Martes, 24 de mayo de 2011

Ya no podemos ver Fukushima de cualquier manera: su historia ha cambiado.
Autor: Juan Alejandro Palacios, LC | Fuente: www.buenas-noticias.org

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Ha impactado a todos la noticia: una ola enorme arrastr? consigo la vida y las ilusiones de miles de japoneses. En un abrir y cerrar de ojos la fuerza del agua arranc? casas, arrastr? barcos y coches, destruy? carreteras, rompi? familias... Todo lo hizo sin pedir permiso, no tuvo compasi?n. Y as? como lleg?, se march?.

Una de las ciudades m?s afectadas por el tsunami del pasado 11 de marzo fue la tristemente recordada Fukushima. Este lugar quedar? en la historia como el blanco donde en 1945 cayera la primer bomba nuclear, donde el hombre se dar?a cuenta de su capacidad destructiva y salvaje. Ahora, uno de los reactores nucleares, que se encuentra en la planta nuclear Tokyo Electric Power (TEPCO), tambi?n sufri? los efectos del desastre natural y ha comenzado a emitir altas radiaciones.

Solamente pocas personas pueden saber lo que significa estar expuesto a radiaciones. Los efectos son inmediatos: p?rdida de pelo, n?useas, v?mitos, quemaduras y desplome del sistema inmunitario. Gran parte del agua potable ha quedado totalmente contaminada, en los supermercados la comida se vende por raciones.

Ante esta perspectiva, la ?nica soluci?n es controlar y regular los reactores nucleares, manteniendo activos los sistemas de refrigeraci?n, un error puede generar una explosi?n y aumentar el tama?o de la cat?strofe. Pero, ?qui?n lo hace?

Cincuenta voluntarios de la compa??a TEPCO, personas que tambi?n tienen familia, ideales, futuro, a las que tal vez nunca les hemos visto el rostro y que se ganan la vida d?a a d?a. Pero son conscientes de la situaci?n general del pa?s y asumen el riesgo de exponerse a las radiaciones para salvar a millones de personas que podr?an verse afectadas por una posible explosi?n nuclear.

Uno de ellos, el franc?s Marc Faugeas, ha tomado este riesgo: ?forma parte de mi trabajo, de mi responsabilidad. Es un riesgo asumido y conocido?.

Mykola, un ingeniero, que hace 25 a?os presenci? el desastre nuclear de Chernobil y que pudo escapar con vida, tambi?n ha querido poner su mano para este trabajo: ?El general vino y dijo: ?prefiero que se contaminen 2 mil personas y salvar a 200 millones?. Nos mandaron a trabajar al reactor, a limpiar los escombros. Ahora s?lo la mitad de los hombres de mi unidad est?n vivos?.

Lecci?n de responsabilidad, de generosidad y de una valent?a sin medida. Entre estos h?roes hay un hombre con 59 a?os de edad que est? a un a?o y medio de su jubilaci?n.

Desde este momento, al recordar a Fukushima, quedar? en la memoria la valent?a y el tes?n de estos cincuenta ingenieros. Tal vez su hero?smo pueda borrar la huella de la ciudad que hab?a sido devastada por una explosi?n at?mica 55 a?os atr?s. Esta tarea les llevar? semanas, tal vez meses; y probablemente las consecuencias de este riesgo les deje una honda huella en sus cuerpos, pero su coraz?n y su voluntad quedar?n fortalecidas.

Detr?s de cada uno de estos hombres se refleja el anhelo del coraz?n que busca, sin intenciones personales ni recompensas, el bien de personas que probablemente jam?s en su vida han visto ni ver?n. Es ese anhelo de poner a los dem?s en primer lugar por encima de los propios intereses. No cabe duda que en todo hombre resuena esa voz: ?no hay mayor amor que aquel que da la vida por sus amigos?. Ya no podemos ver Fukushima de cualquier manera: su historia ha cambiado.


Publicado por mario.web @ 9:39
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