra la versi?n al griego de los Setenta (versi?n griega de los libros inspirados jud?os, nuestro Antiguo Testamento), o la de Aquila, pros?lito jud?o (en torno al 130 d.C.), la de S?mmaco (fines del siglo II). Or?genes hizo una de las obras m?s monumentales de la antig?edad, conocida como Hexapla Biblia porque el texto estaba dispuesto en seis columnas que comprend?an: el texto conson?ntico hebreo en caracteres hebreos, el hebreo trascrito en caracteres griegos, la versi?n de Aquila, la de S?mmaco, el texto tradicional de los Setenta y la versi?n de Teodoci?n. Hubo traducciones al sir?aco (el Diatessaron de Taciano, la Biblia Vetus Syriaca, la Biblia Peshitta, etc.), al copto (la forma m?s reciente de la lengua egipcia), al eti?pico. San Jer?nimo hizo una traducci?n al lat?n de toda la Biblia, asesor?ndose por maestros jud?os para su traducci?n de los textos hebreos, conocida como Vulgata. Mientras el mundo occidental cristiano se manej? en griego como lengua franca, y luego en lat?n, el uso de los textos b?blicos en estas lenguas no ofreci? dificultad; pero con la formaci?n de las lenguas romances y el desuso del lat?n por parte del vulgo, el texto latino de la Biblia se hizo ininteligible. Desde entonces, comenzaron a aparecer versiones en lenguas vulgares.

Corren sobre este tema, dos afirmaciones err?neas. La primera es que quienes comenzaron la labor de traducir y divulgar la Biblia en las lenguas vulgares o romances, o modernas, fueron los reformadores protestantes; la segunda: que ?ste fue un fen?meno propio de ambientes protestantes, pues la Iglesia cat?lica prohib?a a sus fieles la lectura de la Biblia. Las dos afirmaciones son hist?ricamente falsas y no hace falta m?s que remitirse a los hechos hist?ricos para corregirlas.

Es falsa, ante todo, la acusaci?n (que es f?cil de o?r en ambientes protestantes) de que fueron los reformadores (principalmente Lutero) quienes por vez primera volcaron la Sagrada Escritura a las lenguas modernas. Escriben Tuya y Salguero: ?Mucho antes de que Lutero iniciase la reforma protestante, exist?an numerosas versiones de la Biblia en las lenguas vulgares de muy diversos pa?ses. Seg?n el P. A. Vaccari, entre los a?os 1450 y 1500 se cuentan unas 125 ediciones diferentes de la Biblia4, lo que demuestra cu?n extendida estaba su lectura. En Espa?a, se le?a la Sagrada Escritura en romance ya antes de Alfonso X el Sabio (1252-1284). En Alemania, se hizo una versi?n en 1466, de la que aparecieron 15 ediciones antes del a?o 1500. La primera edici?n en lengua vulgar italiana, se public? en Venecia el a?o 1471, de la que se conocen nueve ediciones antes de . 1500. En Francia, tambi?n se hizo una traducci?n el a?o 1477, que tuvo tres ediciones antes del a?o 1500?5

Es igualmente incorrecta la afirmaci?n de que la Iglesia prohibi? a sus fieles la lectura de la Biblia (o al menos la lectura de la misma en lenguas modernas). La misma profusi?n de versiones que acabamos de mencionar, atestigua la extensi?n del uso de la Biblia (incluso en versiones de lenguas vulgares) antes de la Reforma protestante. El Concilio de Trento, a ra?z de que los protestantes atentaron contra la integridad de la Sagrada Escritura y contra la interpretaci?n aut?ntica de la Iglesia (por ejemplo, en cuanto a las afirmaciones sobre la justificaci?n), estableci? normas de lectura que preservaran de falsas interpretaciones. Pero no existe ninguna normativa can?nica del Concilio tridentino que proh?ba las versiones en lenguas vulgares y menos su lectura. Atestigua esto P?o XII: ?No proh?be el concilio Tridentino que, para uso y provecho de los fieles de Cristo y para m?s f?cil inteligencia de la divina palabra, se hagan versiones en las lenguas vulgares, y eso aun tom?ndolas de los textos originales?6. Existieron, s?, prohibiciones locales, como las del concilio de Tolosa (1229), la de Tarragona (1233), el s?nodo de Oxford (del a?o 1408); el motivo era la falta de autorizaci?n de las versiones cuestionadas y en algunos casos, el uso que hac?an de ellas algunas sectas (como el caso de Tolosa que tiene relaci?n con el problema de los albigenses).

Hay que reconocer, sin embargo, que en ambientes de la Reforma se dio un impulso particular a las versiones en lenguas vulgares modernas. Tal vez la m?s antigua y notable, sea la versi?n de Lucero, quien public? en alem?n el Nuevo Testamento en 1522 y el Antiguo entre 1523 y 1534. La m?s famosa de las versiones inglesas es la King James Version (de 1611), revisada sucesivamente en varias oportunidades. En castellano, la primera versi?n de la Biblia completa hecha por un protestante es la de Casiodoro de Reina (publicada en Basilea en 1569); en 1602 Cipriano de Valera la retoc? y (seg?n dice) cotej? la versi?n de Casiodoro con otras versiones, reedit?ndola. Es la m?s conocida de las versiones protestantes castellanas (conocida como Reina-Valera). Sobre esta versi?n, ha escrito una magn?fica rese?a el eminente Marcelino Men?ndez Pelayo en su Historia de los Heterodoxos7. Cito algunos p?rrafos de este cr?tico, por ser esta versi?n, la m?s com?n entre nosotros y por ser la autoridad de Men?ndez Pelayo indiscutible en este punto8: ?Esta Biblia es rar?sima; ll?masela com?nmente del Oso por el emblema o alegor?a de la portada. Tiene a?o (1569), pero no lugar de impresi?n ni nombre del traductor; s?lo sus iniciales C. R. al fin del pr?logo (1858). , Doce a?os invirti? Casiodoro en su traslaci?n, aunque como trabajo filol?gico no es el suyo ninguna maravilla. Sab?a poco hebreo, y se vali? de la traducci?n latina de Santes Pagnino (muy afamada por lo literal), recurriendo a la verdad hebraica s?lo en casos dudosos. De la Vulgata hizo poca cuenta, pero mucha de la Ferrariense9 ?no tanto por haber acertado m?s que las otras... cuanto por darnos la natural y primera significaci?n de los vocablos hebreos y las diferencias de los tiempos de los verbos?, aunque la tacha de tener grandes yerros, introducidos por los jud?os en odio a Cristo, especialmente en las profec?as mesi?nicas, y de haber dejado muchas cosas ininteligibles o ambiguas. En cuanto a Casiodoro, aunque ?l mismo confiesa que ?la erudici?n y noticia de las lenguas no ha sido ni es la que quisi?ramos?, y le habilitaba s?lo para entender y cotejar los diversos pareceres de los int?rpretes, procur? ce?irse al texto sin quitar nada, como no fuera alg?n art?culo o repetici?n de verbo cuya falta no menoscabara la entereza del sentido, ni a?adir cosa alguna sin marcarla de distinta letra que el texto com?n o encerrarla entre v?rgulas.

Estas ediciones son, ya de una o pocas palabras que aclaran el sentido, ya de variantes, especialmente en Job, en los Salmos, en los libros de Salom?n y en las historias de Tob?as y Judit. De la versi?n sir?aca del Nuevo Testamento confiesa que no pudo aprovecharse porque sali? aquel mismo a?o, cuando ya estaba impresa la suya. Conserv? en el texto la voz Jehov?, aunque nunca la pronuncien los hebreos. Usa los nombres concierto, pacto, alianza, para designar lo que los Setenta y la Vulgata llaman Testamento y se defiende en el pr?logo de haber usado por primera vez en castellano los nombres reptil y escultura, que en la Ferrariense son removilla y doladizo. Y procur? retener todas las formas hebraicas que conciertan con las espa?olas. Llen? la obra de notas marginales, que son interpretaciones o declaraciones de palabras. Las anotaciones de doctrina las reserv? para imprimirlas aparte o ponerlas en otra edici?n (...) Como hecha en el mejor tiempo de la lengua castellana, excede mucho la versi?n de Casiodoro, bajo tal aspecto, a la moderna de Torres Amat y a la desdichad?sima del P. Sc?o (...)

Cipriano de Valera (...) escrib?a con donaire y soltura (...) Los veinte a?os que dice que emple? en preparar su Biblia deben ser ponderaci?n e hip?rbole andaluza, porque su trabajo en realidad se concret? a tomar la Biblia de Casiodoro de Reina y reimprimirla con algunas enmiendas y notas que ni quitan ni ponen mucho. Tampoco he de negar que, en general, mejor? el trabajo de su predecesor (...) En cuanto a la traducci?n, el mismo Cipriano confiesa que sigui? palabra por palabra la de Casiodoro, cotej?ndola con otras interpretaciones en diversas lenguas y quitando lo a?adido por los Setenta o por la Vulgata que no se halle en el texto hebreo; lo cual principalmente acontece en los Proverbios de Salom?n. Y a esto, a alguna que otra nota a?adida, que se indica con diversa letra que las del traductor antiguo, y a alg?n retoque en el lenguaje se reduce toda la labor de Valera, que, sin embargo, pone su nombre, y calla el de Casiodoro, en la portada?.

He querido alargarme un poco en estas expresiones, pues creo que debe notarse el m?rito literario de muchas de las primeras versiones protestantes de la Biblia. Podremos discutir las traducciones de algunos pasajes en concreto, pero no se puede poner en duda el valor de la obra en su conjunto (en cuanto a la versi?n literaria se refiere). Son conocidas las reiteradas ponderaciones que -entre nosotros- hace Leonardo Castellani de la versi?n inglesa King James.

No se puede decir lo mismo de las versiones de la Biblia divulgadas por los Testigos de Jehov?. Dice el P. Petrino en su estudio sobre el uso de la Biblia por parte de esta secta: ?La versi?n jehovista de la Sagrada Escritura ha llamado la atenci?n de todos los estudiosos que no dudan en denunciar sus falsedades y notar sus divergencias con respecto de los textos b?blicos aut?nticos?10. Y cita a continuaci?n las palabras de A. Hoekema: ?La Traducci?n del Nuevo Mundo no es una traducci?n objetiva de la Biblia en ingl?s moderno, sino una traducci?n falsificada en la cual muchas de las ense?anzas de la Sociedad Wachtower han sido fraudulentamente introducidas?11. Los Testigos de Jehov? introducen en el texto, por tanto, grandes cambios que no son simples cuestiones lexicogr?ficas sino alteraciones del texto b?blico original. A pesar de que diga seguir las ediciones cr?ticas de R. Kittel y Westcott y Hort, en realidad se separa y las ignora cuando se ve comprometida la ?doctrina? de la secta.
Para mayor confusi?n de muchos incautos, tambi?n los mormones (o Iglesia de Jesucristo de los Santos de los ?ltimos d?as) usa tambi?n la Biblia (junto a otros libros reconocidos por ellos como sagrados: el Libro de Morm?n, Doctrinas y Convenios y La Perla de Gran Precio). Ellos definen la Biblia como la historia de los tratos de Dios con los pueblos del Continente Oriental (Palestina, Egipto, etc.), mientras que el Libro de Morm?n ser?a la historia de los tratos de Dios con los pueblos antiguos del Continente Occidental (las Am?ricas)12. Los mormones ense?an expresamente que la Biblia no es el ?nico libro revelado/inspirado13. Su fundador, J. Smith, us? originalmente la King James Version (en el Libro de Morm?n se han contado hasta 27.000 palabras o frases tomadas literalmente de esa edici?n). Sin embargo, la mayor?a de las doctrinas ense?adas por mormones, tienen un sentido completamente distinto del b?blico, y constituyen una negaci?n de las verdades no s?lo cat?licas sino cristianas; as? el dios de los mormones es pura materia, puro hombre, visible, no eterno, no es creador, no es omnipresente ni perfecto, ni ?nico, etc.14

(3) Finalmente, una caracter?stica general de las ediciones de la Biblia no cat?licas, es la ausencia de notas explicativas, mientras que las Biblias cat?licas tienen notas (algunas m?s, otras menos). Las notas no son esenciales, ciertamente, ni forman parte de la Revelaci?n, ni son inspiradas. Pero son muy ?tiles, y, en algunos casos, muy convenientes. Son indicaciones, explicaciones, comentarios o simplemente referencias a otros pasajes en que, el mismo tema sobre el que se hace la nota, vuelve a aparecer con un sentido m?s claro. No hay que poner las manos en el fuego por las notas de muchas ediciones cat?licas de la Biblia, las cuales pueden contener errores o ser tendenciosas (como ocurre, por ejemplo, con las notas de la llamada Biblia Latinoamericana). Otras, en cambio, son magn?ficas, como la edici?n de la Biblia de L. Cl. Fillion, de 1887 (conozco la 4? edici?n en ocho tomos de 1903, con texto en lat?n y notas en franc?s), o entre nosotros, la valiosa versi?n de J. Straubinger (primera versi?n cat?lica americana hecha sobre los textos primitivos)15, cuyas notas constituyen peque?os art?culos que destacan las ideas fundamentales de la Biblia, mostrando su aplicaci?n en la vida, al igual que procuran mostrar la armon?a que existe entre los dos Testamentos y la coincidencia de los pasajes paralelos, para que el lector tenga siempre a la vista la unidad viva de las Escrituras desde el G?nesis hasta el Apocalipsis.

En nuestros d?as (primeros a?os del siglo XXI) est? realizando una importante obra el Prof. Scott Hahn, publicando una nueva edici?n de la Revised Standard Version pero con subsidios a pie de p?gina, que ofrecen al fiel lector de la Biblia, concordancias b?blicas, notas exeg?ticas a los principales vers?culos, y notas teol?gicas importantes (unas que relacionan el contenido y la unidad de la Escritura mostrando c?mo pasajes del Antiguo Testamento iluminan los misterios del Nuevo Testamento; otras tomadas de la tradici?n viviente de la Iglesia -santos Padres, magisterio-, poniendo en relieve los sentidos espirituales de la Escritura en continuidad con la gran tradici?n eclesi?stica, y otras que subrayan ?la analog?a de la fe?, mostrando c?mo los misterios de la fe se iluminan unos a otros poniendo de relieve la coherencia y unidad de los dogmas definidos y la infalible interpretaci?n de la Iglesia). De vez en cuando tambi?n se intercalan breves an?lisis de t?rminos b?blicos, y temas exeg?ticos de inter?s para el lector y el estudioso (como cu?ndo celebr? Jes?s la ?ltima Cena, y otros). 16

Las Biblias protestantes carecen de notas por una cuesti?n l?gica: el principio de libre examen. Cada fiel debe interpretar la Biblia de acuerdo a lo que le inspire el Esp?ritu Santo. No hay lugar para un magisterio que tenga por objeto la explicaci?n de la Sagrada Escritura. Toda nota explicativa coartar?a esta libertad de interpretaci?n. Sin embargo, ?ste es un principio aparentemente respetado por el protestantismo; en la realidad, la ausencia de notas respeta a medias la libertad individual, puesto que: (a) por un lado, toda versi?n de la Biblia en otra lengua que no sea la original implica de suyo una interpretaci?n; puede verse al respecto la versi?n griega del Nuevo Testamento preparada por los protestantes Nestle y Aland, para observar las distintas variantes de algunos pasajes y vocablos17; el traductor debe elegir entre variantes y, en muchos casos, interpretar un texto. A modo de ejemplo, podemos observar (tomando s?lo las versiones espa?olas de Reina-Valera) diferencias (m?nimas, pero diferencias al fin y al cabo):

? El vers?culo de Lucas 1,28 es traducido por la versi?n Reina-Valera Actualizada (1989): ?Cuando entr? a donde ella estaba, dijo: -?Te saludo, muy favorecida! El Se?or est? contigo?. Omite las palabras ?bendita t? entre las mujeres?, las cuales aparecen, en cambio, en la versi?n Reina-Valera (de 1909), en la Reina-Valera Revisada (1960) y la Reina-Valera Actualizada (1995).

? El vers?culo de Mateo 16,18 aparece en la Reina-Valera de 1909 como ?t? eres Pedro, y sobre esta piedra edificar? mi iglesia?; pero en lugar de piedra aparece ?roca? en las versiones Reina-Valera Actualizada (1989), Reina-Valera Revisada (1960) y Reina-Valera Actualizada (1995). El cambio es importante, porque est? detr?s la discusi?n de la relaci?n entre el nombre de Pedro y la ?piedra? sobre la que se edifica la Iglesia de Jesucristo; la relaci?n entre los t?rminos arameos ?Cefas-cefas? usados por el Se?or queda en evidencia en la traducci?n ?Pedro-piedra? y no tanto cuando se traduce ?Pedro-roca? (de todos modos, llegado el caso se puede explicar bien).

? En Juan 6,56, Jes?s dice ??sta es mi sarka?. Las cuatro versiones que venimos mencionando (Reina-Valera, 1909; Reina-Valera Actualizada, 1989, Reina-Valera Revisada, 1960; Reina-Valera Actualizada, 1995) traducen ?carne? (al igual que las versiones cat?licas); pero de hecho el t?rmino griego ?sark?, admite otras acepciones como carne, cuerpo f?sico, naturaleza humana, descendencia terrena (como por ejemplo la usa san Pablo en Ro 9,8). Los traductores han hecho una interpretaci?n (correcta) inclin?ndose, como m?s exacta, por la palabra ?carne?18. En Lc 1,32 aparece d?sei, de d?d?mi, que si bien significa dar, garantizar, permitir, colocar, establecer, pagar, producir, causar, confiar, ofrecer, infligir (como castigo), etc., es traducido en todas las versiones como ?dar? (?el Se?or Dios le dar?). Etc.

Se podr?an multiplicar los ejemplos. Algunas variantes son m?nimas, otras no tanto, pero demuestran que el traductor es un ?int?rprete?, y no puede ser de otro modo.

Igualmente, los protestantes comentan, explican e interpretan la Biblia constantemente: lo hacen sus pastores y ministros en las homil?as, lo hacen quienes citan algunos pasajes como aplicables en una situaci?n determinada, y lo hacen sobre todo los que critican las interpretaciones cat?licas que nosotros hacemos de algunos pasajes. Por tanto, no respetan en toda su literalidad y amplitud el principio del libre examen. Una persona que acepte el principio de que la Biblia debe interpretarse individualmente, debe limitarse a darle a los dem?s un ejemplar de la Biblia en las lenguas originales y que se arregle solo. Y no criticar a los dem?s que hagan una interpretaci?n distinta de la propia; ?acaso un protestante niega el derecho de que un cat?lico pueda leer la Biblia e interpretarla como el Esp?ritu Santo le dicte?; entonces, ?por qu? nos critican -sobre todos los miembros de las sectas- que nosotros entendamos que Jesucristo funda su Iglesia sobre Pedro, el que Jesucristo otorgue el poder de perdonar los pecados a los ap?stoles y a sus sucesores, el que Mar?a sea virgen perpetuamente, etc.?

El principio del libre examen es tambi?n el principio de la estricta mudez. Si no hay magisterio pontificio ni episcopal, ni tradici?n v?lida, entonces tampoco deber?a haber pastores-predicadores (una fuente de ingresos que muchos pastores no dejar?n escapar tan f?cilmente, aunque tengan que gambetearse a Lutero -hasta cierto punto, pues tampoco Lutero lo respet?), ni deber?an existir las universidades de teolog?a, ni las escuela de Biblia (que deber?an limitarse a ser escuelas de lenguas), etc. Pero esto no lo van a admitir, porque cada perro defiende su hueso, aunque ense?e (para los dem?s) que los huesos no se comen.

Referencias:

1 No nos ocupamos en este libro directamente de la situaci?n de las iglesias orientales cism?ticas (se puede consultar el tema, por ejemplo, en James Turro y Raymond Brown, Canonicidad, en Comentario B?blico San Jer?nimo, Ediciones Cristiandad, Madrid 1972, Tomo V, p. 73-74). Baste decir que, con ciertas variantes, se impuso la influencia de la versi?n de los Setenta con el canon completo. Jugie ha demostrado que la iglesia bizantina, desde sus comienzos hasta la Edad Media, acept? los libros deuterocan?nicos; no hay noticias de disputas entre latinos y griegos sobre el canon. Reci?n despu?s de la reforma protestante y por influencia de ella entre los griegos cism?ticos surgen dudas y las opiniones se hacen fluctuantes, pero dentro de todo, en la mayor?a de las ediciones aparecen la mayor?a de estos libros.
2 Cf, James Turro y Raymond Brown, Canonicidad, en Comentario B?blico San Jer?nimo, Ediciones Cristiandad, Madrid 1972, Tomo V, p. 71.
3 As? dicen: ?(...) tal como por su esp?ritu o fuerza activa Dios otorg? a ciertos cristianos discernimiento de expresiones inspiradas, tambi?n pudo guiar al cuerpo gobernante de la congregaci?n cristiana para discernir qu? escritos inspirados ten?an que incluirse en el canon de las Sagradas Escrituras? (Sociedad Torre de Guardia, ?Ayuda para entender la Biblia?, New York 1987, p. 797; cf. Juan D. Petrino, La lectura de la Sagrada Escritura bajo el r?gimen de la Organizaci?n de los Testigos de Jehov?. El uso de la Biblia en el ?Sal?n del Reino?, Tesis doctoral, Universit? San Tommaso d?Aquino, Roma 1989, p. 136).
4 Cf. A. Vaccari, Lettura della Bibbia alla vigilia della Riforma Protestante: CivCatt 3 (1933) 313-325; 429-450; Id., Bibbia e Bibbie: CivCatt (1937,2) 231-243.
5 Tuya-Salguero, Introducci?n a la Biblia, op.cit., I, pp. 579-580.
6 P?o XII, Enc. Divino afflante Spiritu, Enchiridon Biblicum, n. 549.
7 En la versi?n Emec? Editores, Buenos Aires 1945, tomo V, cap. X, III y VI.
8 Entresaco s?lo algunos p?rrafos de los cap?tulos indicados en la nota anterior. Vale la pena, incluso para un protestante, leer completo el texto del autor.
9 Se refiere Men?ndez Pelayo a la versi?n jud?a en castellano conocida como Biblia de Ferrara.
10 Petrino, J.D., op. cit, p. 144; en nota al pie indica una variada bibliograf?a como los estudios de Aveta-Palmieri, Carrera, Clark, etc. Remito a su obra.
11 Hoeckema, A., The Four Major Cults, Michigan 1963, p. 242; Petrino, op.cit, p. 145.
12 Cf. Antonio Colom, S.J., ?Teolog?a? Mormona (Exposici?n y refutaci?n), Fe Cat?lica Ediciones, Madrid 1976; Montefr?o, Los Mormones, Fe Cat?lica Ediciones, Madrid 1971, Ernesto Bravo, S.J., Los Mormones, en: AA.VV. (CELAM), Las Sectas en Am?rica Latina, Claretiana, Bs.As. 1989, pp. 39ss.
13 Se puede leer expresamente en ?El libro de Morm?n?, 2 Nefi, 29,10: ?no por tener una Biblia deb?is suponer que contiene todas mis palabras; ni tampoco deb?is suponer que no he hecho escribir otras m?s?.
14 Pueden leerse las citas correspondientes en los lugares citados m?s arriba sobre la doctrina mormona.
15 Hay una edici?n reciente en tomo ?nico: La Santa Biblia, Fundaci?n Santa Ana, La Plata 2001.
16 La edici?n (en curso) est? siendo publicada en forma de cuadernillos por Ignatius Press; Hahn ha trabajado en colaboraci?n con Curtis Mitch.
17 La famosa edici?n del ?Novum Testamentum Graece?, de Nestle y Aland, editado por Deutsche Bibelgesellschaft Suttgart, con numerosas ediciones, tiene a pie de cada p?gina las numerosas variantes de algunas palabras que se encuentran en los antiguos c?dices; los editores han debido elegir por las variantes m?s seguras, lo que exige un trabajo de interpretaci?n. Esta edici?n puede conseguirse tanto en librer?as cat?licas como protestantes, como en la ?American Bible Society?, de New York (1865 Broadway).
18 Uso para estos an?lisis gramaticales: Barclay M. Newman, A Concise Greek-English Dictionary of the New Testament, United Bible Societies 1971 (UBS), Deutsche Bibelgesellschaft (German Bible Society), Stuttgart 1993

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