Mi?rcoles, 01 de junio de 2011

D?a 17 XX Domingo del Tiempo Ordinario

????????Evangelio: Mt 15, 21-28 Despu?s que Jes?s sali? de all?, se retir? a la regi?n de Tiro y Sid?n. En esto una mujer cananea, venida de aquellos contornos, se puso a gritar:
???????? ??Se?or, Hijo de David, api?date de m?! Mi hija est? pose?da cruelmente por el demonio.
???????? Pero ?l no le respondi? palabra. Entonces, se le acercaron sus disc?pulos para rogarle:
???????? ?Ati?ndela y que se vaya, porque viene gritando detr?s de nosotros.
???????? ?l respondi?:
???????? ?No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
???????? Ella, no obstante, se acerc? y se postr? ante ?l diciendo:
???????? ??Se?or, ay?dame!
???????? ?l le respondi?:
???????? ?No est? bien tomar el pan de los hijos y ech?rselo a los perrillos.
???????? Pero ella dijo:
???????? ?Es verdad, Se?or, pero tambi?n los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
???????? Entonces Jes?s le respondi?:
???????? ??Mujer, qu? grande es tu fe! Que sea como t? quieres.
???????? Y su hija qued? sana en aquel instante.

Se nos manifiesta a trav?s de estos vers?culos del Evangelio seg?n San Mateo que Dios desea el bien de los hombres y su felicidad. De hecho, todo verdadero bien humano nos acaba produciendo esa grata impresi?n de plenitud que llamamos felicidad. Tambi?n los bienes que cuestan... El dolor, el cansancio, el trabajo... pueden estar unidos a bienes para los hombres, y entonces ese dolor que se sufre y podr?a empa?ar la felicidad, es compatible con ella. No hay que tener miedo a sufrir si es por el bien. En nuestra condici?n sucede, y no pocas m?s veces, que los mayores bienes son arduos.

????????Aquella mujer padece considerablemente por su hija y acude a Jes?s con confianza. Con confianza, con humildad y, a la vez, con urgencia. Apurada, dir?amos, por la necesidad. Pero Jes?s le concede lo que pide aunque la mujer se haya acordado de ?l s?lo a impulsos de su desdicha. De sobra conoce Jesucristo la penuria humana, hasta para lo que puede parecer puramente terreno. Por eso es tan duro vivir sin Dios, y m?s cuando somos conscientes de lo que somos y podemos: de la felicidad con que nos puede colmar ya en esta vida.

????????Sin embargo, el Se?or parece resistirse. ?Acaso no le preocupa el problemas de esa madre? Sin duda que se siente conmovido desde el primer instante. No olvidemos la ternura que demuestra con los ni?os; c?mo reprueba a los que impiden que se le acerquen. Jes?s hizo suyo de inmediato el dolor de la madre y el padecimiento de la hija, y no pod?a sino remediarlos. Sin embargo, parece resistirse.

????????Pero ese modo de negarse de Cristo es ocasi?n de grandeza para la madre. Ya hab?a manifestado su fe y su humildad con s?lo dirigirse a Jes?s con aquella audacia y sencillez. Ahora argumenta con ingenio. Pone ?dir?amos? todos los medios humanos a su alcance, como manifestaci?n de verdadero inter?s y de su seguridad en el poder de Cristo. Toda una lecci?n para nosotros, que pensamos en ocasiones haber hecho ya bastante, con s?lo intentarlo una vez y tal vez con menos empe?o del posible. Cuando se trata de hacer el bien y en la medida en que es m?s necesario, ?nicamente es manifestaci?n de aut?ntico deseo, agotar todas las posibilidades humanas y sobrenaturales.

????????Un buen criterio es poner todos los medios humanos como si no existieran los sobrenaturales y, simult?neamente, todos los medios sobrenaturales como si no existieran los humanos. Hacer todo lo posible y encomendarnos al Se?or con fuerza y confianza. Dios, Creador nuestro, nos ha otorgado, junto a la inteligencia, una serie de cualidades personales que podemos desplegar en hacer el bien y agradarle. Junto a esos talentos, ?l mismo se nos ofrece. Disponemos de su ayuda poderosa que, como buen Padre, no nos sabe negar. No se nos ocurrir? por eso jam?s que Dios no nos escucha, que no quiere ayudarnos. ?l siempre quiere y hace en cada caso lo mejor para sus hijos. En ocasiones algo distinto de lo que pensamos ?es Dios infinitamente sabio y poderoso?, con lo que nos brinda la ocasi?n de someter nuestra inteligencia humana a su absoluto saber. S?lo as?, aceptando esa natural limitaci?n personal, le reconocemos en la pr?ctica como Dios: la primera condici?n para el crecimiento en santidad.

????????La buena madre cananea, que persevera siguiendo al Se?or sin recibir respuesta de ?l, no se escandaliza ni se revela menospreciando la bondad o el poder de Jesucristo, insiste. Persevera en su s?plica, como quien apoyada s?lo en la bondad gratuita de Dios y sin derecho propio, conf?a indudable en obtener el bien que desea. Muestra as? su convencimiento, su fe, en que a pesar de la aparente indiferencia, Cristo es sin embargo infinitamente poderoso y bueno. Nos ense?a a no juzgar nunca a Dios. Y san Josemar?a apunta:

????????La primera condici?n de la oraci?n es la perseverancia; la segunda, la humildad.
???????? ?S? santamente tozudo, con confianza. Piensa que el Se?or, cuando le pedimos algo importante, quiz? quiere la s?plica de muchos a?os. ?Insiste!..., pero insiste siempre con m?s confianza.

????????Aunque experimentemos que no nos cumple Dios los deseos de nuestras reiteradas s?plicas, ?l siempre sabe m?s. Posiblemente desea otorgarnos el m?rito sobrenatural y trascendente de corresponder a la fe: tesoro indudablemente m?s valioso que lo que pedimos.

????????Bienaventurada porque has cre?do, alaba Isabel a Mar?a. La Madre de Dios es por excelencia la que conf?a en el Se?or. Le pedimos que nos ense?e a sus hijos a creer, para ser as?, como Ella, un consuelo para Dios en el mundo.

????????Mar?a, Maestra de oraci?n ?recuerda san Josemar?a?. ?Mira c?mo pide a su Hijo, en Can?. Y c?mo insiste, sin desanimarse, con perseverancia. ?Y c?mo logra.
???????? ?Aprende.


Publicado por mario.web @ 10:15
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