Martes, 24 de mayo de 2011


Autor: Alberto Carrara

?Qu? pasa en el cerebro de un pintor mientras est? realizando su pieza? ?Qu? ?reas de la corteza cerebral se activan cuando un escritor o un poeta est?n dando vida a sus mejores obras? ?Qu? influencia tiene el cerebro durante la ejecuci?n de una pieza musical?

Semir Zeki, neur?logo, profesor en el University College de Londres y fundador del Centro de Neuroest?tica en Berkeley, California (EEUU), emple? gran parte de su carrera profesional tratando de contestar a estas preguntas.

?Qu? pasaba en el cerebro del gran Dante Alighieri, de Michelangelo, de Richard Wagner, de Thomas Mann o de Paul C?zanne mientras ejerc?an sus dones art?sticos?

Para contestar, Samir Zeki hubiera ofrecido, a estos grandes artistas, una cita de resonancia magn?tica nuclear, por supuesto, sin ning?n costo.

La neurociencia ya est? penetrando con sus datos emp?ricos en el mundo del arte a 360 grados. El resultado es una nueva disciplina: la neuroest?tica.

El sue?o de Semir Zeki, su fundador, es ver qu? pasa en la cabeza de grandes artistas a la hora de pensar en su tema o en el momento de la composici?n de sus obras de arte. En su ?ltimo libro publicado en 2008, Splendours and Miseries of the Brain, ese cient?fico, apasionado de humanidades, literalmente se sumerge en las distintas composiciones art?sticas de la historia a la b?squeda de lo que ya ha postulado desde el principio: todo lo ?humano? en el hombre, incluida la producci?n art?stica, necesariamente surge de las actividades cerebrales finalizadas a conseguir, evolutivamente, la perfecci?n.

Seg?n Zeki, nuestro cerebro contiene, de por s?, el ideal al cual tiende y que busca representar en la producci?n art?stica. Habr?a una divergencia entre el ideal cerebral y la realidad concreta que siempre falla, que siempre resulta deficitaria, pobre, no a la altura. Resulta claro, seg?n el fundador de la neuroest?tica, que toda arte es, en definitiva, el resultado de la b?squeda de nuestro cerebro por alcanzar el ideal que contiene y que nunca logra satisfacer. El motor mismo del arte ser?a esta amargura siempre experimentada de no lograr alcanzar el ideal cerebral.

Los temas abarcados por el cient?fico son m?ltiples: el arte en todas sus facetas, las relaciones amorosas, la b?squeda de la perfecci?n personal y colectiva, la belleza, el sufrimiento; en definitiva, nuestra visi?n sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos como seres vivientes.

Tras sus estudios neurocient?ficos, el ?padre? de la neuroest?tica propone un claro esquema filos?fico de interpretaci?n de la realidad que as? podr?a resumirse: si el conocimiento fluye y se genera a partir de nuestro ?rgano cerebral, al fin y al cabo, este mismo conocimiento ser?a explicable por medio de los mecanismos de funcionamiento del cerebro. La formaci?n de los conceptos, as? como el juicio est?tico ?bello-hermoso?, son considerados los mayores logros de nuestro aparato cerebral. Este ?ltimo, sin embargo, tiene su otra cara de la medalla: el concepto sint?tico producido resulta privado de todas las experiencias vitales empleadas por el sujeto en producirlo. A partir de esta carencia, se engendrar?a, como mecanismo de compensaci?n por parte del cerebro, la creatividad t?picamente humana expresada en las producciones art?sticas.

En sus estudios, Zeki subraya la limitaci?n de nuestras capacidades cerebrales terminando con un sentido de extrema amargura. El hombre, ?pintado? desde esta perspectiva de la neuro?stetica, con un cerebro deficiente en su capacidad abstractiva (de formaci?n de los conceptos), siempre fallar?a en la b?squeda por la perfecci?n, puesto que la creatividad no es m?s que una estrategia evolutiva para tratar de suplir esta deficiencia estructural cerebral.

Puestas estas premisas, teniendo en cuenta cuanto afirma el premio Nobel Josif Brodskij cuando dice que ?la est?tica es la madre de la ?tica? (J. Brodskij, Dall?esilio, Adelphi, Milano 1988, p. 47), resulta claro el siguiente paso: puesto que la est?tica viene engendrada a partir del cerebro y ella misma es la ?madre? de la ?tica, entonces esta ?ltima, la ?tica, tambi?n es un producto del ?rgano cerebral.

No cabe duda de que esta visi?n reduccionista resulta desproporcionada ante la prueba misma de los hechos. Zeki funda todo su sistema conceptual a partir de premisas filos?ficas que ?l mismo no prueba cient?ficamente seg?n los criterios del m?todo emp?rico; es decir, la perspectiva adoptada es la propia del naturalismo exclusivista que presupone que la ?nica realidad existente sea la que se puede medir y visualizar de alguna forma seg?n los aparatos tecnol?gicos a disposici?n. Justamente Zeki enfrenta el estudio del sentido est?tico en el hombre desde su especialidad, es decir, desde la neurociencia; pero, como algunos hacen, despu?s de haber recorrido un trecho de camino, se olvidan de d?nde hab?an empezado: el hombre en su totalidad. Es la persona humana en una visi?n integral, la que ejerce el papel de artista, no su cerebro.

Si es positivo subrayar, a la luz de las neuroim?genes contempor?neas, los l?mites intr?nsecos de nuestro ?rgano cerebral, resulta da?ino interpretar la tensi?n que el hombre experimenta al tratar de superarse, como mecanismo de compensaci?n surgido en el proceso evolutivo con el fin de suplir a nuestras carencias cerebrales.

No cabe duda de que nuestro cerebro interfiere y es mediador de nuestras m?s nobles actividades, pero esto no quita que el artista siempre ser? un ser humano en su totalidad, no un cerebro.


Publicado por mario.web @ 9:59
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