Martes, 24 de mayo de 2011

Enciclopedia Cat?lica. ?Existen pasajes b?blicos que anuncien la llegada de Mar?a, como los hay de Jesucristo? Si en los Evangelios casi no se habla de Mar?a, ?c?mo sabemos d?nde vivi?, con qui?n, c?mo era...? ?C?mo trataron los primeros cristianos a Mar?
Autor: Enciclopedia Cat?lica | Fuente: www.enciclopediacatolica.com
El Antiguo Testamento se refiere a Nuestra Se?ora tanto en sus profec?as como en sus tipos o figuras.


G?nesis 3:15

La primera profec?a referente a Mar?a se encuentra en los cap?tulos iniciales del Libro del G?nesis (3:15): "Pondr? enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo; ella te aplastar? la cabeza y t? estar?s al acecho de su tal?n". Esta versi?n parece diferir en dos aspectos del texto original hebreo:

  • En primer lugar, el texto hebreo emplea el mismo verbo para las dos versiones traducidas "ella te aplastar?" y "t? estar?s al acecho"; la Septuaginta traduce el verbo en ambos casos por "terein" (estar al acecho); Aquila, S?maco y los traductores sirios y samaritanos traducen el verbo hebreo por expresiones que significan aplastar, magullar; el Itala traduce el "terein" utilizado en la Septuaginta con el t?rmino latino de "servare" , vigilar; S. Jer?nimo (1) sostiene que el verbo hebreo tiene el significado de "aplastar" o "magullar" m?s que el de "estar al acecho", "vigilar". Sin embargo en su propio trabajo, que se convirti? en la Vulgata latina, el santo emplea el t?rmino "aplastar" (conterere) en primer lugar, y "estar al acecho" (insidiari) en segundo. Por tanto el castigo infligido a la serpiente y la venganza de ?sta est?n expresadas con el mismo verbo: pero la herida sufrida por la serpiente es mortal, ya que afecta a la cabeza, mientras que la herida causada por ella no es mortal, ya que es infligida en el tal?n.

  • El segundo punto de diferencia entre el texto hebreo y nuestra versi?n se refiere al agente que va a infligir la herida mortal a la serpiente: nuestra versi?n coincide con el texto actual de la Vulgata en traducir "ella"(ipsa) que se refiere a la mujer, mientras que el texto hebreo traduce "hu?" (autos, ipse) que se refiere a la descendencia de la mujer. Seg?n nuestra versi?n y la traducci?n de la Vulgata, ser? la mujer quien obtenga la victoria; seg?n el texto hebreo, ella vencer? a trav?s de su descendencia. Es en este sentido en el que la Bula "Ineffabilis" atribuye la victoria a Nuestra Se?ora. La versi?n "ella" (ipsa) no es ni una corrupci?n intencionada del texto original ni un error accidental, sino que es una versi?n explicativa que expresa expl?citamente el hecho de la participaci?n de Nuestra Se?ora en la victoria sobre la serpiente, que est? contenido de manera impl?cita en el original hebreo. La fuerza de la tradici?n cristiana referente a la participaci?n de Mar?a en esta victoria puede deducirse del hecho de que S.Jer?nimo mantuviera "ella" en su versi?n a pesar de su familiaridad con el texto original y con la traducci?n "?l" (ipse)en la antigua versi?n latina.

    Dado que es com?nmente admitido que el juicio divino se dirige no tanto contra la serpiente como contra el causante del pecado, la descendencia de la serpiente hace referencia a los seguidores de la serpiente, la "progenie de v?boras", la "generaci?n de v?boras", aquellos cuyo padre es el Diablo, los hijos del mal, imitando, non nascendo (Agust?n) (2).

    Puede darse la tentaci?n de comprender la descendencia de la mujer en un sentido colectivo an?logo, abarcando a todos los nacidos de Dios. Pero "descendencia" puede no s?lo referirse a una persona en particular, sino que generalmente tiene dicho significado, si el contexto lo permite. S. Pablo (G?latas 3:16) da esta explicaci?n de la palabra "descendencia" tal como aparece en las promesas de los patriarcas: "A Abraham y a su descendencia fueron hechas las promesas. No dice a sus descendencias, como de muchas, sino de una sola: "Y a tu descendencia", que es Cristo. Finalmente la expresi?n "la mujer" en la frase "Pondr? enemistad entre ti y la mujer" es una traducci?n literal del texto hebreo. La Gram?tica Hebrea de Gesenius-Kautzsch (3) establece la norma: es un rasgo peculiar del hebreo el uso del art?culo para indicar una persona o cosa todav?a desconocida o que todav?a est? por describir con claridad, ya se encuentre presente o tenga que considerarse bajo las condiciones del contexto. Dado que nuestro art?culo indefinido cumple este prop?sito, se podr?a traducir: "Pondr? enemistad entre ti y una mujer".

    Por tanto la profec?a promete una mujer, Nuestra Se?ora, que ser? la enemiga de la serpiente en un grado sobresaliente. Adem?s, la misma mujer saldr? vencedora sobre el Demonio, al menos a trav?s de su hijo. La rotundidad de la victoria es subrayada por la frase contextual "comer?s tierra", que es seg?n Winckler (4) una antigua y com?n expresi?n oriental que denota la m?xima humillaci?n. (5)


    Isa?as 7:1-17

    La segunda profec?a referente a Mar?a se encuentra en Isa?as 7:1-17. Los cr?ticos se han empe?ado en representar este pasaje como una combinaci?n de sucesos y palabras del profeta escritos por un autor desconocido (6). La credibilidad del contenido no resulta necesariamente afectada por esta teor?a, ya que las tradiciones prof?ticas pueden quedar registradas por cualquier escritor sin perder por ello su credibilidad. Pero incluso Duhm considera la teor?a como un intento aparente por parte de los cr?ticos de averiguar hasta d?nde est?n dispuestos a aguantar pacientemente los lectores; opina que es una verdadera desgracia para la cr?tica en cuanto tal el que haya encontrado un mero compendio en un pasaje que describe tan gr?ficamente la hora del nacimiento de la fe.

    Seg?n II Reyes 16:1-4, y II Paralip?menos 27:1-8, Ajaz, que comenz? su reinado en el 736 a. C., profesaba abiertamente la idolatr?a, de forma que Dios lo dej? a merced de los reyes de Siria e Israel. Al parecer se hab?a establecido una alianza entre Pecaj, rey de Israel, y Ras?n, rey de Damasco, con el prop?sito de ofrecer resistencia a las agresiones asirias. Ajaz, partidario de los asirios, no se uni? a la coalici?n; los aliados invadieron su territorio, con la intenci?n de sustituir a Ajaz por un gobernante m?s complaciente, un cierto hijo de Tabeel. Mientras Ras?n estaba ocupado en reconquistar la ciudad costera de Elat, Pecaj procedi? en solitario contra Jud?, "pero no pudieron prevalecer". Una vez Elat hubo ca?do, Ras?n uni? sus fuerzas a las de Pecaj; "Siria y Efra?m se hab?an confederado" y "tembl? su coraz?n (de Ajaz) y el coraz?n del pueblo, como tiemblan los ?rboles del monte a impulsos del viento". Hab?a que hacer preparativos inmediatos para un asedio prolongado, y Ajaz se encontraba intensamente ocupado en las proximidades de la piscina superior, de la cual recib?a la ciudad la mayor parte de su suministro de agua. De ah? que Dios le diga a Isa?as: "Sal luego al encuentro de Ajaz ... al cabo del acueducto de la piscina superior". El encargo del profeta es de naturaleza extremadamente consoladora: "Mira bien no te inquietes, no temas nada y ten firme coraz?n ante esos dos cabos de tizones humeantes". El plan de los enemigos no tendr? ?xito: "no aguantar? y esto no suceder?". ?Cu?l ser? el destino concreto de los enemigos?

  • Siria no ganar? nada, permanecer? como hab?a estado en el pasado: "la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco es Ras?n."

  • Efra?m tambi?n permanecer? en el futuro inmediato como hab?a estado hasta ese momento: "la cabeza de Efra?m es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Romelia"; pero al cabo de sesenta y cinco a?os ser? destruida, "dentro de sesenta y cinco a?os Efra?m habr? dejado de ser pueblo".

    Ajaz hab?a abandonado al Se?or por Moloc, y hab?a depositado su confianza en una alianza con Asiria; de ah? la profec?a condicional referente a Jud? "si no crees, no continuar?s". La prueba de fe sigue inmediatamente a continuaci?n: "Pide al Se?or, tu Dios, una se?al, o de abajo en lo profundo o de arriba en lo alto". Ajaz responde con hipocres?a: "no la pedir?, no tentar? al Se?or", rechazando as? declarar su fe en Dios y prefiriendo la pol?tica asiria. El rey prefiere Asiria a Dios, y Asiria vendr? sobre ?l: "Har? venir el Se?or sobre ti y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre, d?as cuales nunca vinieron desde que Efra?m se separ? de Jud? con el rey de los asirios". La casa de David hab?a ofendido no s?lo a los hombres, sino tambi?n a Dios con su incredulidad; por ello, "no continuar?", y, por una iron?a del castigo divino, ser? destruida por aquellas mismas gentes a las que prefiri? antes que a Dios.

    Sin embargo, las promesas mesi?nicas hechas a la casa de David no pueden frustrarse: "El Se?or mismo os dar? una se?al. He aqu? que una virgen concebir?, y dar? a luz un hijo, y ser? llamado Emmanuel. Y se alimentar? de mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y elegir lo bueno. Pues antes que el ni?o sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, la tierra por la cual temes de esos dos reyes ser? devastada". Dejando de lado una serie de preguntas relacionadas con la explicaci?n de la profec?a, debemos limitarnos aqu? a la prueba evidente de que la virgen mencionada por el profeta es Mar?a, la Madre de Cristo. La argumentaci?n se basa en las premisas de que la virgen mencionada por el profeta es la madre de Emmanuel, y que Emmanuel es Cristo. La relaci?n de la virgen con Emmanuel est? claramente expresada en las palabras inspiradas; las mismas indican, asimismo, la identidad de Emmanuel con Cristo.

    La relaci?n de Emmanuel con la se?al divina extraordinaria que iba a ser concedida a Ajaz nos predispone a ver en la criatura alguien m?s que un ni?o corriente. En 8:8, el profeta le atribuye la propiedad de la tierra de Jud?: "Y tendiendo sus brazos cubrir?n toda tu tierra, ?oh Emmanuel!". En 9:6, se dice que el gobierno de la casa de David descansa sobre sus hombros, y se le describe como poseedor de cualidades superiores a las humanas: "nos ha nacido un ni?o, nos ha sido dado un hijo, que tiene sobre su hombro la soberan?a, y que se llamar? maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Pr?ncipe de la paz".

    Finalmente, el profeta llama a Emmanuel "vara del tronco de Jes?", agraciado con "el esp?ritu del Se?or, esp?ritu de sabidur?a y de inteligencia, esp?ritu de consejo y de fortaleza, esp?ritu de entendimiento y de temor de Dios"; su venida ir? seguida de los signos generales de la era mesi?nica, y los que queden del pueblo escogido ser?n de nuevo el pueblo de Dios (11:1-16).

    Cualquier oscuridad o ambig?edad que pudiera haber en el texto prof?tico es eliminada por S. Mateo (1:18-25). Despu?s de narrar las dudas de San Jos? y la reafirmaci?n del angel "lo concebido en ella es obra del Esp?ritu Santo", el evangelista contin?a: "Todo esto sucedi? para que se cumpliese lo que el Se?or hab?a anunciado por el profeta, que dice: He aqu? que una virgen concebir? y parir? un hijo, y le pondr? por nombre Emmanuel". No es necesario que repitamos la explicaci?n del pasaje dada por comentaristas cat?licos que responden a las objeciones que se han hecho contra el significado obvio del evangelista. De todo lo anterior se puede deducir que Mar?a es mencionada en la profec?a de Isa?as como madre de Jesucristo; a la luz de la referencia a la profec?a hecha por S. Mateo, se puede a?adir que ?sta predijo tambi?n la virginidad de Mar?a, intacta en la concepci?n de Emmanuel (7).


    Miqueas 5:2-3

    Una tercera profec?a referente a Nuestra Se?ora se encuentra en Miqueas 5:2-3: "Y t?, Bel?n de Efrata, peque?o para ser contado entre las familias de Jud?, de ti me saldr? quien se?orear? en Israel, cuyos or?genes vienen del comienzo, de los d?as de la eternidad. Los entregar? hasta el tiempo en que la que ha de parir parir?, y el resto de sus hermanos volver? a los hijos de Israel". Aunque el profeta (750-660 a. de C., aproximadamente) fue contempor?neo de Isa?as, su actividad prof?tica comenz? un poco m?s tarde y finaliz? un poco antes que la de Isa?as. No cabe ninguna duda de que los jud?os consideraban que las predicciones anteriores se refer?an al Mes?as. Seg?n S. Mateo (2Helloween, cuando Herodes pregunt? a los sumos sacerdotes y escribas d?nde iba a nacer el Mes?as, le respondieron con las palabras de la profec?a, "Y t? Bel?n, tierra de Jud?, ..." Seg?n S. Juan (7:42), el populacho jud?o reunido en Jerusal?n para la celebraci?n de la fiesta formul? la pregunta ret?rica: "?No dice la Escritura que del linaje de David y de la aldea de Bel?n, de donde era David, ha de venir el Mes?as?". La par?frasis caldea de Miqueas 5:2 confirma la misma opini?n: "De ti me saldr? el Mes?as, que se?orear? en Israel". Las mismas palabras de la profec?a no admiten pr?cticamente otra explicaci?n; pues "sus or?genes son del comienzo, desde los d?as de la eternidad".

    Mas, ?c?mo se refiere la profec?a a la Virgen Mar?a? Nuestra Se?ora es mencionada con la frase "hasta el tiempo en que la que ha de parir parir?". Es cierto que "la que ha de parir" se ha referido tambi?n a la Iglesia (S. Jer?nimo, Teodoreto), o al grupo de gentiles que se unieron a Cristo (Ribera, Mariana), o tambi?n a Babilonia (Calmet); pero, por una parte, no hay apenas relaci?n suficiente entre ninguno de estos sucesos y el redentor prometido; por otra parte, el pasaje deber?a decir "hasta el tiempo en que la que es est?ril parir?" si el profeta se hubiera referido a cualquiera de dichos sucesos. Tampoco puede "la que ha de parir" referirse a Si?n: Si?n es mencionada sin sentido metaf?rico antes y despu?s de este pasaje, de modo que no se puede esperar que el profeta recurra de repente a un lenguaje figurado. Mas a?n, si se explica as? la profec?a, no tendr?a un sentido cabal. Las frases contextuales "el se?or de Israel", "sus or?genes", que en hebreo implica nacimiento, y "sus hermanos" hacen referencia a un individuo, no a una naci?n; de ello se deduce que el parto debe referirse a esa misma persona. Se ha mostrado que la persona que gobernar? es el Mes?as; por ello, "la que ha de parir" debe referirse a la madre de Cristo, Nuestra Se?ora. As? explicado, todo el pasaje aparece claro: el Mes?as ha de nacer en Bel?n, un pueblo insignificante de Jud?; su familia debe estar reducida a la pobreza y la oscuridad antes del momento de su nacimiento; como esto no puede suceder si la teocracia permanece intacta, si la casa de David contin?a floreciendo, "por ello los entregar? hasta el tiempo en que la que ha de parir parir?" al Mes?as. (8)


    Jerem?as 21:22

    Una cuarta profec?a referente a Mar?a se encuentra en Jerem?as 21:22: "El Se?or ha creado algo nuevo sobre la tierra: una mujer conseguir? un hombre". El texto del profeta Jerem?as ofrece no pocas dificultades para el int?rprete cient?fico; nosotros seguiremos la versi?n de la Vulgata latina del original hebreo. Pero incluso esta traducci?n ha sido explicada de muchas formas diferentes: Rosenmuller y muchos int?rpretes protestantes conservadores defienden la versi?n "una mujer proteger? a un hombre", mas tal argumento dif?cilmente podr?a inducir a los hombres de Israel a retornar a Dios. La explicaci?n "una mujer buscar? a un hombre" apenas est? de acuerdo con el texto; adem?s, tal inversi?n del orden natural es presentada en Isa?as 4:1 como una se?al de la m?s absoluta cat?strofe. La versi?n de Ewald "una mujer se convertir? en un hombre" es muy poco fiel al texto original. Otros comentaristas ven en la mujer un s?mil de la Sinagoga o de la Iglesia, en el hombre un s?mil de Dios, de modo que pueden explicar la profec?a "Dios morar? de nuevo en medio de la Sinagoga (o del pueblo de Israel)" o "la Iglesia proteger? la tierra con sus valientes hombres". Pero el texto hebreo dif?cilmente evoca ese significado; adem?s, esa explicaci?n convertir?a ese pasaje en una tautolog?a: "Israel retornar? a su Dios, ya que Israel amar? a su Dios".

    Algunos autores recientes traducen el original hebreo por: "Dios crea algo nuevo sobre la tierra: la mujer (esposa) retorna al hombre (su marido)". Seg?n la ley antigua (Deuteronomio 24:1-4; Jerem?as 3invasor, el marido no pod?a volver a aceptar a su mujer una vez que la hab?a repudiado; pero el Se?or introducir? una novedad al permitir a la mujer infiel, o lo que es lo mismo, la naci?n culpable, volver a la amistad con Dios. Esta explicaci?n se basa en una correcci?n aventurada del texto; adem?s, no implica necesariamente el significado mesi?nico que se espera del pasaje.

    Los Padres griegos siguen generalmente la versi?n de la Septuaginta, "El Se?or ha creado salvaci?n en una nueva plantaci?n, los hombres caminar?n seguros"; mas S. Atanasio (9) combina la versi?n de Aquila dos veces "Dios ha creado algo nuevo en la mujer" con la de la Septuaginta, diciendo que la nueva plantaci?n es Jesucristo, y que lo nuevo creado en la mujer es el cuerpo del Se?or, concebido en la mujer virgen sin la participaci?n del hombre. Tambi?n S. Jer?nimo (10) entiende el texto prof?tico de la virgen que concibe al Mes?as. Esta explicaci?n del pasaje concuerda con el texto y con el contexto. Como la Palabra Encarnada posey? desde el primer instante de su concepci?n todas sus perfecciones, exceptuando aquellas relacionadas con su desarrollo corporal, es correcto afirmar que su madre "conseguir? un hombre". No es necesario se?alar que tal condici?n en una criatura reci?n concebida es denominada, con raz?n, "algo nuevo sobre la tierra". El contexto de la profec?a describe, despu?s de una breve introducci?n general (30:1-3), la futura libertad de Israel y la restauraci?n en cuatro estancias: 30:4-11, 12-22; 30:23; 31:14, 15-26; las tres primeras estancias terminan con la esperanza del tiempo mesi?nico. La cuarta deber?a esperarse tambi?n que tuviera un final similar. Adem?s, la profec?a de Jerem?as, pronunciada alrededor del 589 a. de C. y entendida en el sentido que se acaba de referir, concuerda con las expectativas mesi?nicas contempor?neas basadas en Isa?as 7:14; 9:6; Miqueas 5:3. Seg?n Jerem?as, la madre de Cristo se diferencia de las otras madres en que su Hijo, incluso cuando a?n est? en su vientre, tiene todas las propiedades que constituyen la verdadera naturaleza humana (11). El Antiguo Tetamento se refiere indirectamente a Mar?a en aquellas profec?as que predicen la encarnaci?n del Verbo de Dios.


    Tipos y figuras de Mar?a en el Antiguo Testamento.

    Para estar seguros del significado de un tipo, este significado debe ser revelado, es decir, debe habernos sido transmitido a trav?s de la Sagrada Escritura o de la tradici?n. Algunos escritores piadosos han desarrollado por su cuenta numerosas analog?as entre ciertos datos del Antiguo Testamento y los datos correspondientes del Nuevo Testamento; sin embargo, por muy ingeniosas que estas correlaciones puedan ser, no demuestran que Dios tuviera de hecho la intenci?n de transmitir en los textos inspirados del Antiguo Testamento las verdades de la correspondencia establecida.

    Por otra parte, debe tenerse presente que no todas las verdades contenidas ya sea en las Escrituras o en la tradici?n han sido expl?citamente propuestas a los creyentes como verdades de fe por definici?n expresa de la Iglesia. De acuerdo con el principio "Lex orandi est lex credenti" debemos tratar al menos con reverencia las innumerables sugerencias contenidas en la liturgia y oraciones oficiales de la Iglesia. De esta forma es como debemos considerar muchos de los tratamientos otorgados a Nuestra Se?ora en la letan?a y en el "Ave maris stella". Las Ant?fonas y Responsos que se encuentran en los Oficios recitados en las varias festividades de Nuestra Se?ora sugieren un n?mero de tipos referentes a Nuestra Se?ora que dif?cilmente hubieran sido mostrados con tanta viveza de otra manera a los ministros de la Iglesia. La tercera ant?fona de Laudes de la Festividad de la Circuncisi?n contempla en "el arbusto que arde sin consumirse" (Exodo 3Bastardo Kitty la figura de Mar?a en la concepci?n de su Hijo sin perder su virginidad. La segunda ant?fona de Laudes del mismo Oficio contempla en el vell?n de lana de Gede?n, h?medo por el roc?o mientras que la tierra a su alrededor hab?a permanecido seca (Jueces 6:37-38), un tipo de Mar?a recibiendo en su vientre al Verbo Encarnado (12).

    El Oficio de la Bienaventurada Virgen aplica a Mar?a muchos de los pasajes referentes a la esposa del Cantar de los Cantares (13) y tambi?n los referentes a la sabidur?a del Libro de los Proverbios 8:22-31 (14). Un "jard?n cerrado, una fuente sellada" mencionado en Cantares 4:12 aplicado a Mar?a es s?lo un ejemplo concreto de todo lo referido anteriormente (15). Adem?s, Sara, D?bora, Judit y Ester son utilizadas como tipos de Mar?a; el arca de la Alianza, sobre la que se manifiesta la misma presencia de Dios, es utilizada como la figura de Mar?a llevando al Verbo Encarnado en su vientre. Pero es especialmente Eva, la madre de todos los vivientes (G?nesis 3:20), la que es considerada como un tipo de Mar?a, que es la madre de todos los vivientes en el orden de la gracia (16).



    [1] Quaest. hebr. in Gen., P.L., XXIII, col. 943
    [2] cf. Wis., ii, 25; Matt., iii, 7; xxiii, 33; John, viii, 44; I, John, iii, 8-12.
    [3] Hebr?ische Grammatik, 26th edit., 402
    [4] Der alte Orient und die Geschichtsforschung, 30
    [5] cf. Jeremias, Das Alte Testament im Lichte des alten Orients, 2nd ed., Leipzig, 1906, 216; Himpel, Messianische Weissagungen im Pentateuch, Tubinger theologische Quartalschrift, 1859; Maas, Christ in Type and Prophecy, I, 199 sqq., New York, 1893; Flunck, Zeitschrift f?r katholische Theologie, 1904, 641 sqq.; St. Justin, dial. c. Tryph., 100 (P.G., VI, 712); St. Iren., adv. haer., III, 23 (P.G., VII,, 964); St. Cypr., test. c. Jud., II, 9 (P.L., IV, 704); St. Epiph., haer., III, ii, 18 (P.G., XLII, 729).
    [6] Lagarde, Guthe, Giesebrecht, Cheyne, Wilke.
    [7] cf. Knabenbauer, Comment. in Isaiam, Paris, 1887; Schegg, Der Prophet Isaias, Munchen, 1850; Rohling, Der Prophet Isaia, Munster, 1872; Neteler, Das Bush Isaias, Munster, 1876; Condamin, Le livre d?Isaie, Paris, 1905; Maas, Christ in Type and Prophecy, New York, 1893, I, 333 sqq.; Lagrange, La Vierge et Emmaneul, in Revue biblique, Paris, 1892, pp. 481-497; L?mann, La Vierge et l?Emmanuel, Paris, 1904; St. Ignat., ad Eph., cc. 7, 19, 19; St. Justin, Dial., P.G., VI, 144, 195; St. Iren., adv. haer., IV, xxxiii, 11.
    [8] Cf. the principal Catholic commentaries on Micheas; also Maas, "Christ in Type and Prophecy, New York, 1893, I, pp. 271 sqq.
    [9] P.G., XXV, col. 205; XXVI, 12 76
    [10] In Jer., P.L., XXIV, 880
    [11] cf. Scholz, Kommentar zum Propheten Jeremias, W?rzburg, 1880; Knabenbauer, Das Buch Jeremias, des Propheten Klagelieder, und das Buch Baruch, Vienna, 1903; Conamin, Le texte de Jeremie, xxxi, 22, est-il messianique? in Revue biblique, 1897, 393-404; Maas, Christ in Type and Prophecy, New York, 1893, I, 378 sqq..
    [12] cf. St. Ambrose, de Spirit. Sanct., I, 8-9, P.L., XVI, 705; St. Jerome, Epist., cviii, 10; P.L., XXII, 886.
    [13] cf. Gietmann, In Eccles. et Cant. cant., Paris, 1890, 417 sq.
    [14] cf. Bull "Ineffabilis", fourth Lesson of the Office for 10 Dec..
    [15] Response of seventh Nocturn in the Office of the Immaculate Conception.
    [16] cf. St. Justin, dial. c. Tryph., 100; P.G., VI, 709-711; St. Iren., adv. haer., III, 22; V, 19; P.G., VII, 958, 1175; Tert., de carne Christi, 17; P.L., II, 782; St. Cyril., catech., XII, 15; P.G., XXXIII, 741; St. Jerome, ep. XXII ad Eustoch., 21; P.L., XXII, 408; St. Augustine, de agone Christi, 22; P.L., XL, 303; Terrien, La M?re de Dien et la m?re des hommes, Paris, 1902, I, 120-121; II, 117-118; III, pp. 8-13; Newman, Anglican Difficulties, London, 1885, II, pp. 26 sqq.; Lecanu, Histoire de la Sainte Vierge, Paris, 1860, pp. 51-82.

  • Publicado por mario.web @ 10:24
    Comentarios (0)  | Enviar
    Comentarios