Martes, 24 de mayo de 2011

No hay amor m?s grande en una mujer que cuando ?sta abandona la vida por su esposo
Autor: Jorge Enrique M?jica, L.C. | Fuente: www.buenas-noticias.org

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M?dico de profesi?n, periodista pol?tico y militante anticlerical, la historia de F?lix Leuser est? ?ntimamente ligada a la de Elisabeth Leseur, con quien se cas? en julio de 1889.

Franc?s de nacimiento (1861-1940), fue prontamente conocido en el ambiente parisino de la ?poca como editor de un peri?dico anticlerical y ateo. Hab?a perdido la fe durante el periodo de sus estudios de medicina.

Isabel naci? en Par?s y desde muy joven se distingui? por su vida devota. A los 21 a?os se cas? con F?lix con la condici?n de que ?ste aceptara respetar su fe cat?lica. Y F?lix cumpli? por alg?n tiempo pues pronto comenz? a ridiculizar las creencias de su esposa y a dotar la biblioteca de casa con colecciones de libros que justificaban el ate?smo. A la campa?a de corte intelectual-literario la acompa?? tambi?n un ambiente fr?volo de viajes y reuniones. Despu?s de siete a?os, Elisabeth perder?a tambi?n la fe.

Parad?jicamente, la vuelta y refortalecimiento de Elisabeth en su fe vino por el camino menos pensado: F?lix le regal? el libro Historia de los or?genes del cristianismo (de Ernest Ren?n, un autor que profesaba aversi?n al catolicismo) para rematar la obra de renuncia a la fe por parte de su esposa.

Elisabeth pose?a una noble inteligencia, lo que la llev? a descubrir las falacias de los argumentos e indigencia de su fondo. La enorme cantidad de disparates y contradicciones de la obra la llevaron a desear conocer mejor su fe. Y as? comenz? la reconstrucci?n religiosa de su vida: ley? a los Santos Padres, a autores m?sticos y, sobre todo, la Sagrada Escritura.

Desde entonces la fuerza de su amor a Dios y su confianza en ?l fue la mayor convicci?n y la piedra de impulso para ir adelante. Pronto vio la necesidad de convertir a su marido pero todo esfuerzo y razonamiento era in?til. A partir de entonces sus armas ser?an la oraci?n y el sacrificio.

Despu?s de una experiencia m?stica en 1903, durante un viaje a Roma, Elisabeth comenzar?a a repetir esa uni?n m?stica con Dios cada vez que recib?a el Cuerpo de Cristo. En no pocas ocasiones tuvo que privarse de recibir la Eucarist?a por las objeciones de su marido. De este periodo son las numerosas cartas que Elisabeth escribi? as? como su diario espiritual.

Es en ese diario donde Isabel reflejar?a el sufrimiento experimentado durante ese periodo, el cual fue redimensionado por la fe: ?el sufrimiento es la forma m?s elevada de acci?n, la m?s alta expresi?n de la maravillosa comuni?n de los santos; en el sufrimiento ser? ?til para los dem?s y para las grandes causas que uno anhela servir?.

Elisabeth enferm? de c?ncer de mama y muri? en 1914, con s?lo 48 a?os de edad. En el diario escrito en 1905, Elisabeth predijo la conversi?n de su marido. Sobre este periodo dir?a luego el mismo F?lix: ?Me llam? la atenci?n ver c?mo ten?a un gran dominio sobre su alma y su cuerpo... soport? con ecuanimidad la enfermedad?.

Tras la muerte de su esposa, F?lix decidi? escribir un libro contra los milagros de Lourdes. Nunca llev? a cabo el desprop?sito pues visitando Lourdes tendr?a la primer experiencia que le har?a considerar seriamente su postura ate?sta. En una nota dirigida a ?l, F?lix ley? las siguientes palabras de su esposa el mismo a?o 1914: ?En 1905 le ped? a Dios todopoderoso que me env?e sufrimientos para comprar tu alma. El d?a que me muera, el precio habr? sido pagado. No hay amor m?s grande en una mujer que cuando ?sta abandona la vida por su esposo?. Primero calific? el escrito como el de una mujer fantasiosa. Tres a?os despu?s, F?lix volv?a al seno de la Iglesia en la que hab?a sido bautizado. En 1919 se hac?a religioso dominico y, en 1923, era ordenado sacerdote.

?Despu?s de la muerte de Elisabeth -refiere el padre F?lix Leseur en el pr?logo al Testamento espiritual de su esposa-, cuando todo pareci? derrumbarse a mi alrededor, me encontr? con el Testamento Espiritual que hab?a escrito para m?, y tambi?n con su Diario. Le? y rele? y una revoluci?n se llev? a cabo en todo mi ser. All? descubr? que Elisabeth hab?a hecho con Dios una especie de pacto, comprometi?ndose a cambiar su vida por mi regreso a la fe. Me acord? de que un d?a ella me hab?a dicho con absoluta seguridad: ?Me morir? antes. Y cuando yo me muera, te convertir?s; y cuando te conviertas, te convertir?s en una religioso??.

Y a?ade: ?Y as?, de su Diario percib? con claridad el significado interno
de la existencia de Elisabeth, tan grande en su humildad. Llegu? a apreciar el esplendor de la fe de la cual yo hab?a visto los efectos maravillosos. Los ojos de mi alma se abrieron. Me volv? hacia Dios, que me llam?. Le confes? mis faltas a un sacerdote y me reconcili? con la Iglesia?.

Cristo dice en el Evangelio dice que ?no hay amor m?s grande que el de aquel que da la vida por sus amigos?. Y en buena medida, el amor esponsal es una amistad sublimada por el amor m?s grande. El ejemplo de Elisabeth y los frutos en la vida de F?lix ponen de manifiesto la belleza y actualidad del mensaje cristiano.


Publicado por mario.web @ 9:09
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