Martes, 24 de mayo de 2011

La acci?n pol?tica de los cat?licos no es por lo tanto una actividad que deba ser regida directamente por los obispos o por los sacerdotes, puesto que cae en el ?mbito de la libertad que tienen los fieles en los asuntos temporales
Autor: Jorge Adame Goddard | Fuente: Catholic.net
Mientras se discut?a en el Senado de la Rep?blica un proyecto de reformas al art?culo 1? constitucional que pretende incorporar a la constituci?n todos los derechos humanos contenidos en los tratados que est?n en vigor en M?xico, un buen n?mero de ciudadanos y agrupaciones civiles se manifestaron de diversas maneras en contra del proyecto, porque ve?an que pod?a dar lugar a que se pretendiera, con apoyo en disposiciones ambiguas de los tratados internacionales y de las recomendaciones que han hecho los organismos internacionales encargados de vigilar la aplicaci?n de dichos tratados, establecer una legislaci?n en todo el pa?s favorable al aborto y a la legalizaci?n del matrimonio civil entre personas del mismo sexo. La reforma fue finalmente aprobada por el Senado, aunque todav?a no ha culminado el proceso pues hacen falta las aprobaciones de las legislaturas locales, y ald?a siguiente (el 8 de marzo) sali? publicado un comunicado de la Conferencia Episcopal Mexicana, firmado por su presidente, Msr. Carlos Aguiar, en el que se congratulaba por la reforma en cuanto daba una mayor protecci?n a la vida humana y a la familia. Este bolet?n caus? gran desconcierto entre los miembros de las asociaciones civiles que se hab?an opuesto a la reforma, que en su mayor?a eran cat?licos.

El episodio constituye una gran oportunidad para reflexionar sobre la naturaleza de la acci?n pol?tica de los cat?licos: ?es una acci?n que hacen por su condici?n de fieles de la Iglesia y est? por ello sujeta a la direcci?n de los obispos?, o ?es una acci?n que hacen en cuanto miembros de la sociedad pol?tica y por eso es independiente del gobierno que tienen los obispos sobre los fieles? Me parece que si se hubiera tenido una idea clarade la naturaleza de esta acci?n pol?tica de los cat?licos, el comunicado de los obispos no habr?a generado tanta inconformidad.

Un punto de partida seguro es el p?rrafo 36 de la constituci?n Lumen gentium que dice que los fieles deben aprender ?a distinguir entre los derechos y obligaciones que les corresponden por su pertenencia a la Iglesia y aquellos otros que les competen como miembros de la sociedad humana?. Esta distinci?n de deberes y derechos corresponde a la distinci?n entre un orden que rige la conducta de los fieles en cuanto tales, que es el orden de la Iglesia, al que tambi?n se llama ?orden espiritual?, y otro orden que rige su comportamiento en cuanto son miembros de una comunidad pol?tica, que es el orden pol?tico-jur?dico, llamado tambi?n ?orden temporal?. Si bien los fieles viven y act?an en ambos ?rdenes, sucondici?n de fieles se ha de manifestar en uno y en el otro por la congruencia de su conducta con la ley moral y evang?lica, que rige su vida en la Iglesia y en el mundo. Por eso, la misma constituci?n citada les recomienda que acoplen arm?nicamente los derechos y deberes de los dos ?rdenes y afirma: ?En nuestro tiempo, concretamente, es de la mayor importancia que esa distinci?n y esta armon?a brille con suma claridad en el comportamiento de los fieles?.

La actividad que realiza la Iglesia en el mundo o ?apostolado?, como lo afirma el decreto Apostolicam actuositatem (? 2), se ordena a que ?todos los hombres sean part?cipes de la redenci?n salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo?. Se distinguen dos aspectos de este ?nico fin: uno es la actividad consistente en la predicaci?n del Evangelio, la ense?anza de ladoctrina y la administraci?n de los sacramentos, y el otro es la reordenaci?n del mundo o transformaci?n del orden social. Ambos aspectos son objeto del apostolado que ejerce la Iglesia por todos sus miembros y de diversas maneras. Pero el apostolado de la predicaci?n, ense?anza y santificaci?n lo realizan principalmente los sacerdotes y ministros ordenados, al cual colaboran los laicos con el ejemplo de su vida y tambi?n con su palabra (Apostolicam actuositatem ? 6). Y el apostolado de la transformaci?n del orden social corresponde principalmente a los fieles laicos, como repetidamente lo afirman diversos documentos del Concilio Vaticano II (Apostolicam actuositatem ? 7, Lumen gentium ? 31, 36, Gaudium et spes 43), y aun el mismo C?digo de Derecho Can?nico (canon 225-2); a este apostolado colaboran los obispos y sacerdotes principalmente impulsando a las laicos, proponiendo la doctrina moral quedebe ser respetada por todos (Gaudium et spes ? 43) y dando a los laicos los auxilios espirituales, principalmente los sacramentos (Apostolicam actuositatem ? 8).

La acci?n pol?tica de los ciudadanos cat?licos

Es, por su propia naturaleza, una actividad que realizan en el orden pol?tico existente, de acuerdo con las instituciones en vigor, con los medios disponibles y que est? orientada a una finalidad temporal, que es el mejoramiento o perfeccionamiento del orden pol?tico. Es por su naturaleza una actividad secular, que ejercen en cumplimiento y ejercicio de los deberes y derechos pol?ticos que tienen como ciudadanos, tal como la podr?a hacer cualquier otro ciudadano con creencias religiosas diferentes o sin creencias religiosas. Es una actividad que debe ser conducida, dirigida y ejecutada por los mismos laicos, en uso de su libertad pol?tica, y de la cual ellos mismosson responsables a t?tulo personal.

Desde el punto de vista subjetivo, de los motivos que tienen los ciudadanos cat?licos para ejercer esa actividad, se puede ver que quiz? muchos de ellos la ejercen en cumplimiento del deber que tienen como fieles laicos de transformar el orden temporal de acuerdo con las ense?anzas del Evangelio. Podr?a decirse que es, desde este punto de vista subjetivo, una actividad apost?lica. Pero los motivos por los que se ejerce una acci?n no cambian la naturaleza objetiva ni los fines propios de la misma, y as? como el m?dico que cuida de un enfermo con motivos sobrenaturales, como el amor a Dios, no deja de desempe?ar una actividad que es humana, que se rige por las reglas propias del trato humano y de la Medicina, as? la actividad pol?tica de los cat?licos, aunque se haga por motivos apost?licos, no deja de ser una actividad pol?tica quedebe realizarse conforme a las reglas propias del orden pol?tico jur?dico en vigor.

La distinci?n entre esos dos ?rdenes, el temporal y el espiritual, en el que viven los fieles ha sido recogida en el C?digo de Derecho Can?nico, para establecer el derecho de todos los fieles (canon 227) ?a que se les reconozca en los asuntos temporales aquella libertad que compete a todos los ciudadanos?. Se ha comentado con raz?n que este derecho de los fieles a la libertad en los asuntos temporales frente a la Iglesia, es correlativo al derecho que tienen a la libertad en materia religiosa frente al Estado.

La acci?n pol?tica de los cat?licos no es por lo tanto una actividad que deba ser regida directamente por los obispos o por los sacerdotes, puesto que cae en el ?mbito de la libertad que tienen los fieles en los asuntos temporales. Esta libertad que tienen para gestionar y dirigir losasuntos temporales exige, por su condici?n de fieles, que desempe?en sus actividades en conformidad con la moral cristiana y prestando atenci?n a las indicaciones doctrinales provenientes del Magisterio. En todo caso, los obispos podr?an juzgar si los fines que busca o los m?todos que utiliza un movimiento pol?tico, de cat?licos o no cat?licos, son o no conformes con el Evangelio.

As? como los obispos no deben dirigir ni fijar la agenda de la acci?n pol?tica de los ciudadanos cat?licos, los ciudadanos cat?licos no deben esperar que su acci?n pol?tica tenga que ser asumida totalmente y en todo momento por los obispos en sus relaciones con el Estado, como si los obispos fueran los representantes ante los gobernantes de los movimientos pol?ticos de los ciudadanos cat?licos. Al respecto dice la constituci?n Gaudium et spes (? 76): ?Es de granimportancia, sobre todo donde est? en vigor la sociedad plural?stica, tener un concepto exacto de la relaci?n entre la comunidad pol?tica y la Iglesia para distinguir claramente entre las responsabilidades que los fieles, ya individualmente considerados, ya asociados, asumen, de acuerdo con su conciencia cristiana en nombre propio, en cuanto ciudadanos, y los actos que ponen en nombre de la Iglesia y de su misi?n divina en comuni?n con sus pastores?. Es un error de las instancias pol?ticas querer negociar con los movimientos pol?ticos de los ciudadanos cat?licos por medio de los obispos, y es un error de los movimientos pol?ticos de ciudadanos cat?licos querer negociar ante las instancias pol?ticas por medio de los obispos.

En el caso concreto del proyecto de reforma del art?culo primero de la constituci?n mexicana, la declaraci?n que hace la CEM celebrando lareforma en lo que juzga conveniente, esto es en la defensa de la vida y de la familia, debe ser vista como un acto de los obispos en su relaci?n con el Estado mexicano, ?que debe ser secundado y apoyado por todos los fieles , que tambi?n estar?n de acuerdo en celebrar lo que podr?a ser un avance en la defensa de esos dos grandes bienes por los cuales han luchado. Pero no puede interpretarse como un acto por el que los obispos descalifican la acci?n pol?tica que hab?an desarrollado los ciudadanos cat?licos que se opon?an a la reforma, ni tampoco como una prohibici?n de seguir oponi?ndose a la reforma. El juicio positivo que hacen los obispos del proyecto de reforma al art?culo 1 de la constituci?n no es materia de fe que corresponda definir a su magisterio ordinario, de modo que los cat?licos pueden libremente opinar lo contrario; y como la acci?n pol?tica deoposici?n a esa reforma es una acci?n ciudadana y no espiritual, tienen los fieles cat?licos esa libertad que les corresponde en los asuntos temporales, de modo que los ciudadanos cat?licos que quieran seguir oponi?ndose a la reforma lo pueden hacer, sin que su oposici?n se interprete como una ?desobediencia? a los obispos.

Las discrepancias entre los ciudadanos cat?licos y los obispos, o las que hubiera entre ciudadanos cat?licos en asuntos opinables, que no afectan la fe ni la moral de la Iglesia, como es el caso del juicio sobre la conveniencia de esa reforma, son discrepancias normales, que manifiestan la diversidad y pluralidad de la ?nica Iglesia de Cristo. En este esp?ritu de unidad me parece que debe leerse el nuevo comunicado de la CEM, con fecha del 23 de marzo, que invita a todos los fieles mexicanos a trabajar unidos para ?contribuir a la debida orientaci?n que estasreformas a?n requieren, con el fin de que se coloquen al servicio de la inalienable dignidad de la persona humana y del bien com?n?.

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Publicado por mario.web @ 9:39
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