Martes, 24 de mayo de 2011

Anunciar a Cristo es uno de los compromisos m?s urgentes que tenemos como bautizados
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
Que los enemigos de la religi?n cat?lica obstaculicen, marginen o censuren art?culos o programas cat?licos resulta comprensible aunque injusto. En ocasiones el odio a la Iglesia llega a extremos de intolerancia que ni siquiera Voltaire aceptar?a.

Pero que haya entre los mismos cat?licos quienes, por una mal entendida prudencia, tengan miedo de ense?ar su fe, e impidan a sus mismos hermanos en la fe la publicaci?n o difusi?n de la doctrina cat?lica, es algo que causa pena y confusi?n.

Es cierto que hay que ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas (cf. Mt 10,16). Es cierto tambi?n que escribir un art?culo ?muy cat?lico? puede asustar a algunos lectores, provocar reacciones de rechazo, incluso cerrar puertas de comunicaci?n que hasta ahora permanec?an abiertas. Es cierto que hay que ir poco a poco, pues presentar la propia fe de modo inadecuado provoca en algunos actitudes de rechazo en vez de ayudar a las personas a un sereno encuentro con Cristo.

Si lo anterior es verdad, tambi?n lo es que hay que subir a las terrazas y predicar las ense?anzas de Cristo con valor y confianza, pues no se enciende la luz para esconderla, sino para que brille e ilumine (cf. Mt 5,14-16).

El Maestro pidi? a sus disc?pulos (tambi?n a nosotros) que anunci?semos la Buena Noticia, el Evangelio, a todo el mundo (cf. Mc 16,15). No podemos guardarlo escondido por miedo a quienes hostigan sin cesar el gran don de la salvaci?n.

Es Cristo mismo el que nos invita, nos lanza, nos acompa?a. Es Cristo el que desea reunir a todos los hombres para que haya un solo reba?o y un solo pastor (cf. Jn 10,14-16). Es Cristo el que desea que nadie se pierda, que todos puedan llegar a la gran fiesta de los cielos (cf. Mt 18,14).

Por eso anunciar a Cristo, en todos los are?pagos, en la prensa o en internet, en la televisi?n o en la radio, en las conversaciones de cada d?a o en el trabajo, es uno de los compromisos m?s urgentes que tenemos como bautizados.

Cada cat?lico puede apropiarse, en la medida de sus posibilidades, las palabras que el Papa Pablo VI dijo en Manila el 29 de noviembre de 1970:

?Yo soy Ap?stol y Testigo. Cuanto m?s lejana est? la meta, cuanto m?s dif?cil es el mandato, con tanta mayor vehemencia nos apremia el amor. Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mes?as, el Hijo de Dios Vivo; ?l es quien nos ha revelado al Dios Invisible, ?l es el primog?nito de toda criatura, y todo se mantiene en ?l. ?l es tambi?n el Maestro y Redentor de los hombres; ?l naci?, muri? y resucit? por nosotros?.

?Por qu? esa urgencia de predicar a Cristo? Benedicto XVI quiso dar una respuesta en su viaje a F?tima, Portugal (13 de mayo de 2010):

?Verdaderamente, los tiempos en que vivimos exigen una nueva fuerza misionera en los cristianos, llamados a formar un laicado maduro, identificado con la Iglesia, solidario con la compleja transformaci?n del mundo. Se necesitan aut?nticos testigos de Jesucristo, especialmente en aquellos ambientes humanos donde el silencio de la fe es m?s amplio y profundo: entre los pol?ticos, intelectuales, profesionales de los medios de comunicaci?n, que profesan y promueven una propuesta monocultural, desde?ando la dimensi?n religiosa y contemplativa de la vida. En dichos ?mbitos, hay muchos creyentes que se averg?enzan y dan una mano al secularismo, que levanta barreras a la inspiraci?n cristiana?.

M?s all? de cualquier censura, venga de los enemigos de Dios o de los mismos creyentes que tienen miedo a las cr?ticas del mundo, podemos hacer nuestro el empuje misionero de san Pablo: ?Predicar el Evangelio no es para m? ning?n motivo de gloria; es m?s bien un deber que me incumbe. Y ?ay de m? si no predicara el Evangelio!? (1Co 9,16-17).

S?: tenemos que predicar el Evangelio con urgencia, por amor a Cristo y por amor a tantos hombres que lo necesitan y lo esperan en un mundo cada d?a m?s hambriento de esperanza y de misericordia.


Publicado por mario.web @ 9:10
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