Mi?rcoles, 01 de junio de 2011

Al Se?or Cardenal
Antonio Jos? Gonz?lez Zum?rraga,
Arzobispo em?rito de Quito,
Presidente de la Comisi?n Central del
III Congreso Americano Misionero.

????????El III Congreso Americano Misionero, que se celebra en Quito, es una oportunidad incomparable que el Esp?ritu Santo brinda para profundizar en la experiencia importante que supuso la celebraci?n de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, as? como en el programa evangelizador que de all? eman?, dando de este modo un paso m?s en el impulso del ardor misionero en Am?rica.

????????En estas jornadas, bajo el lema "Am?rica con Cristo: escucha, aprende y anuncia", el Se?or ocupar? el centro de sus plegarias y de sus sesiones de estudio, reflexi?n y di?logo. ?l, como el verdadero Maestro, los iluminar? para que, dando cabida en sus corazones a su mensaje de amor y redenci?n, vayan y den frutos de santidad copiosos y duraderos (cf. Jn 15,16).

????????Deseo saludar con entra?able afecto y estima a Vuestra Eminencia, as? como al Arzobispo de Quito, Mons. Ra?l Eduardo Vela Chiriboga, a los que han preparado con esmero este encuentro continental y a los Se?ores Cardenales, Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que participan en ?l. "A ustedes que, consagrados por Cristo Jes?s, han sido llamados a ser pueblo de Dios en uni?n con todos los que invocan en cualquier lugar el nombre de Jesucristo, que es Se?or de ellos y de nosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo, el Se?or" (1 Co 1,2-3).

????????Mi Enviado Especial, el Cardenal Nicol?s de Jes?s L?pez Rodr?guez, Arzobispo de Santo Domingo, les har? presente en estos intensos d?as mi cercan?a espiritual y mi gozo al saberles unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar con miras a que las comunidades eclesiales de Am?rica se renueven mediante la conversi?n al Se?or Jes?s, que tuvo siempre como alimento hacer la voluntad de Dios, su Padre (cf. Jn 4,32-34; Hb 10,5-10).

????????A ese Congreso, como a un cen?culo continental, llega la fuerza potente del Esp?ritu Santo, que con sus dones y carismas contin?a impulsando a la Iglesia a pregonar la Buena Noticia de la salvaci?n a cada persona, en particular a las que desconocen a Cristo o, tal vez, lo han olvidado, llegando hasta los extremos confines de la tierra.

????????El Congreso ser? tambi?n el marco en el que se dar? un solemne inicio a una "Misi?n continental", en la que, armonizando esfuerzos pastorales e iniciativas evangelizadoras, las distintas Iglesias particulares en Am?rica Latina y el Caribe van a intensificar su quehacer, para que el Se?or sea cada d?a m?s conocido, amado, seguido y alabado en esas benditas tierras. ?l ha vencido el pecado y la muerte, nos otorga cotidianamente su perd?n, nos ense?a a perdonar y nos llama a vivir una vida alejada del ego?smo que nos esclaviza y colmada del amor que nos engrandece y dignifica.

????????La hora presente es una ocasi?n providencial para que, con sencillez, limpieza de coraz?n y fidelidad, volvamos a escuchar c?mo Cristo nos recuerda que no somos siervos, sino sus amigos. ?l nos instruye para que permanezcamos en su amor sin amoldarnos a los dictados de este mundo. No seamos sordos a su Palabra. Aprendamos de ?l. Imitemos su estilo de vida. Seamos sembradores de su Palabra (cf. Mc 3,15; Jn 8, 33-36; 15,1-8; 17,14-17). De este modo, con toda nuestra vida, con el gozo de sabernos amados por Jes?s, a quien podemos llamar hermano, seremos instrumentos v?lidos para que ?l siga atrayendo a todos con la misericordia que brota de su Cruz.

????????Queridos hermanos y hermanas, con mansedumbre y fortaleza, con la caridad que el Esp?ritu Santo ha derramado en nuestro interior, les animo a compartir con otros este tesoro, pues no hay riqueza mayor que gozar de la amistad de Cristo y caminar a su lado. Merece la pena consagrar a esta hermosa labor nuestras mejores energ?as, sabiendo que la gracia divina nos precede, sostiene y acompa?a en su realizaci?n. Encuentren, pues, en la oraci?n perseverante, en la meditaci?n ferviente de la Palabra de Dios, en la obediencia al Magisterio de la Iglesia, en la digna celebraci?n de los Sacramentos y en el testimonio de la caridad fraterna la fuerza necesaria para identificarse con los sentimientos de Cristo y as? ser disc?pulos suyos con coherencia y generosidad, proclamando con el propio ejemplo que Cristo es el Hijo de Dios, el Redentor del hombre y la roca firme donde cimentar nuestra existencia. Beban el agua vivificante que mana del costado del Salvador y sacien de su frescura cristalina a todos los que est?n sedientos de justicia, paz y verdad; a los que est?n sumidos en la cerraz?n del pecado, en el ofuscamiento del relativismo, en la dureza del coraz?n o en la oscuridad de la violencia. Sientan el consuelo de Cristo y ofrezcan el b?lsamo de su amor a los atribulados, a los que andan apesadumbrados por el dolor o han quedado heridos por la frialdad del indiferentismo o el flagelo de la corrupci?n. Estos retos exigen superar el individualismo y el aislamiento y reclaman robustecer el sentido de pertenencia eclesial y la colaboraci?n leal con los Pastores, con el fin de formar comunidades cristianas orantes, concordes, fraternas y misioneras.

????????El servicio m?s importante que podemos brindar a nuestros hermanos es el anuncio claro y humilde de Jesucristo, que vino a este mundo para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (cf. Jn 10,10). De nosotros, por tanto, que sin m?rito alguno de nuestra parte somos disc?pulos suyos, se espera "un testimonio muy cre?ble de santidad y compromiso. Deseando y procurando esta santidad no vivimos menos, sino mejor, porque cuando Dios pide m?s es porque est? ofreciendo mucho m?s" (Documento Conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, n. 352).

????????Ante las dificultades de un ambiente a veces hostil, de la escasez de resultados inmediatos y espectaculares o frente a la insuficiencia de medios humanos, los invito a no dejarse vencer por el miedo, abatir por el des?nimo o arrastrar por la inercia. Recuerden las palabras de Jes?s, el Buen Pastor: "Ustedes encontrar?n la persecuci?n en el mundo. Pero, ?nimo, yo he vencido al mundo" (Jn 16,33).

????????En esta circunstancia, he querido ofrecer a cada uno de los Presidentes de las Conferencias Episcopales de Latinoam?rica y el Caribe un tr?ptico en el que aparece Cristo glorioso que, con sus brazos abiertos, acoge a todos. ?l nos precede en el camino de la vida y nos ayudar? a aspirar a la santidad, de modo que se despierte en cada bautizado el misionero que lleva dentro de s? y se venza la vacilaci?n o la mediocridad que a menudo nos asalta.

????????En la Sant?sima Virgen Mar?a, Nuestra Se?ora de Guadalupe, podremos siempre encontrar el modelo de perfecta entrega a su divino Hijo. Como hizo en Can? de Galilea, Ella nos sigue exhortando a hacer lo que Jes?s nos diga (cf. Jn 2,5). A su lado, y confiando en que su tierno amor no nos abandona, queremos asistir cada d?a a la escuela de Jes?s, donde volvemos a escuchar de sus labios: "Vayan y hagan disc?pulos a todos los pueblos, bautiz?ndolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo" (Mt 28,19). A Ella suplico su maternal protecci?n, a la vez que imparto a los participantes en ese Congreso la implorada Bendici?n Apost?lica, que complacido extiendo a todos los hijos e hijas de Am?rica.

????????Vaticano, 12 de agosto 2008

BENEDICTUS PP XVI


Publicado por mario.web @ 10:12
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