Viernes, 27 de mayo de 2011

Caso ?Rosa?: mentiras de Red feminista quedan al descubierto

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Introducci?n

La sentencia de la Corte Suprema mexicana del 28 de agosto aprob? la eliminaci?n del delito de aborto del c?digo penal del DF durante las primeras doce semanas de gestaci?n. Aunque antes de esta sentencia se discut?a primariamente las ventajas y desventajas m?dicas de no criminalizar el aborto, el efecto inmediato de la legalizaci?n es la libertad para abortar, o el aborto por petici?n. Ante este acontecimiento hist?rico,? la Izquierda ha de asumir el papel que siempre ha desempe?ado en la vida p?blica: desenmascarar una vez m?s el modo en que los derechos particulares e individualistas sirven para explotar a los m?s d?biles.

No cabe duda de que la Derecha liberal ha sido en los ?ltimos siglos partidaria de la libertad individualista, y que esta libertad ha sido eficaz para liberar a la humanidad del feudalismo y de los ciegos tradicionalismos que acortan las posibilidades humanas. La Izquierda socialista ha sido fundamental para el desarrollo de la sociedad por otra raz?n: ha llamado la atenci?n sobre el hecho de que la pura libertad nos lleva a la ley de la selva, a la guerra hobbesiana de todos contra todos, y de que hemos de cuidar que los m?s d?biles no pierdan su vida a causa de una libertad incontrolada.

La Izquierda no debe renunciar a esta vocaci?n en los debates sobre el aborto en M?xico, sobre todo frente a lo que puede conseguir a favor de la mujer embarazada. El libre acceso al aborto puede causar un enorme da?o a la mujer, como veremos a continuaci?n, no s?lo en M?xico sino tambi?n en muchos pa?ses en desarrollo alrededor del mundo.

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Richard Stith se gradu? como abogado y obtuvo su doctorado de ?tica en la Universidad de Yale. Se gradu? tambi?n en Teor?a Pol?tica en las universidades de Harvard y Berkeley. Ha dictado c?tedras y publicado estudios en derecho comparado y filosof?a legal en USA, Espa?a, Alemania, India, China, Ucrania, Chile y M?xico.

Primera cr?tica: el aborto libre aumenta el poder de los hombres

En Estados Unidos se levant? una poderosa voz desde la Izquierda despu?s de que el aborto a petici?n se legaliz? en 1973 -en la famosa sentencia Roe v. Wade- como defensa de ?la privacidad?. La voz fue la de la feminista radical Catherine MacKinnon. En su ensayo "La privacidad contra la igualdad" (en Feminism Unmodified 93-102, 1987) explica que "los que proponen y los que se oponen el aborto comparten t?citamente un supuesto, que las mujeres controlan de manera significativa el acto sexual. Investigaciones feministas sugieren lo contrario. El coito? no puede ser asumido simplemente determinado de manera co-igual"(94-95). Agrega que "los hombres controlan la sexualidad?Roe no contradice este hecho" (97).

MacKinnon sigue argumentando:

Siempre que las mujeres no controlemos el acceso a nuestra sexualidad, el aborto facilita la disponibilidad heterosexual de la mujer. En otras palabras, bajo condiciones de no igualdad de g?nero, la liberaci?n sexual en este sentido no libera a las mujeres; libera la agresi?n sexual varonil. El acceso al aborto elimina la ?nica excusa que quedaba para que las mujeres rehusaran el sexo, m?s all? del dolor de cabeza. ? La Fundaci?n Playboy ha apoyado los derechos de abortar desde el primer d?a; sigue haci?ndolo? (99)

Refiri?ndose espec?ficamente a la sentencia Roe, MacKinnon concluye: "La doctrina de la privacidad es un transmisor ideal para este proceso. ?[Pues] afirma que, siempre que la sociedad no interfiera, los individuos aut?nomos se relacionan de manera libre e igual. ? Bajo esta luz, el derecho a la privacidad tiene aspecto de agresi?n presentada como regalo. ? Virtualmente cada pizca de control que las mujeres ganaron [en Roe] ha ido directamente a manos de los varones?" (99-101).

Los economistas han comprobado el efecto reconocido por MacKinnon. El acceso al aborto ha servido para aumentar la expectativa y la frecuencia del acto sexual entre j?venes, haciendo m?s dif?cil que la joven lo niegue al var?n e incrementando los embarazos y las enfermedades sexuales (STDs). (V?ase por ejemplo Jonathan Klick y Thomas Stratmann, The Effect of Abortion Legalization on Sexual Behavior: Evidence from Sexually Transmitted Diseases, Journal of Legal Studies(2003).) Me acuerdo de un joven universitario que dijo ?Estoy a favor del aborto porque no me gusta usar un cond?n?. En la misma l?nea, le pregunt? a una universitaria de buena posici?n econ?mica, que viv?a con su novio, si estaba a favor o en contra del aborto. Me respondi? "Estoy a favor, ?pero nunca se lo digo a ?l!" Si un amante piensa que el aborto es una opci?n, cuidar? menos a su compa?era.

El derecho de abortar expande, y a la vez esconde, la explotaci?n de la mujer estadounidense. Si las norteamericanas que son relativamente m?s libres y ?empoderadas? en comparaci?n con la de los pa?ses en desarrollo, ?qu? pasar? en un pa?s con mayor tendencia al machismo como lo es M?xico?

Quiz? se pueda pensar que el libre acceso al aborto es liberador de mujeres de buena posici?n econ?mica ?porque sus profesiones no son f?cilmente compatibles con los hijos y por lo tanto el costo de oportunidad al tener un hijo podr?a ser alto- pero ellas no representan la mayor?a de las mujeres ni en los EE.UU. ni menos a?n en los pa?ses en desarrollo.
No debe sorprender que en las encuestas, m?s mujeres que hombres suelen estar en contra del aborto. La ?nica excepci?n se ubica entre la gente de mayores ingresos, donde es al rev?s, con m?s mujeres pro-aborto que hombres. La divisi?n principal sobre el aborto no se encuentra entre hombres y mujeres, sino entre las mujeres de estas capas altas que se creen libres, y as? ven el aborto como una opci?n propia y necesaria. La gran mayor?a de mujeres entienden que ese derecho solamente le otorga mayor poder al hombre. Permite que el padre, el marido, el amante, o el empleador -incluso el proxeneta- pueda m?s f?cilmente quitarles una de las pocas satisfacciones de sus vidas: el amor de un hijo o hija.

A?n en los EE.UU., un 64% de mujeres que abortan se sienten presionadas por otras personas. (Vincent M. Rue et al., Induced abortion and traumatic stress, Medical Science Monitor 10(10): SR5-16 (2004).) Las mujeres estadounidenses casi siempre abortan para satisfacer los deseos de personas que no quieren acoger a sus hijos (Frederica Matthews-Green, Real Choices (1994)).

El peligro de la legalizaci?n del aborto en relaci?n a la salud de la madre en general es muy controvertido. Sin embargo, todos parecen estar de acuerdo en que el aborto de una mujer presionada puede terminar en un da?o ps?quico. (V?ase el nuevo reporte sobre el aborto recientemente publicado por la American Psychological Association(2008): http://www.apa.org/releases/abortion-report.pdf.) El Dr. David Fergusson de Nueva Zelanda (quien se describe a s? mismo como "ateo y como pro-choice") ha mostrado la alta incidencia de depresi?n tras un aborto legal y la necesidad de que las clientes lo sepan y que despu?s reciban la ayuda m?dica apropiada. (Fergusson, D. M., Boden, J. M., & Horwood, L. J. (2007), Abortion among young women and subsequent life outcomes, Perspectives on Sexual and Reproductive Health, 39(1), 6-12; y Fergusson, D. M., Horwood, L. J., & Ridder, E. M. (2006), Abortion in young women and subsequent mental health, Journal of Child Psychology and Psychiatry, 47, 16-24.)

En los pa?ses del tercer mundo, la situaci?n de la mujer puede ser mucho peor. El aborto libre da?a a las mujeres porque aumenta el poder de de presi?n de los hombres, exceptuando el peque??simo porcentaje de mujeres de la alta econom?a. Desgraciadamente las voces de estas mujeres ricas son las ?nicas que se escuchan en los altos organismos nacionales e internacionales. Proclamar por el mundo entero el derecho al aborto es adoptar el modelo de mujer de las clases sociales acomodadas de los pa?ses ricos (o de sus equivalentes en los pa?ses en desarrollo) como ?nico modelo v?lido de ser mujer. Para no ser c?mplices en la desventura de las mujeres no-ricas, habr?a que liberarlas y empoderarlas frente al sexismo cotidiano y al machismo.

En el fondo, el problema no es tan complicado. La Izquierda siempre nos ha advertido de este gran peligro de los derechos individualistas: Los que toman las decisiones f?cticas son los que de verdad poseen los derechos, sin que importe quienes son jur?dicamente sus titulares formales.

Quiz? alguien diga que aqu? se ti?e con colores demasiado grises a las mujeres en los pa?ses en desarrollo. Las mujeres embarazadas no son ni?as. Son adultas y pueden tomar sus propias decisiones; decir lo contrario ser?a una especie de paternalismo. La Izquierda no ha estado nunca de acuerdo con eliminar todo maternalismo de la ley mientras que haya grandes diferencias de poder entre clases y entre hombre y mujer. Es importante que la ley nos proh?ba vender nuestro derecho a la vida a un tipo rico y cazador; o nuestro derecho a la integridad personal a un impulsivo sadista y mutilador; o nuestro trabajo a una empresa que proh?be todo derecho sindical a sus obreros o que paga menos del salario m?nimo. Si fueran legales tales actos, se facilitar?an los abusos. La libertad puede perjudicar a la persona que la posea. Quien barre el banco durante la noche, agradecer?a mucho no tener llave de la caja fuerte.

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Richard Stith? J.D.(Yale), Ph.D.(Yale)
Valparaiso University School of Law
Valparaiso, Indiana, USA
Tel. 1-219-465-7871; <[email protected]>

Richard Stith se gradu? como abogado y obtuvo su doctorado de ?tica en la Universidad de Yale. Se gradu? tambi?n en Teor?a Pol?tica en las universidades de Harvard y Berkeley. Ha dictado c?tedras y publicado estudios en derecho comparado y filosof?a legal en USA, Espa?a, Alemania, India, China, Ucrania, Chile y M?xico. El Dr. Stith tambi?n ha sido Director del Programa en ?tica Biom?dica en la Facultad de Medicina de la Universidad de St. Louis. Actualmente ense?a en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valparaiso, es miembro del Directorio de Editores de American Journal of Comparative Law y miembro del Consejo Consultivo de la Revista de Ciencias Sociales en Chile.




Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigaci?n en Poblaci?n (Population Research Institute), una organizaci?n sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblaci?n en el mundo.
(c) 2007 Population Research Institute.
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Publicado por mario.web @ 12:14
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