Mi?rcoles, 01 de junio de 2011
Comentario del padre Raniero Cantalamessa ?predicador de la Casa Pontificia? a las lecturas de la liturgia de la Misa del XX domingo del tiempo ordinario. Isa?as 56, 1.6-7; Romanos 11, 13-15.29-32; Mateo 15, 21-28.

ROMA, viernes, 15 agosto 2007 (ZENIT.org).

Una mujer cananea se puso a gritar

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????????Si Jes?s hubiera escuchado a la mujer cananea a la primera petici?n, s?lo habr?a conseguido la liberaci?n de la hija. Habr?a pasado la vida con menos problemas. Pero todo hubiera acabado en eso y al final madre e hija morir?an sin dejar huella de s?. Sin embargo, de este modo su fe creci?, se purific?, hasta arrancar de Jes?s ese grito final de entusiasmo: "Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas". Desde aquel instante, constata el Evangelio, su hija qued? curada. Pero, ?qu? le sucedi? durante su encuentro con Jes?s? Un milagro mucho m?s grande que el de la curaci?n de la hija. Aquella mujer se convirti? en una "creyente", una de las primeras creyentes procedentes del paganismo. Una pionera de la fe cristiana. Nuestra predecesora.

?????????Cu?nto nos ense?a esta sencilla historia evang?lica! Una de las causas m?s profundas de sufrimiento para un creyente son las oraciones no escuchadas. Hemos rezado por algo durante semanas, meses y quiz? a?os. Pero nada. Dios parec?a sordo. La mujer Cananea se presenta siempre como maestra de perseverancia y oraci?n.

????????Quien observara el comportamiento y las palabras que Jes?s dirigi? a aquella pobre mujer que sufr?a, pod?a pensar que se trataba de insensibilidad y dureza de coraz?n. ?C?mo se puede tratar as? a una madre afligida? Pero ahora sabemos lo que hab?a en el coraz?n de Jes?s y que le hac?a actuar as?. Sufr?a al presentar sus rechazos, trepidaba ante el riesgo de que ella se cansara y desistiera. Sab?a que la cuerda, si se estira demasiado, puede romperse. De hecho, para Dios tambi?n existe la inc?gnita de la libertad humana, que hace nacer en ?l la esperanza. Jes?s esper?, por eso, al final, manifiesta tanta alegr?a. Es como si hubiera vencido junto a la otra persona.

????????Dios, por tanto, escucha incluso cuando... no escucha. En ?l, la falta de escucha es ya una manera de atender. Retrasando su escucha, Dios hace que nuestro deseo crezca, que el objeto de nuestra oraci?n se leve; que de lo material pasemos a lo espiritual, de lo temporal a lo eterno, de los peque?o a lo grande. De este modo, puede darnos mucho m?s de lo que le hab?amos pedido en un primer momento.

????????Con frecuencia, cuando nos ponemos en oraci?n, nos parecemos a ese campesino del que habla un antiguo autor espiritual. Ha recibido la noticia de que ser? recibido en persona por el rey. Es la oportunidad de su vida: podr? presentarle con sus mismas palabras su petici?n, pedirle lo que quiere, seguro de que le ser? concedido. Llega el d?a, y el buen hombre, emocionad?simo, llega ante la presencia del rey y, ?qu? le pide? ?Un quintal de esti?rcol para sus campos! Era lo m?ximo en que hab?a logrado pensar. A veces nosotros nos comportamos con Dios de la misma manera. Lo que le pedimos comparado a lo que podr?amos pedirle no es m?s que un quintal de esti?rcol, nimiedades que sirven de muy poco, es m?s, que a veces incluso pueden volverse contra nosotros.

????????San Agust?n era un gran admirador de la Cananea. Aquella mujer le recordaba a su madre, M?nica. Tambi?n ella hab?a seguido al Se?or durante a?os, pidi?ndole la conversi?n de su hijo. No se hab?a desalentado por ning?n rechazo. Hab?a seguido al hijo hasta Italia, hasta Mil?n, hasta que vio que regresaba al Se?or. En uno de sus discursos, recuerda las palabras de Cristo: "Pedid y se os dar?; buscad y encontrar?is; tocad y se os abrir?", y termina diciendo: "As? hizo la Cananea: pidi?, busc?, toc? a la puerta y recibi?". Hagamos nosotros tambi?n lo mismo y tambi?n se nos abrir?.


Publicado por mario.web @ 10:11
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