Lunes, 23 de mayo de 2011

Algunos piensan que la Iglesia se equivoca cuando habla sobre temas sociales y pol?ticos. Otros piensan que la Iglesia habla demasiado poco sobre esos temas.

Lo cierto es que la Iglesia ofrece al mundo un servicio insustituible cuando recuerda principios y valores que son irrenunciables a la hora de construir sociedades justas y solidarias.

Por eso, la Iglesia no se equivoca cuando recuerda a los cat?licos y a los hombres de buena voluntad que es injusta cualquier acci?n que implique desprecio, abuso, violencia f?sica, explotaci?n de seres humanos inocentes.

Ni la Iglesia interviene indebidamente en la vida econ?mica cuando recuerda a los cat?licos y a los hombres de buena voluntad que el dinero o el bienestar de unos pocos no es el fin del mercado, de los bancos ni de las empresas, sino que la actividad econ?mica debe orientarse al bien de todos los hombres y de todo el hombre.

Ni la Iglesia viola las atribuciones leg?timas de un estado, de los parlamentos, de los m?dicos, cuando recuerda a los cat?licos y a los hombres de buena voluntad que el aborto es un crimen, y que ante embarazos dif?ciles es urgente ofrecer ayudas concretas a las madres y a sus hijos ya existentes.

La Iglesia no se inmiscuye abusivamente en la disciplina del ej?rcito y de la polic?a cuando recuerda a los cat?licos y a los hombres de buena voluntad que nunca es leg?timo robar, herir o asesinar a civiles, que nadie debe colaborar en guerras de agresi?n, que los soldados o polic?as nunca deber?an torturar o matar a los prisioneros.

No existe ninguna actividad social que no necesite acoger principios ?ticos que resultan imprescindibles para evitar abusos y para promover acciones buenas y justas. La Iglesia, como cualquier grupo humano, tiene no s?lo el derecho sino tambi?n la obligaci?n de recordar y proponer tales principios ?ticos.

Habr? quien se sienta molesto, porque a ning?n tirano (una persona concreta, un grupo de poder) le gusta o?r voces que denuncie sus arbitrariedades. Pero ser?n muchos los hombres y mujeres de buena voluntad que acoger?n la voz de la Iglesia cuando defiende a los d?biles, a los necesitados, a los pobres, a los enfermos, a los ancianos.

La Iglesia no se equivoca, por lo tanto, cuando expone su Doctrina social en el mundo de hoy. Vale la pena recordarlo, para defender su leg?timo e irrenunciable derecho a la libertad de expresi?n. Desde tal derecho la Iglesia propondr? hoy, como en el pasado, sus propias convicciones en el esfuerzo com?n de tantos hombres de buena voluntad que desean construir un mundo m?s justo y m?s bueno.

Autor: Fernando Pascual [email protected]


Publicado por mario.web @ 22:22
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