Martes, 24 de mayo de 2011

Fuente:An?lisis Digital

20/05/2010

En el contexto del debate sobre abusos sexuales de menores cometidos por cl?rigos, el psiquiatra vien?s Raphael Bonelli habla en una entrevista con Stephan Baier para el diario Die Tagespost (8-05-2010) -que recoge ?Aceprensa?- sobre el celibato sacerdotal, las tendencias sexuales desviadas, y la necesidad de que todo hombre o mujer se esfuerce por educar su sexualidad.

- Existe la tesis de que ?hacer de la sexualidad un tab??, como parte de la opini?n p?blica reprocha a la Iglesia, conduce a una mala canalizaci?n de lo sexual. ?Hay algo de verdad en eso?

-R.B
Hoy sabemos que la sexualidad debe controlarse para poder vivirla de forma sana y feliz. La violencia sexual y la pedofilia nos muestran que la sexualidad no puede vivirse sin contenciones, porque puede hacer da?o. Sin embargo, sorprendentemente todav?a muchos sue?an con que puede vivirse sin l?mites, y creen que ah? tenemos el para?so terrenal. Esto proviene particularmente de la ideolog?a del movimiento del 68. Esa imagen de la represi?n de la sexualidad se corresponde con una interpretaci?n freudiana del hombre muy grosera y mecanicista, que permanece todav?a en muchas cabezas, aunque hace mucho que fue superada. Desde la revoluci?n sexual, sobre todo, hay varones que son de la opini?n de que deben realizarse sexualmente, porque si no, podr?an enfermar. La sexualidad se experimenta aqu? como una necesidad imperiosa, y no ya como algo dirigido y controlado por la raz?n.

- ?Ser?a menor la indignaci?n ante los casos de abusos, si los sacerdotes cat?licos no estuvieran obligados al celibato?

-R.B
Puede ser que las emociones no se dispararan tanto si no estuviera de por medio el celibato, que resulta molesto para la mentalidad de hoy, porque muestra que un hombre puede contener sus apetitos sexuales por causa de un gran amor. Esto es algo que molesta a la ?sociedad de la diversi?n?, que por eso arremete contra este basti?n. Si los sacerdotes se casaran, no destacar?an tanto, sino que ser?an como ?uno de nosotros?. Es interesante ver que, en las Iglesias orientales, donde hay sacerdotes casados, se estima m?s a los c?libes. Tambi?n en las culturas monacales budistas se entiende que una vida consagrada a lo espiritual va unida al celibato.

El celibato como apertura a lo trascendente

- ?El celibato puede dar lugar a una patolog?a?

-R.B
El celibato puede hacer enfermar, si se vive incorrectamente. El celibato nunca es una forma de vida en s? mismo, sino que, desde una perspectiva psicodin?mica, es humanamente un d?ficit, un desequilibrio, una herida. Pero este d?ficit hace posible una inmensa apertura a lo trascendente; por eso hay formas de vida c?libe en todas las culturas. El celibato no puede explicarse sin el fen?meno de la fe y de la relaci?n de amor con Dios. Cuando un hombre c?libe no cultiva una intensa relaci?n con su amor, esto es, con Dios, entonces se marchita humanamente o no aguanta.
Tambi?n es importante que un hombre c?libe sepa qu? es una mujer y c?mo relacionarse correctamente con ella. Demasiada intimidad y apertura puede conducir f?cilmente a una situaci?n de bloqueo. Por motivos profesionales, he conocido a varios sacerdotes que se han deslizado hacia relaciones amorosas que, de hecho, no quer?an en absoluto. Casi siempre, en un principio, el afectado no hab?a sido sincero consigo mismo. Con frecuencia, afirmaba un anhelo pastoral, hasta que la creciente intensidad de la relaci?n se transform? en corporal. En el origen est? el d?ficit emocional de la soledad, que, en una relaci?n sana con Dios, se llena con la oraci?n. Cuando se descuida la oraci?n por el estr?s o el activismo, o se la vac?a de contenido, el sacerdote se hace propenso a tales naturales deseos humanos.

?El celibato puede ser un ?yugo ligero? para algunas personas, y en cambio, muy pesado o incluso insoportable para otros?

-R.B
Naturalmente, el impulso natural se acent?a de modos distintos, pero eso tiene mucho que ver tambi?n con experiencias previas, con fantas?as y recuerdos. La capacidad de moderar el instinto sexual y de humanizarlo se denomina virtud de la templanza, que tambi?n ha sido redescubierta por psic?logos ateos como Martin Seligman. El objetivo es, como dice Tom?s de Aquino, la armon?a de la paz interior. Templanza significa conseguir un orden interno, en el que las propias fantas?as y deseos se valoran correctamente y se cultivan o se reducen. Esto no s?lo es v?lido para la sexualidad. Viktor Frankl dijo, con respecto a la auto-observaci?n hipocondr?aca: ?S?lo el ojo enfermo se ve a s? mismo?. De modo similar, uno podr?a decir: ?S?lo el sacerdote enfermo se mira a s? mismo; el sano tiene su confianza y sus ojos dirigidos hacia Dios?. Alguien que ha entregado completamente su vida empieza a patinar cuando comienza a buscarse a s? mismo o a realizarse egoc?ntricamente.

Seleccionar a los seminaristas

- Algunos opinan que quien opta por el celibato debe al menos tener, en lo sexual, conocimiento de aquello a lo que renuncia.

-R.B
S?, por supuesto, deben saber a qu? renuncian, pero no necesitan haberlo experimentado. Un psiquiatra no debe haber probado la hero?na para ser un buen terapeuta en drogodependencias. La experiencia sexual no lo es todo. Un seminarista debe sobre todo tener experiencia espiritual.

- Hemos hablado sobre si el celibato puede hacer enfermar. Pregunto de otro modo: ?Puede esta forma de vida atraer a personas inseguras o perturbadas en su sexualidad?

-R.B
No se puede descartar que atraiga tambi?n a personas de estas patolog?as. Personas que no se pueden relacionar con el otro sexo encuentran aqu? una forma de vida en la que pueden pasar desapercibidas. Esto es especialmente problem?tico cuando hay personas que quieren vivir otra forma, enferma, de sexualidad, que da?a a otras personas. Hay que tener mucho cuidado con qui?n entra a los seminarios, porque solo un hombre ps?quicamente sano y estable es apto para la vocaci?n sacerdotal.

- ?Es posible que haya habido hombres con tendencias pederastas que se escondieran tras una sotana para pasar desapercibidos, o para protegerse de sus propias inclinaciones?

-R.B
Muchas personas con tendencias ped?filas van a parar al matrimonio; otras, al sacerdocio. De alg?n modo, uno piensa que debe hacer su vida cuando descubre en s? ese tipo de inclinaciones. Quiz? piense que las tiene bajo control, o que la consagraci?n sacerdotal le ha curado. Sigmund Freud afirma que la sexualidad es polimorfa y que tiene un lado perverso, y ah? algo tiene de raz?n. En una relaci?n sexual normal, la mujer suele ser el correctivo. Pero si la sexualidad es vivida en soledad, por ejemplo, en t?rminos de autoerotismo y pornograf?a, entonces no existen ya l?mites. La represi?n de la sexualidad es generalmente beneficiosa, cuando existen inclinaciones degeneradas. Me refiero al control de los pensamientos, de las fantas?as; a no mirar indiscriminadamente la televisi?n. As? desaparecen la mayor?a de las fantas?as desviadas, que siempre est?n relacionada con una hipersexualidad, y permanecen las inclinaciones sexuales sanas.

Detectar trastornos de personalidad

- La relativizaci?n social de la pederastia proviene de ?mbitos muy distintos.

-R.B
La psicolog?a de la d?cada de los 70 pretendi? hacer creer que no exist?a nada intr?nsecamente malo, o incluso que todo estaba bien, si la relaci?n era consentida. En la d?cada de los 70 y de los 80, hubo movimientos de liberaci?n sexual que asumieron la defensa de la pedofilia. Un conocido pol?tico del Partido Verde alem?n, a?n en 1988, pidi? la despenalizaci?n de la pedofilia consentida, una tesis de la que poco despu?s se distanciar?a. En aquel momento, era partidario de un movimiento por la despenalizaci?n y ?despatologizaci?n? de las formas alternativas de sexualidad.

- ?A qu? se debe prestar m?s atenci?n en la formaci?n de sacerdotes? ?Es posible detectar tendencias sexuales desviadas para descartar a los candidatos afectados?

-R.B
Por lo general, a lo largo de a?os de convivencia con los candidatos se ve si son o no apropiados. Los ped?filos suelen tener otros trastornos de personalidad que pueden detectarse. Uno ve, por ejemplo, c?mo una persona se relaciona con los dem?s, y si es apto para servir y es capaz de obedecer. ?sas son virtudes que no est?n de moda, pero que muestran si alguien es ps?quicamente sano, porque es capaz de no ponerse a s? mismo en primer plano, y ponerse al servicio de los dem?s. Cuando alguien debe ponerse siempre a s? mismo en primer plano, y necesita brillar, demuestra que se preocupa m?s del propio ego que de los dem?s. Eso es peligroso.

- ?Es posible una educaci?n para la castidad y el celibato en el seminario?

-R.B
S?, y es absolutamente necesaria. El seminario est? para ense?ar la castidad sacerdotal. La aceptaci?n de la propia sexualidad plena y de su hombr?a capacita al sacerdote para ser pastor paternal de otros. Eso incluye tambi?n ense?ar a los hombres j?venes a desarrollar su sexualidad desde la perspectiva del amor, como suelen integrarla naturalmente.

- ?Qu? puede aconsejar el psiquiatra a un sacerdote que flaquea en estos terrenos?

-R.B
Debe apartar la mirada de s? mismo y dirigirla a los otros, a su relaci?n con Dios y a su ministerio sacerdotal. Normalmente los problemas sobre la castidad son problemas de personas que dedican demasiado tiempo a s? mismas. Cuando uno navega durante horas en Internet no puede sorprenderle que le asalten ideas est?pidas. La soledad y la sensaci?n de que la propia vida carece de sentido son consecuencia de una falta de relaci?n con Dios. Yo trato a personas adictas al sexo en Internet y casi todas ellas tienen problemas de relaci?n con los dem?s. Por eso digo que los sacerdotes con este problema tienen un problema de pareja... con Dios. Y el yo es polim?rficamente perverso. Cuando hay un problema, en todo caso hay que reconocer la dimensi?n patol?gica, y buscar ayuda profesional, sin avergonzarse por ello.


Publicado por mario.web @ 9:22
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