Martes, 24 de mayo de 2011

?Qu? nos platicar?an estos grandes apostoles? ?Cu?ntas cosas nos ense?ar?an!Sus palabras son actuales, solo tenemos que leerlas en las Sagradas Escrituras.
Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net
Entrevista a San Pedro en el cielo

Vamos a hacer una entrevista a aquel pescador de Galilea llamado Sim?n Pedro:

Pregunta: ?Qu? sentiste al negar a Cristo?

Respuesta: Fue el d?a m?s triste de mi vida; no se lo deseo a nadie. Yo era muy duro para llorar, pero ese d?a llor? a mares; no lo suficiente, porque toda la vida llor? esa falta. Sin embargo, por haber negado al Se?or un d?a, lo am? much?simo m?s que si nunca lo hubiera hecho. Esas negaciones fueron un hierro candente que me traspas? el coraz?n.

Pregunta: ?Prefieres el nombre de Pedro al de Sim?n?

Respuesta: S?, porque el nombre de Sim?n me lo pusieron mis padres; el de Pedro, Cristo. Adem?s, es un nombre que encierra un gran significado. Por un lado me hace feliz que ?l me haya hecho piedra de su Iglesia; por otro lado, me produce gran confusi?n, porque yo no era roca, sino polvo vil. Cristo ya no me llama Sim?n, ?l prefiere llamarme roca; y en el cielo todos me llaman Pedro.
Mi antiguo nombre ya se me olvid?. Cuando pienso en mi nuevo nombre, cuando me llaman Pedro, inmediatamente pienso en la Iglesia. Me llaman as? con un sentido muy particular los dem?s vicarios de Cristo que me han seguido, y yo siento ganas de llamarles con el mismo nombre, porque todos somos piedra de la misma cantera, todos sostenemos a la Iglesia.

Pregunta: ?Por qu? dijiste al Se?or aquellas palabras: ?Se?or, a qui?n iremos, si T? tienes palabras de vida eterna??

Respuesta: Me salieron del coraz?n. La situaci?n era apurada, y hab?a que hacer algo por el Maestro; ve?a a mis compa?eros indecisos, y sent? la obligaci?n de salvar la situaci?n y confiar; por eso dije en plural: ??A quien iremos Se?or? T? tienes palabras de vida eterna?. Yo mismo no comprend?a en ese tiempo muchas cosas del Maestro. Ni pienses que entend?a la Eucarist?a, pero dej? hablar al coraz?n, y el coraz?n me habl? con la verdad.
Yo amaba apasionadamente al Maestro y aprovech? aquel momento supremo para decir bien claro y bien fuerte: ?Yo me quedo contigo?. Y, de lo que entonces dije, nunca me arrepent?.

Pregunta: ?Qu? sentiste cuando Cristo Resucitado se te apareci??

Respuesta: Es dif?cil, muy dif?cil de expresar, pero lo intentar?. Por un segundo cre? ver un fantasma, luego sent? tal alegr?a que quise abrazarlo con todas mis fuerzas. ??Es ?l!? pens?, pero luego sent? c?mo se me helaba la sangre, y qued? petrificado sin atreverme a mover. ?l fue quien me abraz? con tal ternura, con tal fuerza... Y o? muy claras sus palabras: ?Para m? sigues siendo el mismo Pedro de siempre?.

Pregunta: ?Qu? consejo nos das a los que seguimos en este mundo?

Respuesta: Puedo decirles que mi actual sucesor, Benedicto XVI, es de los mejores. H?ganle caso y les ir? mejor.

Pedro es el t?pico hombre, humilde de nacimiento, que se hizo grande al contacto con Cristo. El t?pico hombre, pecador como todos, pero que, arrepentido de su pecado, logr? una santidad excelsa.


Entrevista en el cielo a San Pablo

Quisi?ramos hoy hacerle algunas preguntas al fariseo Pablo de Tarso.

Pregunta: ?Qu? sentiste en el camino hacia Damasco, ca?do en el suelo, tirado en el polvo?

Respuesta: Yac?a por tierra, convertido en polvo, todo mi pasado. Mis antiguas certezas, la intocable ley mosaica, mi alma de fariseo rabioso, toda mi vida anterior estaba enterrada en el polvo.

Fue cuesti?n de segundos. Del polvo emerg?a poco a poco un hombre nuevo. Los m?todos fueron violentos, tajantes, ?es duro dar coces contra el aguij?n?, pero s?lo as? pod?a aprender la dura lecci?n.

En el camino hacia Damasco me encontr? con el Maestro un d?a que nunca olvidar?.

Aquella voz y aquel Cristo de Damasco se me clavaron como espada en el coraz?n. Cristo entr? a saco en mi castillo rompiendo puertas, ventanas; una experiencia terrible; pero considero aquel d?a como el m?s grande de mi vida.


Pregunta: ?Sigues diciendo que todo lo que se sufre en este mundo es juego de ni?os, comparado con el cielo?

Respuesta: Lo dije y lo digo. Durante mi vida terrena contempl? el cielo por un rato; ahora estar? en ?l eternamente. El precio que pagu? fue muy peque?o. El cielo no tiene precio. ?Qu? pena da ver a tantos hombres y mujeres aferrados a las cosas de la tierra, olvid?ndose de la eternidad!

Vale la pena sufrir sin fin y sin pausa para conquistar el cielo. El Cristo de Damasco ser? m?o para siempre; llegando aqu? lo primero que le he dicho al Se?or ha sido: ?Gracias Se?or, por tirarme del caballo?; pues ?l me pidi? disculpas por la manera demasiado fuerte de hacerlo.

Pregunta: ?Qu? quer?as decir con aquellas palabras: ??Qui?n me arrancar? del amor a Cristo??

Respuesta: Lo que las palabras significan: que estaba seguro de que nada ni nadie jam?s me separar?a de ?l, y as? fue. Y, si en la tierra pude decir con certeza estas palabras, en el cielo las puedo decir con mayor certeza todav?a.
El cielo consiste en: ?Cristo es m?o, yo soy de Cristo por toda la eternidad? ?Sabes lo que se siente, cuando ?l me dice: ?Pablo, amigo m?o??.

Pregunta: Un d?a dijiste aquellas palabras: ?S? en qui?n he cre?do y estoy tranquilo?. Expl?canos el sentido.

Respuesta: Cuando llegu? a conocerlo, no pude menos de seguirlo, de quererlo, de pasarme a sus filas; porque nadie como ?l de justo, de santo, de verdadero.
Supe desde el principio que no encontrar?a otro como ?l, que nadie me amar?a tanto como aqu?l que se entreg? a la muerte y a la cruz por m?.

Pregunta: ?Un consejo desde el cielo para los de la tierra?

Respuesta: Uno s?lo, y se los doy con toda la fuerza: ?D?jense atrapar por el mismo Se?or que a mi me derrib? en Damasco?.

Si todos los enemigos del cristianismo fueran sinceros como Pablo de Tarso, un d?a u otro, la ca?da de un caballo, una experiencia fuerte o una caricia de Dios les har?a exclamar como ?l: ?Se?or, ?qu? quieres que haga??.


Publicado por mario.web @ 9:25
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