Viernes, 27 de mayo de 2011

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En p?blico los grupos anti-natalistas afirman haber conseguido reducir la mortalidad infantil, pero en privado celebran haber reducido el n?mero de ni?os nacidos.

Los grupos anti-natalistas proclaman a los cuatro vientos que el control poblacional (eufem?sticamente llamados ?programas de planificaci?n familiar?) disminuye la mortalidad infantil. Algunos de sus argumentos son muy burdos y f?ciles de rebatir. Es cierto que, a la vez que disminuy? el ?ndice de nacimientos, disminuy? la cantidad de ni?os que est?n en riesgo de morir en sus primeros d?as, semanas o meses de vida. Pero esta disminuci?n s?lo se debe a que en general hay mucho menos ni?os que antes.

El m?s sofisticado argumento que los grupos anti-natalistas tratan de vender a las personas es la conveniencia de espaciar el nacimiento de los hijos. La evidencia muestra que en los pa?ses donde las mujeres y los beb?s no son bien alimentados, los ?ndices de sobrevivencia de hijos que est?n espaciados en dos o tres a?os son generalmente m?s altos que los de los hijos que han nacido con menor tiempo de espaciamiento. Por esta raz?n, ellos se sienten justificados al inducir, incluso a coaccionar, a las mujeres a usar anticonceptivos por varios a?os despu?s del nacimiento de su primer hijo. P?blicamente afirman haber conseguido reducir la mortalidad infantil, pero en privado celebran el haber reducido el n?mero de ni?os nacidos.

Pero cada una de sus pol?ticas intervencionistas ha tenido consecuencias inimaginables. Antes de adjudicarle el cr?dito a los anti natalistas por haber reducido el ?ndice de mortalidad infantil, ellos deber?an responder a la acusaci?n de que sus programas han contribuido directamente al incremento de una nueva epidemia: el asesinato de ni?as y el infanticidio en Asia.?

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Las sociedades dedicadas a la agricultura le dan un gran valor a los hijos, especialmente a los varones.

Las sociedades dedicadas a la agricultura conceden un gran valor a los hijos, especialmente a los varones, quienes trabajan en las labores del campo desde muy tierna edad y proveen seguridad econ?mica a sus padres en la vejez. El valor econ?mico de los hijos pierde fuerza con la industrializaci?n, de la misma manera que la demanda de educaci?n deja a los ni?os fuera de la econom?a familiar y los programas de jubilaci?n proveen apoyo sustituto en la vejez.

Embarcarse en campa?as de reducci?n de la fecundidad frente a la ausencia de industrializaci?n y programas de jubilaci?n, especialmente frente a la presencia de una fuerte preferencia por los hijos varones, es condenar a un gran n?mero de ni?as a morir en el vientre de su madre o tan pronto nazcan.

Esto puede verse m?s claramente en China, donde la brutal y draconiana pol?tica de un solo hijo ha sido una sentencia de muerte para decenas de millones de ni?as y ha creado un incre?ble desbalance de sexos. En una poblaci?n humana normal, nacen ?cerca de 106 beb?s varones por cada 100 beb?s mujeres. Esta es una disparidad que se regula con el tiempo ya que los beb?s varones experimentan una m?s alta tasa de infanticidio y mortalidad infantil. Sin embargo, desde comienzos de los 80?s, el desbalance de sexos en los nacimientos en China se ha incrementado de forma constante y alarmante. Hoy en d?a se sit?a en cerca de 117 varones por cada 100 ni?as.

Otros pa?ses con potentes programas de planificaci?n familiar en el Este y Sur de Asia tambi?n han mostrado un sorprendente incremento en el desbalance de sexos en los nacimientos.

Los grupos anti-natalistas del Fondo de Poblaci?n de la Naciones Unidas, tal como la International Planned Parenthood Federation y el mismo gobierno Chino niegan que esta plaga del ?asesinato de ni?as e infanticidio? est? conectado de modo alguno con sus programas de planificaci?n familiar. Prefieren explicar estas pr?cticas tan solo como ?manifestaciones de preferencias por hijos varones y la estructura patriarcal que prevalecen en la regi?n?.

Bien podr?an los anti-natalistas adjudicarse el m?rito de una modesta reducci?n en la tasa de mortalidad infantil en el Este, Sureste y Sur de Asia. Sin embargo, esto dif?cilmente podr?a compensar el tr?gico costo de condenar a decenas de millones de beb?s mujeres viables a una muerte prematura.

Los programas de control de poblaci?n contribuyen tambi?n de forma indirecta al incremento de la mortalidad infantil y materna de otras maneras. En China y Vietnam, por ejemplo, se viene imponiendo fuertes multas en las familias de ni?os ?ilegales?. A estos ni?os se les est? negando residencia, raciones de alimentos, cuidado en salud e incluso educaci?n. Se ha encontrado que ciertas pr?cticas de estas pol?ticas vienen adoptando mediante rigurosos dentro de programas de planificaci?n familiar en Corea del Sur, India y otros pa?ses.

Todo ello impacta doblemente a estas familias pobres. Por un lado las multas afectan directamente a su econom?a familiar y por el otro les cierra o dificulta el acceso a la atenci?n de salud y otros servicios que brindan esos Estados. Todo esto solamente por violar estas arbitrarias pol?ticas de restricci?n a los nacimientos. Algunas mujeres y ni?os mueren como consecuencia de ello.??

Sin embargo, UNFPA y otros grupos controladores de poblaci?n presumen con mucha fanfarria acerca de la ligera reducci?n en mortalidad infantil que se observan despu?s de ejecutar masivas campa?as para prevenir el embarazo. Es claro que este asunto es simplemente un efecto secundario de su meta principal: reducir el n?mero de beb?s nacidos. Pero la mayor parte de las mujeres j?venes del Tercer Mundo que murieron durante el parto quer?an ser madres. Ellas no quisieron perecer como resultado de ello.

La gente pobre de los pa?ses en desarrollo, en especial las mujeres pobres, ven frecuentemente a los pa?ses desarrollados como profundamente hostiles a su estilo de vida. Esta impresi?n se refuerza m?s cuando se ven inundados con dispositivos anticonceptivos y qu?micos, o reciben presi?n para aprobar leyes favorables a la esterilizaci?n y el aborto.

Este tipo de imperialismo cultural se hizo evidente en un comentario de Hillary Clinton ofrecido en un encuentro sobre el rol de la mujer realizado en Buenos Aires el 18 de octubre del 1997, en el que dec?a que ?el ?nico camino para mejorar la vida de las mujeres es la promoci?n masiva de m?todos anticonceptivos.? Las mujeres pobres de los pa?ses en desarrollo ciertamente traducen este mensaje de la siguiente forma: ?nosotros, los pa?ses desarrollados, queremos que ustedes, los pobres, tengan pocos hijos, o ninguno, y no te ayudaremos a cuidar a los hijos que actualmente ya tienes.?

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?Qu? sucede si las mujeres disfrutan sintiendo una nueva vida creciendo dentro de ellas, si disfrutan de unirse a la experiencia de dar de lactar, y disfrutan cuidando de sus peque?os hijos? Para los anti-natalistas estas ideas son alienantes y deben extirparse socialmente.

Despu?s de varias d?cadas de una mayor conciencia y sensibilizaci?n sobre los da?os del imperialismo cultural, muchos organismos de control natal a?n no son capaces de percibir las motivaciones y deseos de los individuos que pudieran desear tener hijos. No s?lo ignoran las opiniones de aquellos sobre los cuales aplican sus programas y que son favorables a los nacimientos, sino que desprecian ?stas ideas. Cuando inducen a las mujeres a usar anticonceptivos o esterilizarlas directamente o las incorporan a trabajos fuera del hogar, extinguen al mismo tiempo el deseo de muchas mujeres de tener hijos. Y eso en el largo plazo produce un nefasto impacto social. Pensamos tan s?lo en el ?invierno demogr?fico? pero como dec?amos antes, las consecuencias son inimaginables.

Los promotores del control natal tienen una visi?n tan pesimista de la crianza de los hijos que siempre andan deseosos de presumir de toda reducci?n en los nacimientos. Tal como dicta el manual ideol?gico de la ?salud reproductiva?: ?si las madres tienen un gran n?mero de hijos tienen m?s probabilidades de morir durante el parto; adem?s pasar?n una gran parte de sus vidas adultas embarazadas, dando de lactar y proveyendo cuidados a sus hijos?. Pero qu? sucede si las mujeres disfrutan sintiendo una nueva vida creciendo dentro de ellas, si disfrutan de unirse a la experiencia de dar de lactar o disfrutan cuidando de sus peque?os hijos. ?Cu?l es su actitud frente a este tipo de realidades? Tan solo una: invalidarlas socialmente tild?ndolas de alienantes de la condici?n femenina.

Los promotores del control natal se han opuesto desde siempre al embarazo y han atacado a los programas de maternidad segura calific?ndolos de ?mal?volamente perjudiciales?, y de ?una est?pida crueldad?, tal como lo dijera textualmente Margaret Sanger. Para ellos las mujeres y los ni?os son meros medios para lograr un fin. Son ?usados como caballo de Troya para conseguir un crecimiento poblacional dram?ticamente lento o incluso la disminuci?n del mismo.?

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Colin Mason es el Director para la Producci?n de Comunicaciones del PRI
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Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigaci?n en Poblaci?n (Population Research Institute), una organizaci?n sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblaci?n en el mundo.
(c) 2008 Population Research Institute.
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Publicado por mario.web @ 10:33
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