Mi?rcoles, 01 de junio de 2011
Intervenci?n que pronunci? Benedicto XVI este domingo, 17 de agosto, al presidir la oraci?n mariana del ?ngelus, junto a los peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo.

Castel Gandolfo, 17 de agosto 2008.

Queridos hermanos y hermanas:

????????En este vig?simo domingo del tiempo ordinario, la liturgia nos propone reflexionar sobre las palabras del profeta Isa?as: "En cuanto a los extranjeros adheridos al Se?or para su servicio... yo les traer? a mi monte santo y les alegrar? en mi Casa de oraci?n... Porque mi Casa ser? llamada Casa de oraci?n para todos los pueblos" (Isa?as 56,6-7). El ap?stol Pablo tambi?n hace referencia a la universalidad de la salvaci?n en la segunda lectura, as? como la p?gina del Evangelio que narra el episodio de la Cananea, una extranjera para los jud?os, a quien Jes?s escuch? a causa de su gran fe. La Palabra de Dios nos ofrece de este modo la oportunidad de reflexionar sobre la universalidad de la misi?n de la Iglesia, constituida por pueblos de toda raza y cultura. Precisamente de aqu? procede la gran responsabilidad de la comunidad eclesial, llamada a ser casa hospitalaria para todos, signo e instrumento de comuni?n para toda la familia humana.

?????????Qu? importante es, sobre todo en nuestro tiempo, que toda comunidad cristiana profundice cada vez m?s en esta conciencia, para ayudar tambi?n a la sociedad civil a superar toda posible tentaci?n de racismo, intolerancia, exclusi?n, y a organizarse con opciones respetuosas de la dignidad de todo ser humano! Una de las grandes conquistas de la humanidad es precisamente la superaci?n del racismo. Por desgracia, sin embargo, se registran nuevas manifestaciones preocupantes del mismo, ligadas con frecuencia a problemas sociales y econ?micos, que sin embargo nunca pueden justificar el desprecio y la discriminaci?n racial. Recemos para que por doquier crezca el respeto por toda persona, junto a la conciencia responsable de que s?lo con la rec?proca acogida de todos es posible construir un mundo marcado por una aut?ntica justicia y paz verdadera.

????????Hoy quisiera proponer otra intenci?n de oraci?n, dadas las noticias que llegan, especialmente en este per?odo, de numerosos accidentes de carretera. ?No debemos acostumbrarnos a esta triste realidad! Es demasiado precioso el bien de la vida humana y demasiado indigno del hombre morir o quedar inv?lido por causas que, en la mayor parte de los casos, podr?an evitarse. Ciertamente es necesario un mayor sentido de responsabilidad. Ante todo por parte de los automovilistas, pues los accidentes se deben con frecuencia a la excesiva velocidad y a comportamientos imprudentes. Conducir un autom?vil en las carreteras p?blicas exige sentido moral y sentido c?vico. Para promover este ?ltimo es indispensable la obra constante de prevenci?n, vigilancia y represi?n por parte de las autoridades. Por otra parte, como Iglesia, nos sentimos directamente interpelados a nivel ?tico: los cristianos tienen que hacer ante todo un examen de conciencia personal sobre su propia conducta de automovilistas; las comunidades, adem?s, deben educar a todos para considerar tambi?n la circulaci?n como un campo en el que hay que defender la vida y ejercer concretamente el amor al pr?jimo.

????????Encomendemos los problemas sociales que he recordado a la maternal intercesi?n de Mar?a, a quien ahora invocamos rezando el ?ngelus.


Publicado por mario.web @ 9:47
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