Mi?rcoles, 25 de mayo de 2011



La voluntad, la disciplina, las creencias y los valores tienen, por tanto, una gran importancia en el proceso de aprendizaje. Es preciso trabajar previamente o en paralelo los programas de cultura o valores que eduquen a las personas en los requerimientos Autor: Teresa de Jes?s Lizaso Azc?rate, es.catholic.net

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El aprendizaje en el ser humano

El aprendizaje es un proceso y no un producto o resultado final. Para abordarlo con ?xito en las personas, es necesario comprender distintas dimensiones del ser humano y trabajar conscientemente sobre las mismas.

Es un proceso de cambio; lo que aprendemos nos cambia y pasa a formar parte de nosotros mismos. Si no hay cambio, no hay aprendizaje. Si el cambio producido es negativo, tampoco hay aprendizaje, yo lo llamo ?deshumanizaci?n?. Por tanto, preguntarse qu? he aprendido en un tiempo determinado es similar a reflexionar sobre en qu? he cambiado positivamente.

Para aprender, es imprescindible sentirse motivado, lo cual s?lo se produce en profundidad si uno sabe claramente lo que quiere y ha escogido o preferido esa opci?n entre distintas posibilidades. De alguna manera, ha de haber lucidez mental acompa?ada de cierto equilibrio emocional. Saber hacia d?nde se quiere ir y ser consciente de haber preferido esa meta sobre otras opciones son fundamentales para estar comprometido en el proceso de cambio y perseverar especialmente en los momentos dif?ciles, en los que hay que mantener un gran esfuerzo.

(En lenguaje marinero, tener claro el puerto y querer llegar all?. Sin ambos puntos, el capit?n del barco tendr?a una sensaci?n de dispersi?n y fragmentaci?n desconcertantes, la traves?a perder?a el sentido y, posiblemente, el barco ir?a a la deriva en cuanto cambiara el viento o hubiera temporal).

La claridad de metas / objetivos y la decisi?n o preferencia sobre una opci?n son fundamentales para aprender no s?lo cuando abordamos un proceso a futuro, sino tambi?n para aprender de una vivencia o experiencia pasada.

En ocasiones, acontecimientos importantes que nos sacan de la rutina pueden hacer que nos perdamos, que cambiemos el rumbo de nuestra vida sin saber muy bien hacia d?nde vamos, y que parezca ante los dem?s y antes nosotros mismos, que nuestra vida est? llena de discontinuidades al no tener una proyecci?n futura clara.

Sin embargo, no tiene por qu? ser as?: podemos llenar de significado esos cambios de rumbo. Tal vez sea esto una de las cosas que m?s me maravillan del ser humano, la posibilidad de construir, de re-crear siempre un nuevo mapa en el que los caminos recorridos se transformen en trampolines para la ruta que desde el presente queramos trazar.

Para ello es preciso reflexionar sobre los acontecimientos vividos e integrar en esa reflexi?n intelectual las emociones, buscando coherencia entre pensamiento y sentimientos pues a veces pueden ir en direcciones distintas y a ritmos diferentes (hay que lograr que las emociones y los sentimientos refuercen las metas que se quieren conseguir, aunque para ello haya que analizarlos, trabajarlos y canalizarlos). Y despu?s de esta reflexi?n, hay que actuar, y provocar cambios positivos desarrollando un proceso de aprendizaje sobre las experiencias vividas. Para ello, muchas veces se necesita un tiempo, distinto de unas personas a otras.

Si el cambio que se produce es s?lo interior, se ha incrementado la capacitaci?n de la persona, pero no ha tenido lugar un aprendizaje en pleno sentido, ya que ?ste se implementa cuando se aplica a la conducta, ocurriendo muchas veces que cuando se aprende algo se cambia toda una cadena de comportamientos que est?n interrelacionados. Para que el impacto del aprendizaje sea a largo plazo, ha de integrar las distintas dimensiones de la persona, es decir, ha de ser vivencial.

Desde este enfoque es obvio que aprender no es lo mismo que hacer cursos, ni disponer de m?s informaci?n sobre un asunto determinado.

Tambi?n parece evidente que el aprendizaje es din?mico y tiene lugar durante unidades de tiempo, por lo que la intervenci?n puntual de un curso o de una acci?n formativa es insuficiente (al menos habr?a que contemplar un programa).

Por otra parte, parece claro que el que aprende es el individuo, es decir, que es un proceso que ha de realizar uno mismo, que la responsabilidad del aprendizaje recae sobre uno mismo y no sobre la figura del formador/instructor, o en su caso coacher. No obstante esto no significa que se aprenda solo ni aislado del entorno: uno de los caminos m?s eficaces para aprender es compartir, reflexionar, dialogar en un equipo entre iguales y disponer del feed-back grupal.

Por otra parte, analizar la relaci?n de la persona que aprende con el entorno har? que el aprendizaje sea integrador y motivador.

Se podr?a a?adir que aprender precisa unos requerimientos previos como tener educada la voluntad de la persona para conseguir sus retos, es decir, para romper la inactividad inicial y empezar las acciones que le conduzcan hacia la meta escogida y, por otra parte, realizar de forma consciente un esfuerzo continuado en todo el proceso de cambio.?Cu?nto cuesta perseverar cuando los resultados finales del proceso se difieren en el tiempo!...

La voluntad, la disciplina, las creencias y los valores tienen, por tanto, una gran importancia en el proceso de aprendizaje. Es preciso trabajar previamente o en paralelo los programas de cultura o valores que eduquen a las personas en los requerimientos necesarios para que aprendan en otros campos.

Tenemos bastante asumido que la educaci?n puede cambiar la naturaleza corporal del hombre, pero no somos tan conscientes de su fuerza para originar otro tipo de cambios mucho m?s profundos de la persona. Es importante ser capaz de verbalizar nuestros procesos de cambio para ser conscientes de los mismos y consolidar el aprendizaje re-denominando en ocasiones nuestras referencias.

De todo lo dicho podemos deducir que no es lo mismo formaci?n que desarrollo, aprendizaje o educaci?n.

Formar es poner orden, dar forma, actuar exteriormente sobre el molde de una esencia. Hace referencia por tanto a una figura exterior. Formador ser?a el que ayuda a poner orden (en las experiencias, ideas/conocimientos de la persona).

Educar introduce el componente de creencias y valores, es decir, de un cierto ?adoctrinamiento? ya que su finalidad es dirigir, encaminar, perfeccionar facultades intelectuales y morales. Es similar a instruir.

El educador o instructor intenta, desde fuera, que el educando o instruido construya su persona en un contexto cultural.

Desarrollar introduce un componente din?mico, de evoluci?n o progreso en el tiempo. Es m?s que formar y que educar al incluir los procesos de aprendizaje del individuo. Aprender tiene una connotaci?n de actividad interna, responsabiliza al propio individuo, es similar a aprehender, coger, asir...

La figura del coacher es la que mejor acompa?a el proceso de aprendizaje de una persona, ya que contempla este proceso como tal en su dimensi?n interna y din?mica, e incluye todos los roles anteriores, pues en determinados momentos forma, entrena o adiestra en la pr?ctica, educa pues dirige, mentoriza porque influye o da parecer, y da feed-back.

Hablar de necesidades de aprendizaje no es lo mismo, por tanto, que hablar de necesidades formativas: las necesidades de aprendizaje son necesidades individuales, referidas a una persona en concreto en relaci?n a unos objetivos de rendimiento en el tiempo, contemplan su trayectoria, desarrollo y potencial, y precisan, para su cobertura, del apoyo de un coacher. Una oportunidad de detectar estas necesidades de aprendizaje es la entrevista de V&D, en la que habr? que valorar tambi?n su cobertura en funci?n del potencial del empleado.

Versus lo que yo llamo necesidades formativas que es la capacitaci?n que requiere un puesto determinado para su desempe?o: las necesidades formativas est?n referenciadas, por tanto, respecto al contenido de un puesto de trabajo, es decir, la misi?n y objetivos marcados por la estrategia de la empresa para dicho puesto as? como las habilidades precisas para el desempe?o de sus actividades/funciones. El contenido de los puestos es din?mico seg?n la respuesta que ha de dar la Organizaci?n a las demandas que le exige el mercado, por lo que las necesidades formativas del colectivo tambi?n van cambiando.

As? surgen los programas formativos funcionales, que ofertan cat?logos de cursos en los que se tienen en cuenta los requerimientos formativos necesarios para el correcto desempe?o de los distintos puestos de trabajo. S?lo consideran a las personas a la hora de valorar sus gaps respecto a dichos requerimientos, para ver si incluirlas o no en los mencionados programas, pero no consideran sus necesidades globales de aprendizaje ni su potencial.

Estos programas formativos ayudan prioritariamente al cumplimiento de una estrategia m?s que al desarrollo de la Organizaci?n.

Creo importante valorar ambas din?micas:
-la de los programas formativos funcionales dirigidos a determinados colectivos, que ayudan al cumplimiento de la estrategia empresarial

-y la de facilitar el coaching en procesos de aprendizaje de empleados con potencial, que se podr?an estructurar en planes de desarrollo. Crucial para el crecimiento de la Organizaci?n.

Ambas perspectivas son perfectamente compatibles con la conducci?n de los procesos de aprendizaje que viven los componentes de los equipos, que puede liderar la l?nea, as? como con otras microactividades formativas desarrolladas en el entorno pr?ximo del colaborador.

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Publicado por mario.web @ 23:22
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