Mi?rcoles, 25 de mayo de 2011

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PALABRAS DE MISERICORDIA

1?"Padre, perd?nalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34)

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e qu? distinta manera, y con qu? amplitud, se ve el horizonte del mundo desde tu cruz Se?or: el hombre contra el hombre, el mundo contra el mundo. Caminamos sin sentido y haci?ndonos las mismas preguntas que ayer.

Ni pensamos lo que decimos ni, otras veces, decimos lo que pensamos. Somos los eternos inconstantes e inconscientes en nuestras decisiones y luchas. Hoy y aqu?, tambi?n Se?or, seguimos clavando en abundantes maderos invisibles y visibles a muchos de nuestros hermanos que no han cometido otro crimen que no haya sido sino el de vivir.

Errores y falta de visi?n, peque?eces y limitaciones, ansia de poder e incapacidad de reconocimiento de culpas hacen que arriba y abajo, en miles de nuevos G?lgotas se alcen cruces que nos ense?an el valor del sacrificio, de la entrega, de la verdad, aunque tengan que ir firmadas y regadas con sangre. Hoy, desde el madero, no buscas perd?n para los dem?s (como muchas veces pienso yo)?lo pides y lo buscas tambi?n para m? y por m?.

?Tambi?n podr?s perdonarnos todo esto Se?or?

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2?"Hoy estar?s conmigo en el Para?so" (Lc 23, 43)

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o tambi?n, Se?or, quisiera ser un buen ladr?n al t?rmino de mis d?as. Poseer la habilidad de aquel que, con un ?acu?rdate de m?, ejerci? magistral y profesionalmente su profesi?n (con m?s tacto y argucia que nunca)hasta en el mismo pat?bulo de su vida: ser ladr?n?.pero buen ladr?n.

?Acu?rdate de m?!...y te rob? tu reino Se?or

?Acu?rdate de m?!...y la humildad pudo m?s que todas las maldades que lo acompa?aban hasta entonces

?Acu?rdate de m?!...y el cielo se le abri? como una posibilidad real y segura.

?Acu?rdate de m?!...y, a dos ladrones gemelos en delitos pero con diferentes actitudes al final de sus vidas, se les ofreci? un para?so para encontrar en uno la burla y en el otro la fe como respuesta

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Yo tambi?n Se?or, de verdad, quisiera aprender y ser un ?divino ladr?n? cuando desde mi personal cruz contemple la tierra como el para?so que nunca fue y el cielo como la realidad que me espera. Una por una, te lo pido Se?or, no olvides mi nombre.

?Tendr? que esperar al final de mis d?as para pedirte un trozo de esa ciudad en la que T? vives?

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3?"He aqu? a tu hijo: he aqu? a tu Madre" (Jn 19, 26)

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a cruz produce sufrimiento reclamando ayuda y solidaridad. Nos dejaste hu?rfanos Se?or. Por tres d?as pens?bamos que la oscuridad se extender?a como un manto negro y definitivo sobre la luz. Pero, fue entonces, cuando la fidelidad y la esperanza son? en tus labios con un nombre: MARIA.

Nos la dejaste militante al pie del Misterio en la cruz y, clavada como dulce espina, en el coraz?n de todos los creyentes.

Ni tan siquiera en esos ?ltimos momentos la quisiste s?lo para ti. Nos la ofreciste triste pero esperanzada. Mirando a la cruz pero con los brazos abrazando a la tierra. Con el coraz?n fundido a su Hijo, que mor?a injustamente, pero latiendo con los vivos deseos de ser Madre de todos.

S?; t? Se?or, nos dejaste como Madre a Mar?a y hoy, muchos a?os despu?s, te pedimos que le hagas sabedora de lo siguiente: que, a pesar de los pesares, aqu? sigue teniendo muchos hijos que le tienen como modelo, gu?a y referencia para la vida cristiana. En innumerables advocaciones (en montes y llanos, valles y plazas, ermitas y catedrales) T? Se?or nos dices: ?pueblo aqu? tienes a tu madre!.

?Siento a Mar?a cercana a mi fe? ?me ayuda en mi conocimiento de Jes?s de Nazaret?

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PALABRAS DE VERTIGO

4?"Dios m?o, Dios m?o, ?por qu? me has abandonado?" (Mt 27, 46)

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ubir a la cruz es saber relativizar la grandeza de un paisaje que se nos presenta espl?ndido pero enga?oso. Es ver a la deriva un hombre que sigue gritando con el grito del mismo Cristo: ?DIOS POR QU? NOS HAS ABANDONADO!

Uno se acerca a la prensa de cada d?a y puede llegar a concluir que la ausencia de Dios produce tensiones y desgarros, muertes e injusticias, guerras fraticidas y desenfreno, mediocridad y vida que ya no es vida.

En medio de todo eso, la cruz, sigue destellando luz y poder?o donde se agolp? la desesperanza. Sigue pidiendo a voz en grito, alzada y victoriosa, hombres y mujeres que quieran ser semilla de nuevos mundos y de nuevos modos, de nueva vida y de nuevas vidas, de renovada fe y de renovadas conciencias.

No; no es Dios quien ha abandonado al mundo, es ?ste quien (orgulloso y altanero, juez y due?o de s? mismo) dej? de usar el ascensor de la Fe para encontrar respuestas a su entorno y encontrar en la cruz un disparadero de lo mejor de sus fondos humanos. Y en medio de todo ello?.el silencio aparente de Dios.

Se?or; ?Vives en medio de todo esto??Son nuestras manos prolongaci?n de tu presencia?

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5?"Tengo sed" (Jn 19, 28)

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quel que todo lo pudiera haber tenido siente, simplemente, sed. Aquellos que todo no podemos ni a todo llegamos a penas tenemos sed de nada o de muy pocas cosas.

Hace tiempo, Se?or, que nuestro paladar es ins?pido para las realidades que en verdad son importantes.

Hace tiempo, Se?or, que el gusto se nos perdi? peregrinando y apurando licores que nos envenenan y nos hacen dar por cierto lo que luego resulta ser falso.

Hace tiempo, Se?or, que tenemos sed de apariencia y de poder, de dinero y de comodidad.

Hace tiempo, Se?or, que soberbios y ensimismados nos cuesta pedir lo que necesitamos, solicitar aquello que carecemos y, cuando llaman a nuestra puerta, tambi?n nosotros bajamos al fondo de nuestro coraz?n ofreciendo altas dosis de vinagre despejando de hermanos los senderos por los que discurrimos.

Hace tiempo, Se?or, que el mundo perdi? la sed por aquello que merec?a la pena.

?Qu? hacer para tener esa sed tuya Se?or?

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PALABRAS DE PAZ

6?"Todo est? consumado" (Jn 19,30)

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o hace mucho tiempo, Se?or, que recorr?a las orillas de un sembrado. Sali? el propietario y me dijo: ?ya ves?todo ha acabado?. Por supuesto que no, contest?, ahora es cuando comienza a tener potencia lo que en apariencia es fracaso y cansancio, ast?o y absurdo. Ahora es cuando vendr? la fuerza de lo alto y, despu?s de un letargo, se disparar? airosa y plet?rica la semilla que con pena y sacrificio se ech? al surco de la tierra.

As? es tu muerte Se?or. Semilla que se consumir? por nosotros hasta el ?ltimo aliento. Pero no temas, Se?or, la tierra no tendr? su ?ltima palabra. La humillaci?n y el desgarro habr? merecido la pena. La sangre ser? abono y riego sin medida. Tus l?grimas respuesta al hombre que salvaci?n quer?a y no la encontraba.

?Seremos capaces de despojarnos de aquello que impide nuestro dar frutos?

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7?"Padre, en tus manos encomiendo mi esp?ritu" (Lc 23, 46)

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s la hora del silencio. La cabeza se inclina. El cuerpo se estremece. Los ojos se cierran. El velo se rompe en dos. La gente se lamenta por lo que pudo y no quiso o no supo hacer. El amigo que sigue llorando por la triple negaci?n profesada y amargamente llorada a pie de calle. Y, all? al fondo, un ?rbol sostiene la figura de aquel otro que mucho vendi? por el ruin tintineo de treinta monedas creyendo que su pecado era mas grande que la misericordia divina.

Tan s?lo, al pie de la cruz, permanece silenciosa e intacta, virginal y dolorosa la que mantiene abierta la esperanza y el inicio de la Iglesia: Mar?a recostada en el pecho de aquel que tuvo el suyo en el de Cristo cuando compart?a la ?ltima cena..

All? al fondo, Se?or, ?no lo oyes?..es el clamor de la ciudad de este mundo. Las innumerables cuestas y calvarios del nuevo G?lgota que te clava y te humilla, te margina y te olvida.

All? al fondo, Se?or, ?no lo oyes? Son las risas de los eternamente insatisfechos que condenan y no perdonan, que mortifican al justo que defendi? la justicia y amordaza al que pregona la verdad.

All? al fondo, Se?or, ?no la oyes?...es la voz n?tida pero convencida de los muchos creyentes que seguimos entregando nuestras vidas al soplo del Esp?ritu que habita en nosotros.

D?janos, Se?or, entregar con ese tu ?ltimo h?lito un poco de nuestro tiempo y de nuestro esfuerzo, de nuestros sue?os y de nuestras quimeras, de nuestros pecados y de nuestras virtudes.

D?janos, Se?or, cuando ya tu cuerpo?..el cuerpo m?s santo y limpio yace a la intemperie de la fe en nuestra tierra, podamos recoger un poco de tu sangre y que corra por nuestras venas muertas.

D?janos, Se?or.

?Nos sentimos sostenidos por la presencia de Dios o dudamos de su aliento?

Javier Leoz


Querido Jes?s:

Al igual que te dijo Pedro cuando le preguntaste tres veces si te amaba, yo, a pesar de que vivo sumido en mis dificultades, t? sabes que te amo. Quiero pedirte que solventes las carencias de quienes amo, que soluciones los problemas de quienes no est?n de acuerdo con mi forma de ser, que ayudes al mundo a creer en ti, que me ayudes a acabar con mi dif?cil estado actual, y, ?ara no hacer muy larga esta oraci?n, te pido por el mundo, porque debemos comprender que sin ti no podemos hacer nada. Ten misericordia de aquellos por quienes te dejaste crucificar, y conc?denos la vida eterna. Am?n.

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Publicado por mario.web @ 23:28
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