Mi?rcoles, 01 de junio de 2011
Sobre efectos y cualidades; sobre el juicio de valor; sobre capacidad para superarse y sobre la normalidad de aceptarnos como somos.
Arturo Guerra

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?? Si nos enteramos de que el futbolista famoso de turno se comi? el domingo pasado un trozo de una deliciosa tarta de chocolate, juzgaremos, primero, el tama?o escandaloso ?a nuestro entender? del trozo; y segundo, su impenitente glotoner?a que le est? llevando a la ruina irremediable de su condici?n f?sica. Si a un presidente se le ocurre comprar para la residencia presidencial unos shampoos con esencia de naranja y de sand?a, juzgaremos su lujosa pol?tica presupuestaria. Y si el vecino del piso de arriba viene y nos pide az?car, juzgaremos su descarada falta de previsi?n.

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????????S?. A la hora de medir, los seres humanos somos duros.

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????????Quien m?s quien menos, lo juzgamos todo a todos: al compa?ero de trabajo si se tom? dos caf?s en vez de uno, al jefe si mand? pintar el muro de otro color, a la mam? si se le ocurre escogernos como blanco de alguna de sus habituales ?rdenes? Juzgamos el m?s m?nimo gesto de los dem?s. Nos montamos largas pel?culas sobre las oscuras y perversas intenciones que aquella sospechosa persona tuvo cuando hizo aquello, o cuando movi? aquello, o cuando dijo aquello. O sea, que juzgamos m?s lo que menos se ve.

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????????En una ocasi?n, yendo con un compa?ero de trabajo, recorr?amos muy de ma?ana una carretera todav?a muy solitaria. Paramos en una gasolinera, y, tras repostar, el coche no quiso seguir. Lo que hab?a pasado, tristemente, fue que a esas bajas horas de la madrugada, confundimos la manguera de la gasolina con la de diesel. As? que tuvimos que llamar los servicios de una gr?a. Ya a bordo, una vez que le confesamos al conductor la causa de nuestro percance, nos coment? que cada d?a atend?a uno de estos casos como m?nimo, y en d?as punta hasta dos o tres. Esto nos consol? un poco. El buen hombre, en su ya larga experiencia atendiendo gente que se equivoca de combustible, nos dijo que la inmensa mayor?a no reconoce el error; que, en promedio, de cada diez, s?lo uno lo reconoce.

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?????????Hombre!, nosotros dos, ciertamente, en un primer momento dudamos en reconocerlo pero la evidencia pronto nos convenci? a cada uno de nuestra respectiva mitad de culpa en tan desgraciado error.

El buen se?or nos lleg? a comentar el caso de una persona que no s?lo no reconoc?a su error, sino que desde la misma gr?a se puso a llamar a su abogado con intenciones de demandar ante la Justicia a los due?os de esa gasolinera por no tener una se?alizaci?n lo suficientemente convincente como para evitar el suceso.

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????????As? somos. A la hora de medir a otros somos duros.

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????????Cuenta una f?bula an?nima que en una ocasi?n en el taller de un carpintero las herramientas no se aguantaban las unas a las otras. As? que un buen d?a se pusieron a discutir formalmente el martillo, el tornillo, la lija y la cinta m?trica. El tornillo comenz? diciendo que el martillo se la pasaba golpeando a los dem?s. La lija dijo que para lograr que el tornillo sirviera para algo primero hab?a que darle muchas vueltas. La cinta m?trica afirm? que la lija lo ?nico que hac?a era provocar fricciones d?a tras d?a. Y el martillo se quej? de que la cinta m?trica se la pasaba midiendo a los dem?s como si fuera la ?nica perfecta del taller. Las herramientas estaban todav?a discutiendo acaloradamente, cuando de pronto entr? el carpintero en su taller. Sin m?s, se puso a trabajar afanosamente y al cabo de cuarenta y cinco minutos termin? una preciosa silla. Y, sin decir nada, se march?.

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????????Entonces el tornillo tom? la palabra y dijo a sus compa?eras herramientas: ?Lo v?is, lo que este hombre ha hecho con nosotros, es fijarse en las cosas buenas de cada quien, y gracias a eso ha sido capaz de hacer algo hermoso a trav?s de nosotros?.

As? que, dejados solos, siempre seremos duros de juicio. La ?nica soluci?n es levantar la mirada y observar a nuestro Carpintero, d?a tras d?a? ?Acaso la profesi?n de Cristo no es la de carpintero? Fij?monos que la medida de Dios es mucho m?s objetiva que la nuestra. Se acerca much?simo m?s a la verdad que la medida humana. Porque Dios se deja deslumbrar por la bondad y potencialidades de cada hijo suyo. Se deslumbra tanto porque sabe que los defectillos de su hijo son incluso herramientas de m?s bondad. Sin defectos no habr?a lucha por ser mejores, pues carecer?amos de enemigos. La mirada de Dios es m?s completa y verdadera. No se trata de una mirada dulzona, ingenua, y que esconde rid?culamente los defectos. No. Es una mejor mirada.

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????????De tanto ver a nuestro Carpintero, quiz? De observar con frecuencia c?mo ve ?l las cosas? De verle c?mo suda, c?mo se pincha con un clavo rebelde y enseguida le perdona, con qu? paciencia le da vueltas a un tornillo, con qu? cari?o mira la tosca madera, la desempolva, y hasta la abraza? De verle con qu? tes?n trabaja, las horas extras que hace, c?mo su madre tiene que decirle que detenga un poco el trabajo, que se lave las manos y que coma... De verle sus manos, sus cicatrices, y c?mo el dolor las ha hecho a?n m?s bondadosas?

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????????S?lo as?, quiz?, nos iremos contagiando de su sencillez, de su humildad, de su bondad, de su mansedumbre. S?lo as?, quiz?, aprenderemos a medir a su manera, m?s all? de nuestras medidas supuestamente matem?ticas. S?lo as?, quiz?, seremos mejores herramientas en Sus manos.


Publicado por mario.web @ 9:25
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