Mi?rcoles, 01 de junio de 2011

Evangelio: Mt 16, 13-20 Cuando lleg? Jes?s a la regi?n de Cesarea de Filipo, comenz? a preguntarles a sus disc?pulos:
???????? ??Qui?n dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
Ellos respondieron:
???????? ?Unos que Juan el Bautista, otros que El?as, y otros que Jerem?as o alguno de los profetas.
???????? ?l les dijo:
???????? ?Y vosotros, ?qui?n dec?s que soy yo?
???????? Respondi? Sim?n Pedro:
???????? ?T? eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
???????? Jes?s le respondi?:
???????? ?Bienaventurado eres, Sim?n, hijo de Juan, porque no te ha revelado eso ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que est? en los cielos. Y yo te digo que t? eres Pedro, y sobre esta piedra edificar? mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer?n contra ella. Te dar? las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que ates sobre la tierra quedar? atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedar? desatado en los cielos.
???????? Entonces orden? a los disc?pulos que no dijeran a nadie que ?l era el Cristo.

La conversaci?n entre Jes?s y sus Ap?stoles que nos ofrece hoy la Iglesia, Nuestra Madre, nos invita, sin que sea preciso que nos lo pida de modo expreso, a la oraci?n intensa por el Santo Padre. Estas plegarias habituales por el Papa de los buenos cristianos, son adem?s una manifestaci?n exacta del af?n apost?lico de cada uno. El orden de la caridad nos impulsa a interceder en primer lugar por los m?s pr?ximos, y nadie tan cercano en el afecto para un hijo de Dios como el Romano Pont?fice, que Dios mismo ha querido que sea padre de todos en la tierra, seg?n el orden sobrenatural.

????????Adem?s, nos entra por los ojos. Sin especiales razonamientos que nos deban convencer, la persona del Papa, quienquiera que sea el Romano Pont?fice, es un punto en el que convergen los pensamientos y afectos del Pueblo del Dios. As?, tan naturalmente, se refieren a la cabeza que los conduce cada uno de los miembros de un organismo vivo, y por eso los cristianos queremos al Papa. Escuchamos, m?s que con inter?s, con fervor, sus palabras e intentamos aplicarlas a nuestra vida. Queremos saber de su trabajo, de su descanso, de su salud y hasta los detalles de su vida que, sin curiosidad malsana y de modo espont?neo, los hijos normales desean conocer de sus padres, aunque a los extra?os les puedan parecer irrelevantes.

????????Es el padre com?n para todo lo que se refiere al Reino de los Cielos que nos aguarda. Para este proyecto divino querido por el Creador, el proyecto por antonomasia de cada hombre en el mundo, que justifica nuestra condici?n de hijos de Dios, contamos con un gu?a y Pastor infalible. Si le seguimos vamos seguros, aunque tenga que ser entre la casi impenetrable selva de dificultades que ha crecido en la sociedad actual, fruto de la maldad humana. El Papa conoce siempre ?asistido por el Esp?ritu Santo? el camino preciso para llegar hasta la Vida Eterna, aunque exista violencia alrededor, a pesar de tantas desigualdades materiales y sociales, en medio de un ambiente corrupto por el consumismo y por el delirio desenfrenado de sensaciones, pues, sobre todo, el Papa es experto en humanidad y sentido sobrenatural para sus hijos.

????????El Papa es siempre buen conocedor de las personas porque tiene una visi?n total del hombre. Para ?l cada uno somos un candidato para el Cielo. Nos contempla en todo momento desde la ?ptica de Jesucristo, que vino al mundo s?lo por nuestra salvaci?n, que es mucho m?s que un cierto deseo de conseguirnos la Gloria: dio su vida por los hombres. As?, el Romano Pont?fice tiene su vida consagrada en cuerpo y alma, olvidado del todo de su persona, a la plena y definitiva felicidad de los hombres. Tambi?n por esto nos interesa lo mejor para el Papa: que sea santo. ?Que responsabilidad la de todos! De su santidad y, por tanto, de nuestra oraci?n por su persona e intenciones, depende en cierta medida la salvaci?n eterna de los hombres. Rezar, pues, por el Papa es rezar por nosotros, viviendo el orden del la caridad.

????????Tu m?s grande amor, tu mayor estima, tu m?s honda veneraci?n, tu obediencia m?s rendida, tu mayor afecto ha de ser tambi?n para el Vice-Cristo en la tierra, para el Papa.
????????Hemos de pensar los cat?licos que, despu?s de Dios y de nuestra Madre la Virgen Sant?sima, en la jerarqu?a del amor y de la autoridad, viene el Santo Padre.

????????As? se expresaba san Josemar?a y continuaba:

????????La fidelidad al Romano Pont?fice implica una obligaci?n clara y determinada: la de conocer el pensamiento del Papa, manifestado en Enc?clicas o en otros documentos, haciendo cuanto est? de nuestra parte para que todos los cat?licos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas ense?anzas su actuaci?n en la vida.

????????Porque, como afirma el conocido refr?n: "obras son amores y no buenas razones". Podemos saber bien, por consiguiente, la calidad de nuestro amor al Papa comprobando si la actuaci?n nuestra se ajusta a lo que nos indica, a lo que nos aconseja, a lo que nos sugiere. Adem?s, ?rezo concretamente por su persona e intenciones?, ?ofrezco alg?n sacrificio, alguna contrariedad, algo que me cuesta por ?l?

????????Posiblemente podemos exigirnos un poco m?s. Pongamos al Papa bajo la protecci?n de la Sant?sima Virgen, la Madre de todos los cristianos y, de modo singular, de quien hace cabeza en el Pueblo de Dios. El rezo del Santo Rosario, devoci?n alabada por todos los Romanos Pont?fices, ofrecido por el Papa, puede ser un modo espl?ndido de concretar este amor nuestro.


Publicado por mario.web @ 9:49
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios