Martes, 24 de mayo de 2011

Autor: Salvador I. Reding Vida?a

Dentro del manejo popular del t?rmino, hay milagros-milagros y milagros chiquitos. ?A qu? viene esto? a que las personas, cuando le piden algo a Dios, directamente o por mediaci?n de intercesores, como de la Virgen Mar?a, o de alg?n santo y hasta de antepasados a quienes se les ve como salvados en el cielo, dicen que se les concedi? el milagro pedido.

Independientemente de la buena fe de quien lo dice, hay un uso indebido del t?rmino ?milagro?, ya que se le da una significaci?n que no tiene en la mayor?a de los casos. Esto es importante porque la iglesia que ve a profundidad cient?fica el caso de los presuntos milagros es la cat?lica, que cuando habla de milagros es que realmente pueden considerarse como tales, en el m?s estricto sentido.

La mayor parte de los casos, un creyente pide algo a Dios, que puede ir desde que gane su equipo deportivo favorito hasta conseguir un trabajo o la salud de un ser querido, y cuando sucede lo pedido dicen que Dios les hizo el milagro.

Pero no, perd?n, podr?amos decir que se trata de favores o ayudas divinas, si realmente es as?, pero no necesariamente de milagros. ?Cu?ndo podemos hablar de milagros? cuando Dios concede un hecho que desaf?a las leyes de la naturaleza, cuando la ciencia no puede explicar c?mo sucedi? aquello.

Los milagros generalmente son casos de recuperaci?n de la salud en forma inexplicable para la ciencia m?dica. Los m?s impactantes son cuando desaparece, de pronto, una enfermedad, como un tumor maligno que m?dicamente ha sido detectado y correctamente diagnosticado, y tras el milagro simplemente no existe tal tumor, desapareci?. No se trata de que fue reduci?ndose paulatinamente, aunque sea muy aprisa, lo cual puede tener una explicaci?n m?dica, como es el efecto de un tratamiento adecuado o hasta de un caso psicosom?tico.

Las personas tienen muchas veces, sin saberlo, un gran poder para que la mente logre derrotar una enfermedad y curarse r?pidamente, con o sin ayuda ajena. Por eso hay personas que ?luchan? contra una enfermedad, y logran que su cuerpo utilice al m?ximo los poderes de recuperaci?n que Dios puso en la naturaleza viva, y vencen la enfermedad. Pero esto no es realmente un milagro.

Por eso tambi?n hay personas con la capacidad de curar a otros, -aunque generalmente no a s? mismos-, y no precisamente como hechos milagrosos. Los ?sanadores? o ?healers?, en ingl?s, ?piden a Dios que cure a alguien con su intervenci?n. Se dice que estas personas que curan tienen una gran energ?a que trasmiten al enfermo, y tal parece que es as?, como un fen?meno natural poco conocido. ?Realizan milagros? Probablemente no, a menos que el hecho, como ya dijimos, desaf?e a la ciencia, para la cual sea inexplicable.

Para los cat?licos, los milagros verdaderos, aparte de las ayudas o favores que les son concedidos, son los hechos que van en contra de las leyes naturales como las conocemos. Para que la Iglesia reconozca un hecho inexplicable como milagro es necesario que se estudie tan cuidadosamente como sea posible, que los cient?ficos declaren que va en contra de las leyes naturales. Si no es as?, pero se trata de lo que parece ser resultado de rogar a Dios, entonces podemos hablar de favores o ayuda divina. No por eso dejan de ser importantes para la fe, pues lo son: Dios los ha escuchado y concedido, pero no son milagros.

El uso indebido del concepto milagro, hace que los seguidores de la superstici?n de la ?Santa Muerte?, crean que ella hace milagros, sin ninguna prueba cient?fica.

Cuando una persona muere, como se dice, en olor de santidad, que tuvo una vida ejemplar o fue objeto de martirio aceptado (y perdonado) a causa de su fe, la prueba que la Iglesia requiere para declarar que est? en el cielo y es por tanto santo, es que se atribuyan a su intervenci?n ante Dios dos milagros aut?nticos, cient?ficamente hablando, el uno para beatificarlo y el otro para canonizarlo.

El caso de un hombre contempor?neo, a quien se elevar? a los altares del catolicismo el primero de mayo de 2011, est? en esta l?nea: se atribuye a su intercesi?n el que Dios haya sanado milagrosamente a una persona enferma. De ello hay testimonio de los m?dicos y de la misma enferma curada. Hablamos de Karol Wojtyla, Juan Pablo II. Hay m?s casos de su intervenci?n bajo estudio.

La profunda preocupaci?n de la Iglesia Cat?lica por el asunto de los milagros no parece ser compartida por otras religiones tan estrictamente hablando, sobre todo en llevar su estudio al mayor nivel cient?fico posible. Una sola peque?a duda, y el caso se queda en los archivos. En los centros religiosos como F?tima y Lourdes, los testimonios de curaciones repentinas o muy r?pidas de peregrinos son m?s que abundantes, pero la Iglesia se la lleva con toda calma en su estudio.

Los milagros pueden demostrar, a quien quiera verlos (no hay peor ciego que el que no quiere ver), que la naturaleza puede ser desafiada por su creador, un Dios que s? existe y muestra su poder. Pero para que la demostraci?n convenza, se estudia cada caso con la ayuda de la ciencia. En cambio, la llamada ?madre naturaleza? no tiene poder alguno para violentar sus propias leyes.

Creo que muchos no creyentes, ateos o a-religiosos, si se enfrentaran a la inexplicabilidad natural de un fen?meno milagroso, tendr?an que convencerse de que s? hay un Dios. Pero la verdad es que no les interesa, o temen que la evidencia les demuestre que su ate?smo estaba equivocado, algo muy doloroso para la vanidad. Por otro lado, las ayudas o favores divinos pueden tener explicaciones alternas, desde la casualidad hasta la ignorancia de c?mo sucedi? aquello natural o m?dicamente (que los interesados llamaron milagro).

Hay que distinguir pues, los favores de Dios, o las simples coincidencias de hechos que respondieron a las leyes naturales, de los milagros-milagros. De esta forma, podemos reforzar la fe en la existencia de un Dios que adem?s es bondadoso y nos llega a conceder peticiones contra la naturaleza que ?l cre?.


Publicado por mario.web @ 10:11
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